Las Tunas, Cuba. Martes 22 de Agosto de 2017
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Un patriarca de 500 años

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Varadero, Cuba.- El pasado 31 de enero la embajada de Guatemala en Cuba efectuó en la Reserva Ecológica Varahicacos, de este balneario, la ceremonia de inicio de un nuevo ciclo sagrado según el Calendario Maya.

Para esas comunidades mayas el período sacro consta de 260 días y en el 2015 corresponde entre el último día de enero y el 18 de octubre.

La singular celebración tuvo su centro simbólico junto a un cactus conocido como El Patriarca, de la citada reserva, en la costa norte de la provincia de Matanzas y a unos 145 kilómetros al este de La Habana.

Con más de medio milenio y considerado una reliquia de la Naturaleza, esta planta ha sido testigo de gran parte de la historia de la zona, y resguarda sitios arqueológicos y pictografías aborígenes situadas en Varahicacos.

Según estudios realizados por especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), esta área se considera el último reducto de la vegetación original del norte del occidente cubano.

Esas investigaciones indican que la zona donde se asienta El Patriarca es una estructura geológica constituida por rocas marinas cuaternarias y recientes, configuración típica del cuaternario marino cubano.

En la literatura científica, El Patriarca es un Dendrocereus nudiflorus, conocido popularmente como Aguacate cimarrón, ya que sus frutos son muy parecidos al del aguacate común.

Considerada la más carismática y atractiva de las especies de cactáceas presentes en esa área protegida, alcanza 15 metros de altura y su tronco mide 1,20 metros de diámetro, y es la única representante de esta familia botánica con aspecto arbóreo en Cuba.

Esta especie debió cubrir toda la costa norte de la Habana y Matanzas pero el desarrollo económico y social de la región provocó que hoy sólo aparezca con abundancia en los residuos boscosos de la península de Hicacos, donde está enclavada Varahicacos.

HISTORIAS Y LEYENDAS EN CINCO CENTURIAS

Acorde con un texto de los autores Daniel Fajardo y Rolando Rodríguez, El Patriarca ya existía en estas tierras cuando llegaron los colonizadores españoles y puede contar sobre hechos y personajes que mezclan cinco centurias de historia y leyendas.

Creció entre embates suaves o huracanados de los vientos del nordeste, con escasa lluvia e intensa evaporación, en ese misterio adaptativo por la mínima presencia de agua que asombra a botánicos y a no tan duchos en la flora.

Esta zona acogió aves migratorias, más de 100 especies, muchas de ellas después de largos viajes desde Norteamérica, y con El Patriarca conviven insectos, moluscos y reptiles, entre los cuales destacan la iguana y el lagarto perrito de costa.

Aborígenes pescaron en las tranquilas aguas de la playa, y sorprendió a los arqueólogos encontrar restos de comidas en cavernas, que se formaron en peñones rocosos por la acción de las olas del mar, indica la investigación de Fajardo y Rodríguez.

Las cuevas fueron albergue y refugio de los primeros habitantes, y allí dejaron las huellas de su cultura.

Muy cerca de El Patriarca existió una laguna baja y altamente salinizada, donde desde 1555 comenzó a extraerse sal y que devino en la primera salina del llamado Nuevo Mundo, y hasta allí llegaban los barcos de la armada española buscando tan codiciado y escaso producto, atractivo también para corsarios y piratas.

A mediados del siglo XIX en uno de los puntos más elevados de esta porción, un grupo de contrabandistas, que se hacían llamar musulmanes, construyó una trinchera de piedra para guardar los bienes de sus correrías.

La persecución de las autoridades españolas y la búsqueda de mejores territorios para sus actividades mermaron a la banda, pero el nombre quedó grabado en la toponimia local e identifica otra de las grutas.

Más cercanos en el tiempo, comenzaron a llegar interesados en la belleza de la playa, y la península empezó a transformarse ante el empuje del turismo que convirtió al poblado de Varadero en una de las plazas más importante del Caribe insular.

Fundada en 1997, el Área Protegida Varahicacos quedó como estampa del Varadero original, del cual El Patriarca es su símbolo en unión con la uva caleta, la cual con sus desordenadas ramas expone la orientación de los puntos cardinales. (Wilfredo Alayón /Prensa Latina)

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