Las Tunas, Cuba. Jueves 16 de Agosto de 2018
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Rumores del Yáquimo, defensor de una tradición

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Rumores del Yáquimo, defensor de una tradición  El territorio del sureño municipio de Amancio, al sur de la provincia de Las Tunas, es eminentemente agrícola, con predominio de plantaciones cañeras y extensas áreas dedicadas a la ganadería; la tradición en la localidad permitió que se arraigara y perdurara hasta nuestros días la música campesina, interpretada en guateques y parrandas.

Poetas y cantares de puntos guajiros, con el uso de la guitarra y el laúd encontraron arraigo en esos contornos, como parte de la influencia hispánica en las zonas rurales y su coincidencia con otras regiones.

Aunque se desarrollaron varias tonadas, fue el punto guajiro la manifestación de mayor apego para el campesino expresada en notables improvisadores de la época como: José Esteban López, Ernesto Castañeda, Marcelino Reyes e Israel González, quienes realizaron las llamadas “parrandas campesinas”.

La génesis de un grupo

De la aceptación por la música campesina surgió hace 49 años, entre palmares y plantaciones cañeras, Rumores del Yáquimo, conjunto que aún interpreta con maestría la música que identifica a los campos de Cuba.

Luis Martí Casas, miembro fundador de la agrupación, cuenta que primeramente se le llamó Raspadura.

“Recuerdo que fue bautizado por los propios habitantes del entorno, que comparaban los ritmos musicales del conjunto con los dulces derivados de la caña, en este caso, con la rica raspadura”.

Durante más de 20 años el grupo ostentó ese nombre. Ellos pasaron a formar parte del movimiento de aficionados del municipio, el 6 de junio de 1966.

Según cuenta Luis Martí Casas “la agrupación amenizaba todos los fines de semana las fiestas campesinas en distintos barrios, donde las muchachas bailaban al compás de su música, entre galanes, rones, agua de coco, tostones fritos, arroz con gallina, yuca hervida y lechón asado.

“En nuestras canciones le cantábamos a la belleza del campo, a sus palmeras, los arroyos, los cultivos, sinsontes, a la mujer y amores patrios”.

En ese período algunos músicos de la familia decidieron no continuar y, entonces se incorporaron otros instrumentistas y cambió de nombre, así nacía Los Martianos.

Una vida, una historia…

Para la cantante Elena Cordero, con 34 años junto al grupo “es desandar por un estilo inconfundible en la interpretación de los más variados géneros de la música campesina”.

“Entré al conjunto cuando se llamaba Los Martianos, siendo una jovencita. Pasamos momentos de transición, inolvidables y también muy duros, pero siempre nos unió el amor por el arte, y en especial las melodías y la métrica campesina, que por cierto, son muy complejas a la hora de interpretarlas”.

Elena agradece a la vida la oportunidad de cantar para su pueblo. “Es algo que me es imprescindible; cuando me paro ante cualquier público, lo hago con mucho amor y confianza, porque de nosotros depende que cada hombre o mujer, guajiro o guajira, niño o joven, sientan y disfruten el sabor de nuestras interpretaciones”.

Cuando mira atrás recuerda las enseñanzas y consejos de grandes maestros, y prefiere no mencionarlos para no pecar de olvidadiza: “A los que están, y por supuesto los que no, les agradezco lo que soy; siempre digo que la familia está primero que todo, pero es que sin mis compañeros no soy nadie, porque ellos me han acompañado en las buenas y en las malas, me han inspirado confianza y seguridad”.

Con mayoría de edad

Los Martianos, el  primero de octubre de 1981, lograron su condición de profesionales con una plantilla de 12 integrantes, con la inclusión de dos poetas improvisadores.

Luego, en 1990, el conjunto fue sometido a una rigurosa evaluación artística, de ahí que de 12 integrantes solamente quedaron seis aprobados por la comisión nacional.

Por tal motivo cambia su nombre y desde esa fecha se le conoce como Rumores del Yáquimo. “El nombre es en honor al caudaloso río que fertiliza las aguas del municipio de Amancio, con sus aguas se engendra el amor de la madre naturaleza, se bañan nuestras tierras, se reverdecen los campos, se alegran las palmeras y los pájaros entonan su dulce canto”, rememora Luis Martí.

Para Elena Cordero “el relevo está garantizado; yo comencé como aficionada y ahora soy profesional, pertenezco al catálogo del Centro Promotor de la Música Benny Moré de mi municipio, pero ya tengo unos cuantos añitos y ya es hora de dar paso a la juventud”.

“Le he entregado mi arte con mucho amor y cariño; por supuesto, que voy a seguir cantando y tengo el honor de decir que el legado del grupo Rumores del Yáquimo no va a morir; ahí está mi sobrina Yudith Cordero Costa, que acaba de ser incluida en el catálogo de excelencia de la música en Las Tunas”.

La cultura popular es la base esencial de la cultura propia de la población que la da origen y la caracteriza y Rumores del Yáquimo, regala a su pueblo el timbre y la tesitura de la música, para alegrar el espíritu y mantener viva la tradición folclórica de nuestros campos.

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Sobre Julián Velázquez

Periodista. Graduado de Defectología. Se reorientó hacia el Periodismo y ha incursionado en la radio nacional y provincial. Laboró en Radio Habana Cuba. En Radio Victoria se desempeña como reportero para el tratamiento a los temas de la cultura. Le gusta de la polémica y los trabajos relacionados con el desarrollo social. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

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