Mis recuerdos de Camilo Cienfuegos

Eusebio González Rodríguez. (Tiempo21 Foto/Angeluis)
Eusebio González Rodríguez. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Las Tunas.- El pueblo cubano recuerda a Las Tunas-. Camilo Cienfuegos como uno de los más grandes jefes guerrilleros del Ejército Rebelde, el hombre de confianza de Fidel Castro en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y formar el de la tropa.
Tiempo21 conversó con el combatiente de la Revolución Cubana, Eusebio González Rodríguez, quien tuvo el privilegio de trabajar junto al Héroe de Yaguajay y fue la última persona que conversó con Camilo por radio,  el día de su desaparición física.
Yo había visto a Camilo en la Sierra Maestra, pero lo conocí verdaderamente en el llano. Cuando él bajó en abril de 1958, a organizar los grupos que operaban en el llano y dejó al frente de las tropas en Bayamo, Holguín y Las Tunas a Cristino Naranjo, que era mi jefe.  Después del triunfo de la Revolución es que estuve más tiempo con él.
Camilo mandó a buscar a Cristino con veinte hombres y fuimos para el Estado Mayor Nacional para trabajar en La Habana. Ese era un pelotón de apoyo a las Fuerzas Armadas Nacionales y nuestra misión era enfrentar la contrarrevolución, la lucha contra bandidos y ese tipo de cosas. 
Estábamos en una casa que Camilo tenía en Marianao. Él no permanecía allí mucho tiempo. Iba y dormía algunas veces y participaba  con nosotros en algunas acciones«.
Nunca lo vi maltratar a un soldado
Camilo era un jefe que sin ser militar de carrera, tenía grandes dotes. Era muy tranquilo para dar las órdenes. Se preocupaba tanto por los hombres que tenía, que en una caminata le daba vueltas a toda la guerrilla y sabía de los problemas que pudiera tener cada uno. Se preocupaba por la familia de los combatientes.
Tenía muchas acciones que evidenciaban su amor por la gente. Yo nunca lo vi  maltratar a un soldado por haber hecho algo mal. Lo llamaba, le daba consejos. Le gustaba echarle a uno en el bolsillo alguna novelita de guerra para que uno leyera.  Hacía cosas así.  Jaraneaba, pero era muy recto en todo«.
La rendición de Hubert Matos
El 21 de octubre, nuestra tropa, que éramos veintinueve, contando a Camilo y Cristino Naranjo, salimos de La Habana a las dos de la mañana y llegamos a Camaguey. Cuando Fidel llegó,  salimos del aeropuerto caminando. En un momento en que Fidel se distrae, Camilo aprovecha y sale por debajo de una cerca,  seis de nosotros lo seguimos.
Al llegar al regimiento, Hubert Matos estaba sentado en una salita con dos hombres más. Camilo le dijo que venía a tomar posesión y fueron juntos a conversar más alejados. Ahí en esa parte ya yo no estuve. Sobre eso se ha hablado mucho, pero allí no pasó nada de nada. No hubo resistencia por parte de Matos, ni nada de eso. La tropa de Cristino Naranjo trasladó a los traidores para distintos lugares”.
El día de la desaparición física
El 28 de octubre, yo llegué a Camaguey, después de llevar unos prisioneros a Isla de Pinos, y allí estaba Camilo.  Cuando se terminó la reunión, Camilo me llamó y me dio la orden de trasladar a un preso hasta la prisión de Torrens. Me dio las llaves de dos carros y me dijo -te espero mañana en el Estado Mayor-.
Uno de los carros comenzó a presentar problemas mecánicos. Y por la torre de control nos comunicamos con Camilo para decirle que teníamos dificultades para llegar a tiempo.  El piloto llamó después, cuando íbamos por Villa Clara y le dije que el problema se había resuelto. Yo sentí algo extraño y le dije que me pasara con Camilo. Y lo único que él dijo fue- dicen que nos estamos desviando porque hay una tormenta- y de ahí no se escuchó nada más”.
Cuando Eusebio llegó a La Habana, se sorprendió al saber que Camilo no había llegado. Después de entregar al detenido, fue hasta el Estado Mayor. Allí los compañeros creían  que Camilo viajaba con él en los automóviles. El saberse la verdad,  todos quedaron muy conmovidos.  Días después, tras una búsqueda de todo el pueblo, Fidel confirmó la triste noticia.
A sus 82 años de edad Eusebio González Rodríguez, guarda entre sus tesoros más preciados aquellos momentos que trabajó y luchó junto al Comandante Camilo Cienfuegos.
/edc/
 

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