Lecturas

La Ceiba, un árbol protector

Alrededor de La Ceiba crecen tradiciones y se afianzan creencias religiosas.
Alrededor de La Ceiba crecen tradiciones y se afianzan creencias religiosas. / Foto Cubadebate.

Las Tunas.- En torno a la Ceiba se tejen anécdotas, temores y el ceremonial de respeto, aunque no siempre se hagan explícitos ni se acuda a las 12 de la media noche a depositar alrededor de su tronco frutas y despojos de rituales.

La temporada lluviosa favorece el esplendor de este árbol,  característico de Cuba, similar a la Palma Real, que confiere  atractivos a la flora muy ligado a las tradiciones e identidad de este país caribeño, donde cada especie tiene sus valores naturales  y a muchas se les añade algún significado especial, propio del ajiaco cultural.

Admiración provoca  en la etapa de sequía ver cómo en lugar de hojas muestra unos pequeños ramilletes de flores, y unos meses después, con el recrudecimiento de la ausencia de precipitaciones, puede dar la impresión de secarse completamente.

Cuando no había percibido esa transformación, llegué a temer por la pérdida de su reencuentro de cada día, por ser uno de los elementos distintivos del entorno más cercano en mi  comunidad, aunque a veces ronden el fanatismo quienes depositan ofrendas en dulces, figuras de santos, telas rojas o cuantas alegorías más se asocien a la fe.

La Ceiba tiene la distinción de ser árbol sagrado por excelencia de los Yoruba, con sus mitos, pues ni se corta,  ni se quema;  es la madre de todas las prendas, le da sombra a todo el mundo, ampara al que le implora, y se dice que se secan centenarios, adorados y temidos por todos en nuestros campos.

Con frecuencia, en Cuba suele adornar parques y jardines de las ciudades. Muchos lo ven como un árbol protector, al cual se le atribuye la propiedad de brindar fuerza a quien se bañe bajo su sombra;  y no pocos aseguran que por sus cualidades es respetada por el rayo, lo que la hermana en esta creencia con el baobab africano y se tiene como superstición, que recibirá un fuerte castigo quien la corte.

En ocasiones su tronco presenta rostros, sexos y otros rasgos humanos perfectamente delineados, configurados al detalle por la propia naturaleza, como queriendo advertir a todos de su proximidad al hombre y su carácter sagrado.

Cuenta una leyenda, que los indocubanos bailaban en derredor de su fuste, pues aseguraban que representaba al sol. Muchos consideran a éste árbol como el más importante de toda la flora utilizada en los cultos mágico-religiosos cubanos.

Lea además:

Culto a la Ceiba

 

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