¿Vencidos por el cigarro?

¿Vencidos por el cigarro?Caminaba entre un grupo de cinco muchachos; él era el más pequeño, pero no fue su peinado extravagante o la actitud de los hombres de las películas del oeste lo que me llamó la atención. No llegaba a los 15 años y de sus labios salía un humo nicótico que irritaba por saberlo tan joven e iniciado en el consumo de una droga peligrosa.
Entonces pensé en Manolo. Ya tiene 60 años y quiere dejarlo, pero dice que no puede; desde hace más de 50 calendarios fuma, y recuerda que se escondía en la casita de las gallinas de su hogar en el campo para echar una cachá; ni los regaños y castigos de los padres lo pudieron despegar del cigarro.
Ahora es su salud la que se deteriora cada vez más. Hace un año le descubrieron cáncer bucal y aunque recibe una excelente atención médica y sabe que con la enfermedad no se puede vacilar, sigue fumando.
Muchos familiares y amigos le acompañan en este proceso lleno de incertidumbre, y en medio de un diálogo, en cuanto comienzan a correr los minutos, todos notan que una desesperación le invade de pronto y se pierde entre los pasillos de su casa para absorber un cigarro, que siempre permanece encendido.
Como él miles de personas en Cuba tienen adicción por el cigarro y no es hasta que la muerte da los primeros toques a la puerta que el temor les embarga.
El Programa Nacional de Control del Tabaquismo, del Ministerio de Salud Pública apuntó que esta es una situación que afecta fundamentalmente a los países en vías de desarrollo, y que solo en el año 2000, fallecieron 4,8 millones de personas por males vinculados con el hábito de fumar, de ellas 3,8 millones del sexo masculino y un millón del femenino. Para el año 2025 esa cifra podría elevarse a los 10 millones de individuos.
Hoy es natural ver a un niño u adolescente fumando y la familia permanece ajena al hecho o también lo tolera. Casi siempre es por imitación que comienza el consumo de cigarros o la ingestión de bebidas alcohólicas.
En la adultez es más tortuoso abandonar la fuma, pero siempre se puede. Piense que el primer llanto o los primeros pasos no se dieron con un cigarro; mientras duerme, come o se baña no necesita fumar, y estas últimas son necesidades fisiológicas.
El cigarro es una droga legal por eso lamentablemente siempre está en casi todas las tablillas de oferta en la gastronomía y los comercios, aunque no haya nada más.
Sin embargo, con voluntad y perseverancia se lucha contra el hábito de fumar, que es decir, evitar el cáncer bucal o vencerlo.
Entre las proyecciones de la salud pública para el 2015 está reducir en 40 por ciento la prevalencia de fumadores en la población cubana, sobre todo en el grupo de adolescentes; disminuir el consumo en los profesionales de la salud y bajar hasta un 20 por ciento la iniciación global en el grupo de 20 a 24 años.
El 4 de febrero es el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer, enfermedad que cada año mata a casi ocho millones de personas. Cuba se ubica entre los primeros países con alto índice de curabilidad de cáncer bucal, pero está en manos de fumadores y la familia evitar que esta epidemia cobre vidas aún valiosas como la de Manolo o la inocencia de un adolescente tunero.
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