El legado de José Martí en las jóvenes generaciones

El legado de José Martí en las jóvenes generacionesLas Tunas.- Educador y padre, amigo y ejemplo es José Martí para los niños de Cuba y del mundo, por su palabra firme y dulce, sus consejos de protector amoroso y por sus lecciones basadas en la experiencia y la imaginación.
Así lo vieron muchas generaciones y lo verán otras que aún no han nacido, porque la eternidad acompaña la razón y la virtud del Héroe Nacional, un hombre que multiplicó el afecto que sentía por su Ismaelillo en todos los pequeños del mundo.
Especial cariño dio a María Mantilla, polémica figura en los sentimientos del Apóstol, de quienes el antropólogo cubano Ercilio Vento asegura que poseen un rango de semejanzas de más del 74 por ciento, a partir de estudios de los rasgos antropométricos.
Si fue hija de Martí o no, no es determinante para reconocer que él fue, y es para siempre, el más fiel compañero de los infantes cubanos, lectores desde edades tempranas de las hermosas historias narradas para ellos en el magistral texto La edad de oro.
A su María y a su Ismaelillo les enseñó la importancia del trabajo honrado y el amor a los padres, y les dijo que la pureza del alma y de las acciones diarias es la condición indispensable para vivir con felicidad.
Sus enseñanzas no pierden ni un ápice de vigencia y se muestran vivas, como si el tiempo no hubiera pasado por muchas generaciones de niños, desde julio de 1889 cuando se publicó el primer número del libro más conocido por los pequeños de este archipiélago.
Así es el ejemplo que nos legó José Martí, el hombre sencillo de rasgos serios que, desde lo más profundo de su corazón, ha hecho sonreír, y hasta reír a carcajadas a millones de infantes en Cuba y el mundo.
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