Celia de ayer, de hoy y de siempre

Celia, la flor más autóctona de la Revolución cubana.
Celia, la flor más autóctona de la Revolución cubana.

Las Tunas-. Me cuentan que mis padres no se ponían de acuerdo al escoger mi nombre. Después de mucho bregar se decidieron por Liliana. Yo prefiero pensar que fue por el Liliana que Celia Sánchez usara  en la clandestinidad, aunque hubiese podido ser Norma, Aly, Carmen u otros, que definieron a una de las más grandes mujeres en la historia de Cuba.
Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley fue consecuente con su nombre y con su amor por quienes menos tenían. Fue una de las primeras mujeres en levantarse en armas por las luchas del siglo veinte en Cuba para beneficio de quienes más lo necesitaban en un país que les desconocía.
Cuentan que el amor de Celia se multiplicó en tantos hijos e hijas adoptivas que incluyó hasta los descendientes de los asesinos de los jóvenes rebeldes y de la clandestinidad, compañeros y amigos de nuestra flor más autóctona.
Nuestra Celia adquiere un significado especial para las mujeres exitosas como la productora de leche Adelayda Rodríguez Ávila,-“Recibí el premio por la Excelencia de la Mujer Productora que otorga la Asociación Cubana de Producción Animal en Media Luna, donde nació Celia. Le puse una flor en su obelisco, ese día nunca lo voy a olvidar, no solo por el premio, sino por lo que se siente cuando se le rinde homenaje a esa gran mujer cubana. Estoy muy agradecida por eso.”
Prefiero pensar que algo de esa Liliana única, vive en mí, como también perdura nuestra Celia en tantas mujeres que como Adelayda, construyen con su trabajo el presente y el futuro de nuestra Patria.
/edc/

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