Las Tunas, Cuba. Domingo 24 de Septiembre de 2017
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De antigua mansión de condes a hospedaje turístico

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Luz Marina Fornieles Sánchez
Agencia Cubana de Noticias

El citadino Hotel Plaza cumple 105 años el tres de enero. Sobrepasar más de un siglo de existencia es razón más que suficiente para el jolgorio. Sin embargo, a ese centro lo hacen notorio también otras bondades como su ubicación, historia, características arquitectónicas y las muchas celebridades que lo escogieron para sus estancias en la capital cubana.

La antigua mansión de los condes de Casa Pedroso, acaudalada familia criolla, acogió el hospedaje desde su apertura, convertido así en la tercera edificación de su tipo en el entorno del céntrico Parque Central, apelativo compartido en el presente por un alojamiento de gran refinamiento.

Con tan largo bregar, esa sede fue asimismo previamente anfitriona del Diario de la Marina y sus terrenos pasaron por varios dueños, en extensa y algo enmaraña trayectoria.

Ubicado a las puertas de la Habana Antigua , son muchos sus vecinos igualmente célebres: El Paseo del Prado, el antiguo Palacio Presidencial, el Gran Teatro de La Habana, el Capitolio, el Museo de Bellas Artes, la Manzana de Gómez, el cine-teatro Payret y algunos de los más emblemáticos y tradicionales hoteles de la ciudad: Sevilla, Inglaterra y Telégrafo.

Resulta muy difícil, por no decir imposible, desandar por las arterias circundantes, sin que la vista repare en la construcción triangular y la impresionante fachada del Plaza, restaurado en varias oportunidades y que desde el 2009 viste sus mejores galas, tras la celebración de la llegada de la centuria.

Ese clásico de principios del pasado siglo posee categoría cuatro estrellas y 188 habitaciones y porta con prestancia sus valores de antaño, a los cuales adiciona las ventajas de la hostelería moderna.

Preferido por los mercados europeos, sus clientes se saben hospedados en un selecto establecimiento, reconocido en el 2002 con el Premio de Excelencia Empresarial y devenido luego en el primero en América Latina en recibir el Premio Iberoamericano de Calidad.

Quienes traspasan su umbral se ven de pronto en un patio interior rodeado de vitrales de vivos colores, todo un atractivo; más aún si está acompañado de una hermosa fuente.

Los detalles de sus pisos, el mobiliario a tono con el estilo predominante, el trabajo de los techos y un entorno decorado con obras de afamados pintores del patio, son apenas algunos ejemplos de los adornos que esta joya se precia de exhibir.

Con motivo de los 100 años, el Plaza rescató costumbres ancestrales, tales como el café con buñuelos que se servía en los portales del edificio y data desde el baile inaugural en 1909.

Como habíamos adelantado, gran parte de la fama del hotel radica en la historia de sus huéspedes.  Todavía existen creencias populares que aseguran la presencia en sus largos corredores del espíritu de Isadora Duncan (EE.UU.), una de las figuras cumbres de la danza universal y quien vivió allí en cierta ocasión.

La relación de ilustres incluye a su vez a la bailarina rusa Ana Pavlova, quien por dos veces -1915 y 1917- disfrutó de estancias en sus dominios.  Asimismo, en sus salones  jugó su primer torneo el cubano José Raúl Capablanca, campeón mundial de ajedrez y gloria del deporte en la Isla.

Las anécdotas señalan, además, que en uno de sus cuartos vivió durante un invierno el famoso investigador alemán Albert Einstein, cuando fue homenajeado por la Academia de Ciencias Físicas y Naturales y la Sociedad Geográfica de Cuba.

Del 12 al 20 de junio de 1933 también lo seleccionaron para su permanencia en la capital cubana, los pilotos Mariano Barberán y Joaquín Collar, tras realizar una de las mayores hazañas aéreas de todos los tiempos, el histórico vuelo Sevilla-Camagüey.

De gran connotación cultural fueron asimismo los espectáculos musicales en el Roof Garden, donde se dieron cita figuras como Moisés Simons, autor de la internacionalmente conocida canción El Manisero, y Paulina Álvarez, considerada por la crítica especializada como la Emperatriz del Danzonete.

Hablando desde la contemporaneidad un colega decía que en materia de artes plásticas, al final siempre volvemos la mirada a los clásicos y extrapolando esa aseveración a la industria del ocio, de seguro muchos coincidirán en que el Hotel Plaza es un clásico, más que centenario que brilla con luz propia.

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