Historia

Calixto Sarduy Arcia: un hombre sin miedo

Uno de los hijos más queridos de la oriental provincia de Las Tunas, es el mártir de la Revolución cubana Calixto Sarduy Arcia. Desde niño todos los que lo conocían le llamaban Calé y siempre fue inquieto y atrevido. Fundador de una de las primeras células del Movimiento 26 de Julio. Calé aprovechaba su trabajo como repartidor  de galletas para distribuir propagandas y trasladar materiales subversivos a distintas zonas y llevó a cabo peligrosas misiones como fueron los sabotajes y el traslado de armas.

Más tarde se incorporó al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y regresó al llano con la columna 12 Simón Bolívar. En poco tiempo se convirtió en un formidable artillero y con  su cañón antitanque participó en varios combates.

A los 10 meses de haberse incorporado a la guerrilla integró el grupo que iría a derrumbar el puente del Río Jobabo en la carretera central, con el propósito de interrumpir el tráfico entre las provincias de Oriente y Camagüey.

El combatiente e historiador de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana de Las Tunas, Laudelio Reyes, cuenta que “al explotar la dinamita, el puente no cayó completamente y quedó suspendido. Calé, con la intrepidez que lo caracterizaba decidió saltar sobre el puente para lograr el derrumbe total y junto al amasijo de escombros, también cayó el cuerpo de Calé, que quedó atravesado por las cabillas”.

Hoy, un obelisco en Plaza Calé de la ciudad de Las Tunas, rinde homenaje al intrépido joven, Calixto Sarduy Arcia, quien ofrendó su vida el 15 de diciembre de 1958 a escasos días del triunfo de la Revolución.

/ymp/

 

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