Las Tunas, Cuba. Domingo 24 de Septiembre de 2017
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Flor Crombet, insigne patriota cubano

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La Habana.- Educado bajo la orientación de profesores franceses en el cafetal del padre blanco, el futuro general Flor Crombet, hijo de una esclava de la dotación, desde muy joven decidió luchar por la independencia de Cuba.

Aunque era mestizo recibió de sus maestros una amplia preparación y conocimiento de idiomas (español, francés, inglés e italiano).

Con solo 17 años se incorporó como soldado, en 1868, a la Guerra de los 10 Años y ganó sus grados, hasta mayor general del Ejército Libertador, uno a uno por su coraje en los combates.

Este último le fue otorgado póstumamente con antigüedad del primero de abril de 1895, día en que cumplió su misión final al servicio de la tierra que lo vio nacer.

En 1782 el presidente Carlos Manuel de Céspedes escribió sobre este joven mambí, lo calificó de “francesito criollo, de unos 22 años, alto, delgado, muy elegantito y simpático: promete ser uno de nuestros mejores jefes…” Murió en combate en los Altos de Palmarito, Guantánamo, el 10 de abril de 1895, tras arribar por Duaba, Baracoa (oriente cubano), el 1 de abril, conduciendo la expedición que trajo a Cuba al mayor general Antonio Maceo Grajales, quien en pocas semanas encabezó el Ejército Libertador.

El general Flor aceptó la encomienda de José Martí de conducir a Cuba una expedición de 22 hombres, con el mínimo de recursos, cuyos integrantes fueron perseguidos tenazmente por fuerzas enemigas.

DEL CAFETAL A LA GUERRA

Al contraer matrimonio en Costa Rica, el 20 de septiembre de 1892, dijo nombrarse Adolfo Flor Crombet Tejera, pero fue llamado simplemente general Flor.

Hijo de la esclava María del Rosario, nació en el Cafetal La Ninfa, en el Brazo del Cauto, propiedad del padre Francisco Crombet, el 22 de noviembre de 1850.

En su testamento del 20 de octubre de 1852, el padre declaró tener dos hijos naturales llamados Manuel y Flores, ambos a su abrigo, y los designó sus herederos universales.

Pasó la niñez con otros familiares en el Cafetal Bella Vista, Cuartel de Hongolosongo, El Cobre, Santiago de Cuba.

Fue reconocido, en 1855, con el nombre de Francisco Adolfo como hijo legítimo de Manuel Crombet -su tío y uno de los Albaceas Testamentarios del padre- y de Isabel Ballon, naturales de Cuba.

Sus abuelos paternos eran de la Granada de Barlovento, posesión francesa, y los maternos africanos.

Bien temprano comenzó a tejer su leyenda militar en defensa de Cuba libre y se destacó hasta el último día de aquella contienda.

Flor se alzó en armas el 20 de noviembre de 1868 y, sucesivamente, recibió ascensos a cabo de segunda y de primera; a sargento de segunda y de primera; a alférez, teniente y capitán por la toma de El Cristal, conferido el 3 de septiembre de 1869, antes del año de su incorporación.

El combate del Cafetal de La Indiana le mereció el grado de comandante (12 de agosto de 1871) y el ataque a Samá, el de teniente coronel (24 de julio de 1872), otorgado por Céspedes.

Desde julio de 1873 estaba subordinado al entonces general de brigada Antonio Maceo, y bajo su mando integró el contingente oriental que en 1874 peleó en Camagüey con el mayor general Máximo Gómez, su antiguo superior en Oriente.

Allí resultó herido en el labio superior en el combate de Naranjo-Mojacasabe (10 de febrero de 1874) y tomó parte entre otras acciones, en la batalla de Las Guásimas (15 al 19 de marzo de.1874), la más larga y costosa de la Guerra de los 10 Años.

El 27 de octubre de 1875 llegó a coronel; en 1877 fue nombrado jefe del Regimiento Guanimao y tras la Protesta de Baraguá, el ya brigadier Crombet asumió la jefatura de la Brigada de Santiago de Cuba.

Fue de los combatientes que rechazaron con Antonio Maceo, el 15 de marzo de 1878, la paz sin independencia ni abolición de la esclavitud ofrecida por España.

Conspiró para reiniciar la lucha armada y fue detenido en marzo de 1879 antes del estallido de la llamada Guerra Chiquita y enviado a España.

Después de 23 meses de prisión y destierro, logró escapar y establecerse en Centro América.

En diciembre de 1881 escapó de Madrid, vía Paris-Nueva York, y luego se radicó en Honduras, en 1882, donde ocupó los cargos de Comandante General del Departamento de la Paz, Inspector General de Cuarteles y Palacios y Secretario del Tribunal Supremo de Guerra y Justicia.

Su amor a Cuba hizo que abandonara su bienestar en Honduras y se unió al Plan Gómez-Maceo; desde que en 1884 se trasladó a Panamá en misión secreta, dedicó los años futuros a los proyectos para reeditar la revolución independentista.

En 1889 y 1890 visitó legalmente a Cuba donde tuvo una activa participación en la frustrada conspiración conocida como La Paz del Manganeso; después se radicó como colono en Costa Rica y allí nuevamente colaboró en la causa de la independencia cubana hasta su regreso a la patria en 1895. (Marta Denis Valle/Prensa Latina)

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Sobre Redacción Tiempo21

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Un comentario

  1. Pedro Estopinan

    Muy valioso comentario. Se agradece infinitamente.

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