Derechos humanos

Salud, un derecho esencial para los cubanos

Las Tunas.- Una camilla, un estetoscopio y un profesional de la salud con su bata blanca son motivos de alegría para muchas personas de varios rincones de países subdesarrollados o de minorías étnicas, quienes nunca antes vieron una enfermera y mucho menos a un doctor.

Testigos son nuestros internacionalistas, que andan por el mundo con su mochila a cuestas, lejos de la familia y del hogar; pero, con el corazón henchido de placer por poder ayudar a los más desposeídos, tan humildes que nunca pudieron pagar una consulta, y ni pensar en un análisis de laboratorio o un rayos x.

En cambio, para los cubanos es habitual compartir con esos especialistas, amigos, vecinos, gente sencilla en su mayoría, aunque de sus manos emerja la vida de un niño o las usen para curar los más complicados padecimientos.

Aquí la salud es un derecho, el que conlleva a la existencia, el que nos devuelve la fuerza luego de la enfermedad, el que la previene y el que mejora la calidad de vida si la edad es avanzada o si se espera la muerte.

Con la satisfacción de tener un sistema de salud gratuito y de excepcional calidad, los residentes en la provincia de Las Tunas hablan con el corazón y atestiguan la grandeza de cada uno de los servicios que reciben en cualquier institución de la red de Salud Pública.

Elogian a los profesionales de todas las especialidades, y con más agradecimiento lo hacen los aquejados de cáncer que reciben el tratamiento con sueros citostáticos, y las madres de bebés que llegan a las consultas con sus hijos con asma bronquial, fiebres y otras dificultades.

Es que, desde niños, los nacidos en Cuba jugamos a ser doctores o enfermeros y en todas las familias hay uno o varios parientes con alguna profesión vinculada a la salud.

Por eso crecemos con la seguridad que dan tantos especialistas y con la garantía de una atención diferenciada en los consultorios del médico y la enfermera de la familia, los policlínicos y los hospitales, instituciones que se encuentran lo mismo en lo alto de una serranía que a la orilla del mar, en un pueblo costero.

De tan común, apenas nos percatamos de la grandeza de nuestro sistema de salud, derecho inalienable que conquistamos los cubanos desde hace 56 años y que defenderemos siempre.

/ymp/

 

 

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