Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Octubre de 2017
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Con el orgullo de su tierra hicieron honor a la Revolución

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Las Tunas.- Aquel 30 de noviembre la ciudad de Santiago de Cuba amaneció con aires de libertad. Era un plan muy bien elaborado por el joven maestro de profesión, Frank País, para desvirtuar la atención y que el Comandante Fidel Castro pudiera desembarcar junto a varios expedicionarios con el Yate Granma, para llegar a las montañas de la zona oriental de Cuba y continuar la lucha por la liberación de la Isla de la tiranía batistiana.

Quienes vivían en La loma del Intendente nunca pensaron que su territorio pasaría a formar parte de la historia revolucionaria cubana aquel 30 de noviembre de 1956, cuando miembros del estado mayor del gestante gobierno revolucionario en la figura de Pepito Tey, Tony Aloma y  Otto Parellada, vestidos de verde olivo y con el brazalete rojo y negro protagonizarían una nueva misión.

Las ráfagas de las ametralladoras dibujaron por cielo y tierra las paredes de la Jefatura de la Policía, actualmente Museo de la Clandestinidad, y de las viviendas circundantes en las que sus moradores brindaron cobija a los revolucionarios.

Allí en los alrededores de la escalinata de Padre Pico dejaron su huella en el suelo José Tey Saint Blancard el más joven, quien cumpliría 24 años dos días después, Antonio Alomá Serrano (Tony), y Otto Parellada. Sus asesinatos dejaron un dolor profundo en las calles de Santiago, para las que dejaron un marcado ideario, que posteriormente irradió en otros jóvenes revolucionarios y en el pueblo que orgulloso le rinde homenaje hoy tras 58 años de esa acción.

Sus nombres son parte de la historia cubana, y ellos son obligatoria referencia cuando se estudia la lucha clandestina y la juventud que gestó la Revolución triunfante de Fidel, de Raúl Castro , del Che Guevara, de Camilo Cienfuegos, y de Juan Alemeida.

Aquel levantamiento armado no solo tuvo entre sus objetivos tomar a la jefatura de la Policía y de la Policía Marítima sino también neutralizar a la artillería del Cuartel Moncada.

Aunque nunca se cumplieron en su totalidad pues fue imposible contralar la ciudad, el pueblo vio por vez primera a su ejército revolucionario con el uniforme verde olivo que los identificaría por siempre, junto al levantamiento armado que dejó una huella por las vidas que cobró.

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yamileym@enet.cu

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