Las Tunas, Cuba. Jueves 23 de Noviembre de 2017
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Gerardo Alfonso, entre el misterio de crear y la emoción de su guitarra

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Gerardo Alfonso entre el misterio de crear y la emoción de su guitarra
Escuche detalles sobre su Guayason, la O´changa, la Trova y sus proyectos como creador.

Las Tunas.- A este singular cantautor llegué mientras ensayaba sus composiciones. Sencillo, modesto, un ser humano hecho para y desde la cultura, un legendario del Movimiento de la Nueva Trova.

Este cantautor que cree en la inspiración, en la luz que ilumina el camino de los más nuevos a los que hay que entregar lo mejor de la trova, esa, que hoy está marcada por la diversidad musical y la influencias de otros géneros.

“Estoy convencido que como nunca antes en la historia de la música cubana y de la Trova, ha habido tanta variedad de expresiones cantautorales del trovador, es el momento donde más riqueza musical y temáticas de formas y contenido hay, incluso más que en el origen cuando Silvio, Pablo y Sara, incluso más que en el inicio del siglo XX con Pepe Sánchez, Sindo Garay. Hoy hay un coloso de expresiones musicales.

“En la Trova hoy se puede encontrar canto lírico por ejemplo con un artista lírico como Leonardo García poeta con un discurso lleno de riqueza en metáforas y retóricas, y te puedes encontrar al cantautor Audi Vargas con una propuesta rítmica entre lo brasileño y lo afrocubano, lo Ñico Saquito y lo Matamoro, un discurso  jocoso, eso tiene para mí un contacto con la realidad que estamos viviendo”, profundizó el compositor y guitarrista Gerardo Alfonso, quien apuesta por la poesía, los temas humanos y sociales.

La canción de autor vislumbra todo cuanto hay en la sociedad y que puede plasmarse en la canción.

“Es muy difícil de ubicar el arte en la poesía, hay espacios  para la canción de autor, hay públicos en esta nación para todo, es resultado de la época que se vive, el artista si tiene el afán de compositores como Fidelito Díaz y Leonardo García, de persistir en el tiempo con una buena creación, están alimentados por la propia realidad, estamos ante una sociedad con muchos niveles de comprensión de la manifestación”.

“Soy un artista muy ecléctico, mis géneros son muy auténticos hago la música tradicional y popular cubana, me identifico además con la música foránea internacional americana el Funk, el Blue, y la anglosajona como el Pop. Tengo además afinidad con la  música brasileña y el reggae, soy un animal devorador de expresiones musicales, que asimilo quiero devolverlo”.

En ese afán hizo un buen día dos géneros musicales que denominó Guayason y O´changa.

“Era una época donde no era fácil la asimilación de la variedad, sobre todo porque en nuestro país lo más sublime es el son, por la década de los 80 empezó. La trova era muy rígida y no permitía la danza, la participación de las palmadas, sin embrago era necesario para hacer partícipe al espectador más allá del oído, que moviera las manos y bailara. No quiero decir que no se hacía porque en esos años estaban los grupos Moncada y Mayoguacán, pero no desde la canción de autor.

“Así me pare y empezar a motivar mis presentaciones inspirados en Jamar en 1982, con su disco Luz.

“Yo no quería mimetizar la música norteamericana en mi acervo creativo, yo estaba más bien en Brasil, la música tradicional cubana y del Caribe, y con esos tres elementos salió mi primera combinación el Guayason en 1983. Mi primera canción La Ilusión, una combinación de ritmos de la música campesina y los compases  de 3 por 4 y de los palos afrocubanos que es 12 por 8, pero los acentos de mis género eran diferentes un medio cincopado, la clave movida, una expresión muy espontánea. Su definición viene de guayaba y son, guayaba por que en las islas caribeñas la ciudad huele  dulce y son por lo sublime.

“En ese mismo año soñé con unos carnavales y una música asimétrica y le puse Ochanga por los compases asimétricos de 5 por 4, mí propósito era convertirla en una música popular bailable, hice un sistema profundo y constante, de manera que mis primeras canciones bajo ese influjo Yo te quería María, Paranoico, Quisiera, con un valor de uso en el concepto trovadoresco.

“Al llegar al siglo XXI, nunca renuncié a los géneros e hice Son los sueños todavía, un guayason y comencé con el piano en mi trova. Con el guayason hice dos disco La cima y  A orillas del mar, y Ochanga lo tengo en discos diferentes La raza. Ese nuevo caudal musical es lo que hoy trato de impulsar, por eso lo defino muy claro. Después el Funky, la Rumba y otras expresiones en otras dimensiones”.

Sobre sus proyecciones como creador.

Fundamentalmente componer canciones, soy un artista incasable, no me resigno a las cosas como son, busco la manera de transformarlo, descubrirme  como un antropólogo, y el instrumento que me sirve para eso es la creación, las lagunas que tengo, las ignorancias las remedio y trato de nutrirlo con conocimientos, todo eso me hace dar pasos como creador. La poesía, la narrativa y la canción son tres caminos por donde  estoy transitando con cierta constancia”, confiesa motivado este hombre que sobresale por su expresión corporal, su acento musical hasta cuando dialoga.

“La narrativa es la que más rezagada está, estoy por terminar tres volúmenes La bata roja, Memoria de la secundaria, Dreadlocks, que hace años no los concluyo porque estoy más en la canción  que es la carrera con la que más me identifican y me identifica mi público, por eso tengo mucha deuda con esto”.

¿Expectativa sobre su retorno a Las Tuna ante un público que no solo tiene a la Trova entre sus preferencias  sino que también es amante de otras manifestaciones musicales?

“Si el público fuera el mismo que yo tuve en los años 80 estuviera tranquilo pero los públicos son nuevos, no solo son las personas que me conocen de siempre sino  los muchachos que van creciendo y se vuelven adolescentes ,  que van creciendo con otros gustos y otras alternativas en sus manos  poseen incluso, recurso tecnológicos que lo hacen tener otra disposición ante la canción de autor. Realmente  cada vez que me paro en un escenario a cantar me siento como un Desafío, porque hay muchos jóvenes que no se identifican con ese discurso.

“Alguna de mis canciones reconocen como Sábanas Blancas, son Cuando una mujer, Quisiera, siempre es un desafío puede o no haber afinidad con nuestros códigos, y así  le pasa a casi todos los trovadores” subraya emocionado ante la pregunta este guitarrista y pianista autodidacta cuya obra tiene influencias como compositor por la obra de Silvio Rodríguez.

Sobre el consumo cultural de la Trova y su promoción Gerardo alertó “es necesario,  no sé si bajo la bandera de la Nueva Trova, o de la Asociación Hermanos Saiz cohesionar la canción de autor, hacer una ofensiva cultural para establecer un contacto sistemático con las nuevas generaciones para salvar la Trova, yo sí creo que las personas de mis  generación están conectadas con la canción porque crecieron con ellas forman parte de su historia, pero en los nuevos jóvenes como dice Silvio Rodríguez …”El  problema señores sigue siendo sembrar amor”, y eso hay que enfocarlo y asumirlo como estrategia”.

Las canciones libres son temas muy vigentes en este guitarrista cubano que va de la mano del amor, y que encuentra en sus hijos el caudal de expresión.

“Mis hijos, y no es que me inspiren para cantarle a ellos, la presencia misma de ellos me inspira a tratar de ser mejor artista, de estar íntegro, vertical, de no hacer ningún tipo de concesiones éticas a ser más hombre porque yo le tengo que dar a ellos Luz”.

Un invitación especial hizo en su diálogo Gerardo “que los jóvenes vengan a los conciertos porque hay diamantes en las palabras, hay valores muy altos dentro  de las palabras, las actitudes, expresiones musicales y culturales que los jóvenes trovadores están haciendo, solo que hay que descubrirla como el juego del Tesoro escondido, cuando descubres sus códigos de riqueza espiritual es como estar enamorados”.

“Yo soy romántico y hablo así en esos tonos, porque es un lado de la vida del cual es importante aprehenderse”.

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yamileym@enet.cu

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