Historia

José Manuel Rodríguez: yo voy hasta sin armas

En una humilde casita en barrio Copo del Chato, en el norteño municipio de Jesús Menéndez, en la oriental provincia de Las Tunas nació José Manuel Rodríguez Marrero.

Con gran esfuerzo de la familia logró alcanzar el cuarto grado en una escuela particular en la Vega del Vedado. Pero la difícil situación económica lo obligó a buscar trabajo en el campo desde muy temprano. Ya de joven trabajó de chofer en un almacén de víveres, y se dedicó también a la compra y venta de pescado.

El historiador de Chaparra, Omar Villafruela cuenta que “Manolo, como lo llamaban los amigos, ingresó en el Movimiento 26 de Julio en Vega del Vedado y tomó parte en diversas actividades insurreccionales de propaganda y otras misiones, como poner banderas cubanas y vender bonos. Más tarde se  incorporó como chofer al  Cuarto Frente Simón bolívar del Ejército Rebelde, bajo las órdenes de Eddy Suñol”.

Cuando el  Comandante en Jefe imparte instrucciones a todos los frentes para iniciar la ofensiva hacia el occidente el país, José Manuel pide tomar parte en las operaciones que se realizarían en carretera de Delicias a Chaparra y dice “yo voy hasta sin armas”.

Del campamento de tránsito de El Pital  parten tres columnas. Raúl Castro Mercader, al mando de la primera se sitúa, el 27 de noviembre de 1958, en La Cadena con el objetivo de destruir un camión blindado y apoderarse de las armas.

Las otras dos se situaron en Loma Blanca y en el Cementerio de Chaparra.

Manolo formaba parte de la columna que al mando del teniente Omar Iser Mojena  se apostó en el camposanto para detener a los soldados batistianos procedentes del cuartel de Chaparra y apoyar las otras acciones.

La acción de destruir el camión blindado fracasa y este logra escapar  con las gomas ponchadas hacia Delicias, donde reciben refuerzos de Puerto Padre.

La tropa rebelde apostada en el cementerio fue atacada por una avioneta y minutos después son cercados. No obstante, logran reorganizan su formación de combate y disparando contra el enemigo,  pasan la carretera y se internan en el potrero cercano.

A pecho descubierto y gritando consignas, los rebeldes  forman un semicírculo y contraatacan al enemigo que se desmoraliza y emprende la huida.

En el fragor del combate,  José Manuel Rodríguez resultó gravemente herido en la ingle. Sus compañeros lograron trasladarlo  en un jeep hasta el campamento de El Pital. Luego de ser operado, falleció al otro día a  consecuencias de las graves heridas recibidas.

Su ejemplo sirve de guía a los jóvenes tuneros que hoy defienden el proyecto social cubano.

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