Las Tunas, Cuba. Jueves 21 de Septiembre de 2017
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Más cortesía y menos agresividad

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La forma correcta de conducirnos en público,  en el seno de la familia o con amigos de más intimidad contribuye a que una persona cautive, en primera instancia, y sea aceptada por sus buenos modales, su forma de vestir, de expresarse y de actuar.

Pero en estos tiempos ha proliferado la violación de las normas de conducta social y suele faltarse el respeto a padres, maestros, jefes o personas encontradas al paso.

Hay expresiones o respuestas que por el  tono de la voz que utiliza el individuo que las dice, son tomadas como irrespetuosas u ofensivas.

Algunos salen para el trabajo,  la escuela o a la calle con una carga de agresividad contenida y la hacen estallar en la primera oportunidad.

Quienes en buena forma piden disculpas al cruzarse en su senda porque casualmente le rozaron, reciben gruñidos en lugar de respuesta.

Cuesta tan poco ser agradables en el trato hacia los demás, contestar el saludo, evitar las palabras  groseras, la vulgaridad en el comportamiento, sin embargo, no todos están dispuestos a asumir tales actitudes.

No se trata de  ser atildados y portadores de una extrema fineza, hay que buscar el equilibrio,  ser afables, respetuosos, actuar con naturalidad y tener tacto en las relaciones interpersonales.

Muchos se quejan del mal carácter de los individuos con quienes tienen que compartir en el trabajo o en el centro de estudios, pues la comunicación no fluye y hasta se enrarece cuando son objeto de una crítica, por constructiva que resulte.

Reclaman entonces alborotadamente, sin escuchar los argumentos del interlocutor ni mostrar interés en llegar a acuerdos.

Cada individuo tiene su modo de ser,  sus costumbres, sus ideas, su individualidad y para lograr una efectiva convivencia, sin fricciones que afecten las relaciones interpersonales, debemos tener también en cuenta las características de esas personas.

Lo anterior contribuye  a la conservación de la armonía  y hace más agradable la manera de compartir el día a día.

Por regla general el cubano es solidario, amigo de ayudar a los demás, pero no es menos cierto que en los últimos tiempos se nota una tendencia a no respetar muchas de las normas de la convivencia.

El  hombre en el sentido genérico de la palabra es por naturaleza un ser social, por lo cual mostrarse cortés,  constituye una condición indispensable para el buen desarrollo de sus relaciones interpersonales.   /María Elena Balán Sainz, Agencia Cubana de Noticias.

/edc/

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Sobre Redacción Tiempo21

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