Las Tunas, Cuba. Viernes 15 de Diciembre de 2017
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El hombre que volvió de la muerte

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ACN Foto /Yaciel Peña de la Peña.

Julio César Góngora mantiene la esbeltez de sus años mozos y su apariencia impacta por su mirada firme; pero no puede ocultar que a su mente, a lontananza, llegan momentos tristes, como cuando tuvo que llevar entre sus brazos a personas con el tórax destrozado, sin piernas, sin manos.

“A los 17 años, siendo el menor de mi casa -dice- me incorporé al Ejército Rebelde en los Llanos del Río Cauto, en 1957. Tengo mil recuerdos de aquella gesta, una experiencia inolvidable; pero el cuatro de marzo de 1960, es el día que más ha marcado mi vida.

Góngora hace una pausa, su rostro se endurece cuando evoca el hecho con amargura, al recordar que el sabotaje al vapor francés La Coubre, fue un acto criminal organizado desde el exterior por la CIA, para evitar que Cuba se pertrechara de armas para a defensa de la naciente Revolución y sobre todo por los alrededor de 100 muertos, centenares de heridos y decenas de huérfanos, que dejó el siniestro.

 “Primero fue la explosión a las 3:10 de la tarde, que estremeció la tierra y una humareda negra se expandió por la atmósfera para romper una jornada apacible.

“Antes del suceso me encontraba en el entonces Ministerio de Obras Públicas. Enseguida un grupo nos orientamos hasta llegar al Muelle de Luz, en la Bahía de La Habana, entramos al barco y lo primero que me impactó fue un jovencito que corría llorando, diciendo malas palabras y con un brazo y una cabeza en sus manos.

“Continúo, penetro en la embarcación, entre llamas, humo y cuerpos calcinados, veo que un hombre yacía encima de una caja; cuando lo cargo tenía el abdomen destrozado, lo llevo hacia afuera y al regresar alguien orientó hacer una fila india (yo hacía el número siete) para extraer las granadas y proyectiles del buque, mas en ese momento se alertó sobre una posible explosión”.

“Pero después del segundo estruendo -comenta– no supe nada más, dicen que salí por el aire, junto con un pedazo de la popa del barco y caí en la avenida del puerto sin conocimiento. Por eso estuve en la lista de los fallecidos.

“Un miliciano notó que moví  parte de mi cuerpo. Avisó y me llevaron al hospital de emergencia. Pero como en la información trasmitida por la radio yo aparecía entre los muertos, mi padre comenzó a recorrer las instituciones de salud de La Habana, hasta que dio conmigo. Estaba en el sótano sin conocimiento y bañado en sangre de las personas que socorrí. Los médicos atendían con urgencia a los que ellos consideraban que tenían salvación.

“Me trasladaron al hospital militar, donde recobré el conocimiento a los tres días, con un golpe en la cabeza y un brazo fracturado. Los daños mayores fueron por dentro: la onda expansiva de la explosión me provocó desgarro intestinal y diarreas de sangre, que aún padezco. Como consecuencia de ello me he sometido a siete intervenciones quirúrgicas por obstrucción intestinal” .También Góngora por secuelas en su cerebro, padeció por un tiempo de trastornos en su equilibrio.

Fue tanta su fuerza de voluntad que cuando a los 20 días le dieron de alta,  muchos pensaron en su jubilación por enfermedad, pero él regresó al Ministerio de Obras Públicas para continuar atendiendo a los milicianos de ese organismo.

Posteriormente trabajó como ejecutor de obras hidráulicas en Isla de la Juventud, en Pinar del Río y en el acueducto El Gato, de la capital cubana.

Pidió regresar a Oriente en 1988, pero su nueva trinchera no estaba en Mir, la tierra de la provincia de Holguín donde echó sus raíces infantiles y parte de la juventud. El lugar escogido fue Las Tunas, donde ejecutó el plan de desarrollo del camarón y creó su “estado mayor” para fomentar durante 13 años la acuicultura en las provincias que integran el Ejército Oriental.

A hora, con 75 años de edad, Julio César Góngora reposa en su casa del reparto Santos, de  la ciudad de Las Tunas, listo para asumir otras misiones, con la fuerza de voluntad que ha hecho trizas su padecimiento. (Agencia Cubana de Noticias)

/mdn/

 

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Sobre Roger Aguilera

Periodista. Graduado de Español y Literatura del Instituto Superior Pedagógico. Fue reportero del periódico Sierra Maestra, en la antigua provincia de Oriente. Fue reportero y jefe de Información en el diario 26. Es una de las cátedras del Periodismo en Las Tunas por su alta profesionalidad en el sector. Es el Corresponsal-Jefe de la Agencia Cubana de Noticias en Las Tunas.

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