Las Tunas, Cuba. Martes 26 de Septiembre de 2017
Home > Especiales > Lecturas > Rosa Elena Simeón: sencillez y consagración

Rosa Elena Simeón: sencillez y consagración

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Rosa Elena Simeón: proverbial ejemplo de sencillez y consagración de una científica revolucionariaCuando a los 71 años de edad dejó de existir el 22 de octubre de 2004, hace hoy una década, la prestigiosa doctora cubana Rosa Elena Simeón Negrín había legado a su patria  una obra científica y social de incalculable valor humanitario, que acumuló durante toda una vida dedicada con encomiable pasión a la investigación y a la lucha contra las enfermedades y por la preservación del medio ambiente.

De origen humilde, Rosa Elena nació el 17 de junio de 1943 en el poblado de Bejucal, al sur de la antigua provincia de La Habana, y mostró desde pequeña una gran inclinación hacia los estudios y la investigación.

Luego de cursar con excelentes resultados los estudios primarios y secundarios, recibió una beca para cursar la carrera de Medicina en la Universidad de La Habana, que concluyó satisfactoriamente. Durante esta etapa de estudiante se vinculó activamente a las tareas revolucionarias como miembro de los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas y la Unión de Jóvenes Comunistas, colaboró en la Campaña de Alfabetización y se movilizó como sanitaria durante la Crisis de Octubre de 1962.

Debido a sus magníficos resultados docentes y actitud revolucionaria, al terminar en 1967 su carrera de Medicina fue ubicada a trabajar en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), que en ese tiempo era la única institución dedicada a desarrollar estudios básicos de alto nivel, y que actualmente es una de las instituciones científicas más prestigiosas de la Isla.

Un año después, en 1968, respondiendo también a las necesidades del país, cambia su perfil profesional hacia la veterinaria y comienza a laborar en el Centro de Sanidad Animal (CENSA). Este cambio de perfil requirió de mucho estudio, de un arduo trabajo y gran esfuerzo para cumplir las múltiples misiones encomendadas para desarrollar el sector agropecuario.

En 1969, fue nombrada jefa del Departamento de Virología del CNIC y se le asignó la tarea de asesorar el Departamento de Virología animal. En 1970 se convirtió en la directora del Departamento de Microbiología de dicha institución.

Según consta en una síntesis biográfica de Rosa Elena publicada en el sitio web redciencia.cu, durante esta etapa sus investigaciones se centraban en los problemas relacionados con la absorción viral y la propagación de los virus y realizaba también estudios en instituciones científicas de otros países, entre ellos el Instituto Pasteur y la Escuela de Veterinaria D´Alfort, en Francia. Viajó, además, a Canadá, Jamaica y Perú para desarrollar otras investigaciones.

Muy significativa fue la participación de esta científica en la dirección de la dura batalla contra la introducción y diseminación de las epidemias de fiebre porcina en Cuba, ocurridas durante los años 1971 y 1980, que causaron grandes pérdidas en la población porcina del país.

En 1975 defendió exitosamente su doctorado en Medicina Veterinaria y fue nombrada directora del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), donde realizó y dirigió múltiples investigaciones y estudios para prevenir y tratar las enfermedades en plantas y animales.

Ocupó durante su vida varios cargos de importancia en la esfera científica, entre ellos los de presidenta de la Academia de Ciencias de Cuba (1985-1994) y ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (1994 hasta su deceso).

Fue tan amplia y exitosa su labor, que entre otros muchos reconocimientos, en 1995 fue elegida miembro del Comité Consultor de la Naciones Unidas para la Ciencia y la Tecnología.

Pero su accionar no se limitó solo a la esfera científica, ya que tuvo una activa participación en la vida política de la nación, pues fue miembro del Comité Central del Partido, suplente del Buró Político e integrante del Consejo de Estado, entre otros cargos.

La humildad de esta mujer, su gran talento y entrega al trabajo, la hicieron merecedora de innumerables reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el de Heroína Nacional del Trabajo, las órdenes Carlos J. Finlay, Lázaro Peña y Mariana Grajales y el Premio Nacional de Medio Ambiente, medallas de Orden al Mérito de

Checoslovaquia y Eslovaquia y la Medalla Universidad D´Alfort, de Francia.

Sin dudas, Rosa Elena Simeón fue un proverbial ejemplo de sencillez y consagración para todos los científicos.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Trabajó como reportero en el diario 26, donde fue además, jefe de Redacción y Jefe de Información. Fue reportero de la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento a los temas de la agricultura y la salud, entre otros. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


+ 6 = diez