Las Tunas, Cuba. Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Cáncer de mamas y victorias de mujeres de Las Tunas

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Amparo Pérez Aguilera inicia por estos días la lucha contra la enfermedad.

Las Tunas.- Este domingo, 19 de octubre, muchas naciones elevan su voz contra el cáncer de mamas, una enfermedad totalmente detectable y que se puede prevenir a tiempo con el autoexamen y el chequeo por parte de especialistas.

En el mundo cada minuto una mujer muere por ese padecimiento, y en la provincia de Las Tunas, unos 700 kilómetros al este de La Habana, hay una alta incidencia pues ocupa el primer lugar en el cáncer en las féminas y también es la primera causa de muerte en mujeres, según el oncólogo Eliécer Santiesteban González.

Precisó el experto que en los hospitales del territorio anualmente se realizan más de 120 intervenciones quirúrgicas y que en igual período, unas 160 pacientes se someten al tratamiento de quimioterapia.

No obstante, hay mucha voluntad para enfrentar la enfermedad, a partir del conocimiento de los especialistas y la responsabilidad individual de cada mujer en su diagnóstico tal como afirmó la doctora María Victoria Justo Celorrio, jefa del Programa de Diagnóstico Precoz de cáncer de mama.

La doctora María Victoria Justo Celorrio es una perenne promotora de la alegría entre las pacientes de cáncer de mamas.

“El consejo que le doy a todas las mujeres es que se hagan el examen clínico de mamas, una vez al año, de siete a 10 días después de la menstruación y si ya no menstrúan que escojan un día cualquiera. Todos los médicos están capacitados para enseñarles y ayudarles.”

La profesional, a quien cariñosamente todos llaman Mariví, encabeza un proyecto que agrupa a mujeres sobrevivientes de cáncer de mamas, el cual enorgullece a sus integrantes pues les ayuda a dar nuevos valores a su vida.

“El proyecto Alas por la esperanza nació en el año 2006 en la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, de la Federación de Mujeres Cubanas. Desde entonces nos reunimos con las mujeres operadas y hacemos diferentes actividades patrióticas, culturales y recreativas y visitamos pacientes que debutaron recientemente con la enfermedad para darles testimonio de que sí se puede salir del cáncer de mamas”.

Las integrantes de Alas por la esperanza participan en las carreras Terry Fox y en otras convocatorias, y junto a la artesana Loraine Villamar, realizan desfiles de modas y exhiben diferentes creaciones que las alegran y estimulan a seguir adelante.

Nancy Salgado Leyva y Mirna Rodríguez Ramírez (a la derecha) sufrieron cáncer de mamas y tienen más de una década de operadas. (Fotos de la autora).

Una de ellas es Nancy Salgado Leyva, vencedora desde hace 17 años de la difícil prueba que es un cáncer de mamas y quien tiene en su fe cristiana un aliciente para avanzar.  “Yo, gracias a Dios, me he tenido mucha autoestima y sin ser autosuficiente creo que yo valgo. También he tenido el apoyo de toda la familia, especialmente de mi esposo y mis hijos. Pero, una, como ser humano, debe saber que siempre hay que luchar. Una tiene que enfrentar”.

Al valorar su vida, 17 años después de la operación, Nancy se siente dichosa y no lo oculta. “Yo he vivido completamente feliz todos estos años, sin ningún problema, sin ningún complejo. A todo el mundo yo le digo que tengo una radical de mama porque me siento orgullosa de haber vencido el cáncer”.

Cada mañana ríe y se repite un mensaje. “Me digo, Nancy, tú puedes, levántate y anda”.

También como una segunda oportunidad, disfruta su vida una de las sobrevivientes más jóvenes del cáncer de mamas en el territorio tunero. Es Mirna Rodríguez Ramírez, residente en la comunidad de Las Parras, en el municipio de Majibacoa, quien a sus 41 años le ha ganado 14 a un padecimiento que aunque es más frecuente a partir de las cuatro décadas de vida, también afecta a otros grupos etarios.

“Cuando tenía 27 años me sentí un pequeño bultico, fui a la consulta de Patología de mamas, me reconocieron e indicaron un ultrasonido y me diagnosticaron un nódulo. Pasé a la consulta de Oncología  y como la prueba me dio positiva me hicieron una radical. Hice todo el tratamiento de quimioterapia y radioterapia y aquí estoy”.

Dice Mirna que sí se puede, “que esta es una carrera de perseverancia y optimismo, de mucha disciplina y paciencia y que se debe pensar que es una meta. Se dan tropezones pero una se levanta. Y cada una debe ser su propia psicóloga. Nadie quiere tener esta enfermedad pero cuando se diagnostica se requiere amor de todos, especialmente de la familia. Y mi consejo es que nunca se decaigan, una no se puede detener porque siempre se puede un poquito más”.

Casi de igual manera piensa Amparo Pérez Aguilera, una mujer que siempre fue alegre, dispuesta a ser feliz y a ayudar a los demás a crecerse ante los avatares que el destino impone cada día. Actualmente recibe tratamiento contra el cáncer de mamas en la sala de quimioterapia del Hospital General Docente Ernesto Guevara, de esta ciudad.

“En el autoexamen detecté una anomalía, acudí a la consulta de Mamografía, me hicieron los estudios y un ultrasonido. Los médicos tenían ya una visión certera de que padecía un carcinoma de mama y me operaron. Y le digo, he tenido una excelente atención por parte del personal que me ha atendido desde que comencé con la enfermedad”.

Por eso Amparo eligió luchar y no acepta rendirse ante un problema que llegó de repente “es un proceso largo que voy a seguir adelante porque hay muchos progresos en la ciencia y creo que con este tratamiento voy a recuperarme para poder volver a la Secundaria Básica Vicente García, donde soy profesora de Educación Física”.

Con mucha voluntad como bandera ella insiste en la importancia del autoexamen de los senos y asegura luchar con fuerzas porque “tengo el apoyo de toda la familia y de muchos amigos y también tengo buen estado físico y de ánimo, con muchos deseos de seguir adelante. Sé que el camino es largo pero se transita. Eso me lo repito cada día en las mañanas y gracias a eso tengo el coraje de seguir. Lo estoy enfrentando con todo el valor del mundo”.

Las historias de Nancy, Mirna y Amparo son solo una muestra de la valentía de las mujeres aquejadas de cáncer de mamas en Las Tunas, quienes desafían al padecimiento con una sonrisa en sus rostros y con la esperanza reflejada en sus ojos.

Ellas saben que es difícil pero están dispuestas a andarlo porque cáncer no siempre es sinónimo de muerte y el optimismo es una de las mejores armas de la vida, a la que ven como una segunda oportunidad para proclamarse guerreras y luchadoras.

Lea más:

Federación de Mujeres Cubanas

Carrera Terry Fox (Maratón de la Esperanza)

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Sobre Yenima Díaz Velázquez

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación. Fue jefa de Redacción y subdirectora del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Como reportera se destaca por su sensibilidad para las historias de vida a través de entrevistas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Ama por sobre todas las cosas a sus hijos Johana y Oscarito, le facsina el color verde y es amante de la naturaleza, la música. Para ella el amor abre cualquier puerta y la amistad es un puente para sustentar la vida. yenimadv@enet.cu Blog: http://www.soydelastunas.blogspot.com

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