Las Tunas, Cuba. Jueves 23 de Noviembre de 2017
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¿Quién se robó lo mío?

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Si vas a la bodega te roban en el pesaje, pero en el agromercado sucede igual, si acudes a un restaurante no te ponen en la mesa los alimentos con el gramaje que aparece en la Carta Menú.  El consumidor carga con esa desventaja, mientras quienes estafan echan dinero a sus bolsillos.

Hace unos días visitamos con colegas un restaurante donde se paga en moneda nacional. Nos pareció buena la oferta. Comida criolla, plátano frito abundante, ensalada de estación. Resultó agradable y accesible el precio, de ahí que pasadas unas semanas volviéramos al lugar.

Resultó que  no nos sirvieron la vianda como la otra vez, sino en un platillito de taza de café, y con el mismo precio por la pequeñísima ración. Alguien del grupo prefirió pedir limonada en lugar de la latica de refresco de cola y menuda sorpresa recibimos al llegar la cuenta. ¡Su costo era de 18 pesos!. ¿Los limones serían de Persia?

Era un domingo por cierto y no día de semana como la primera vez de la visita al restaurante. ¿Será que al ser fin de semana los dependientes multan a los comensales para llevarse más ganancias en un lugar donde el Estado es el abastecedor y recolector oficial de lo que allí se expende?

Ni siquiera se trataba de una llamada Paladar, y al comentar con otras personas asiduas a ese lugar coincidieron en que de lunes a viernes el gramaje de los alimentos viene acorde con la Carta Menú, no así sábado y domingo, regularmente. 

 Y los individuos por no parecer ridículos al reclamar los plátanos fritos que les corresponden o porque se han habituado ya a aceptar que los timen en bodegas, agromercados, tiendas recaudadoras de divisas, y en otros muchos sitios, hacen mutis.

Quien se “arriesga” a exigir sus derechos de consumidor encuentra que el ministrador no se encuentra, está reunido o le dan otra disculpa.

En estos tiempos que corren hay personas que piensan que apropiarse de lo que es de su empresa, de su taller, del lugar donde construyen un edificio o del sitio donde laboran no es malo, porque son bienes del Estado y total, los suministros vuelven a suplir eso que “se perdió”.

Un viejo proverbio apunta que quien vive con honradez nunca se arrepentirá de nada. Mientras otro, más popular y contemporáneo, señala que quien actúa de forma honrada puede, cada noche, poner tranquilo la cabeza sobre la almohada y dormir con placidez.

Es uno de los valores éticos que debe fomentar la familia desde los primeros años de vida. A veces, ocurren casos de niños que van a jugar a la casa del amiguito y traen de regreso juguetes que no les pertenecen y los padres aceptan que se queden con ellos.

Así en la medida en que van creciendo, cuando asisten a la escuela, prosiguen con el reprobable hábito de sustraer gomas, lápices y otros artículos que de antemano sus progenitores saben que no fueron obsequiados por sus compañeros.

Y se va formando una cadena de malas acciones, las cuales en la adultez resulta ya un lastre. Entonces en el centro de trabajo, en la comunidad en que viven o a cualquier sitio que vayan se sienten con el derecho de coger lo que no es suyo, de timar a las personas.

Lo peor es que muchos lucran con todo aquello que se llevan del trabajo y cuando alguien les dice que es una ilegalidad, se ofenden. Quieren ganar más dinero que quienes en realidad dan su aporte a la sociedad y estudiaron y se superaron para desempeñar su profesión.

La honradez como estado natural de la conciencia viene de la cuna, de los buenos hechos que transmite la familia o de la palabra del maestro cuando nos habla de los principios éticos.

Por eso no puede entenderse que algunas personas, aduciendo necesidades personales,  roben a quienes deben atender en un centro público de recreación, en el establecimiento para productos normados por una libreta de abastecimiento o en las tiendas de divisas donde adulteran precios o dan el cambio con monedas de menos.

Son conductas reprobables y existe un código penal que las sanciona. No se puede admitir que quede impune quien atente contra los bienes sociales o de las personas.  (  María Elena Balán Sainz, Agencia Cubana de Noticias).

/edc/

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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