Las Tunas, Cuba. Sábado 18 de Noviembre de 2017
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Las víctimas de la guerra, en la paz de Colombia

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La Habana.- El tema de los derechos de las víctimas del conflicto social y armado en Colombia constituye un asunto medular en el propósito de buscar la paz para ese país, afectado por más de 50 años de guerra interna.

Se estima que más de 6,5 millones de personas han sido perjudicadas y que, entre ellas, más de 200 mil murieron producto de la violencia en la que han participado no solo guerrillas y fuerzas militares del Estado, sino también paramilitares y bandas criminales asociadas o no al narcotráfico, entre otros actores.

Esas espeluznantes cifras son, sin embargo, apenas un pálido reflejo del verdadero drama social que sufre la nación, pues la mayoría corresponde a los últimos 30 años, cuando comenzaron a contabilizarse; y no son las únicas.

A ellas habría que sumar centenares de miles de amenazados, desaparecidos, secuestrados, torturados o víctimas de violencia sexual o económica. Se estima que cerca de 95 mil homicidios han sido cometidos durante esos años, y más de 540 mil personas sufren por el asesinato de un ser querido.

El departamento más afectado es Antioquia, con 1,2 millones, y le siguen Bolívar, Magdalena, Nariño, Chocó, César, Valle, Caquetá, Cauca y Córdoba, con cientos de miles cada uno, pero este es un problema al que no escapa ninguna región.

Desde el 2011, pese a que está en marcha un proceso de reconocimiento y reparación amparado en la Ley de Víctimas promulgada aquel año, y a que en La Habana se adelantan conversaciones de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el número de víctimas aumenta.

Según fuentes institucionales, solo en el 2012 el conflicto sumó más de medio millón de nuevos afectados.

Por ese motivo crece el clamor por que se acuerde un cese bilateral del fuego entre las FARC-EP y el ejecutivo de Juan Manuel Santos, protagonistas fundamentales de estas conversaciones de paz.

El reclamo ha sido reiterado por las propias víctimas que han concurrido a la capital cubana para narrar sus vivencias y exponer sus propuestas como contribución a ese esfuerzo pacificador, iniciado aquí en noviembre del 2012.

Representantes del gobierno de Colombia y de las FARC-EP recibirán en La Habana el 3 de octubre próximo al tercer grupo de esos afectados, seleccionadas por Naciones Unidas, la Conferencia Episcopal Colombiana, y la Universidad Nacional de esa nación.

Precisamente, el tema de las víctimas centra actualmente las discusiones que iniciarán su ciclo 29 el 23 de septiembre próximo, luego de 10 días de receso.

Esas comparecencias constituyen un hecho inédito en la historia de estos procesos, y han sido calificadas como trascendentales por las delegaciones de paz encabezadas por el ex vicepresidente Humberto de la Calle y el comandante guerrillero Iván Márquez.

A esta iniciativa de la mesa de conversaciones se han sumado otras que imprimen una nueva dinámica al proceso, como la creación de la Comisión histórica del conflicto y sus víctimas, y de una subcomisión que adelanta los análisis sobre el tema del fin de la guerra.

Otro grupo de trabajo, integrado por hasta cinco representantes de cada parte, contribuye a garantizar un enfoque de género en las discusiones, así como a los consensos logrados y por alcanzar.

LAS PROPUESTAS DE LAS FARC-EP

Durante el pasado ciclo, las FARC-EP presentaron sugerencias para garantizar los derechos integrales de las víctimas, las cuales sintetizan las iniciativas presentadas en los foros celebrados en Colombia por las comunidades y sus organizaciones sociales y políticas.

También entregaron su propuesta conceptual, enmarcada en la Declaración de Principios rubricada por las partes, que recoge bajo el título Hacia una nueva Colombia sin víctimas, una guía para reconocer a esas personas como sujeto político protagónico en un eventual Acuerdo Final.

En esos documentos insisten en la necesidad de elaborar un plan integral para la asistencia plena de las víctimas en todos los departamentos de la nación y crear un Fondo Integral para la reparación de los afectados por la guerra, entre otras iniciativas.
Las propuestas parten del reconocimiento de las víctimas desde la década del 30 del pasado siglo y de sus agentes de victimización existentes en cada período, así como de la aceptación de la responsabilidad del Estado, por acción u omisión, en los hechos.
En ese sentido exigen su reconocimiento como organización surgida en respuesta a la represión contra la población campesina y otros sectores populares, y llaman al Estado a abordar, sin dilación, el fenómeno del paramilitarismo.

El apoyo mayoritario de la población a este esfuerzo de paz, constatado con la reelección de Santos en junio pasado, así como su participación directa en las conversaciones de La Habana a través de diversos mecanismos, brindan razones para el optimismo.

También contribuyen los acuerdos parciales alcanzados por las delegaciones de paz en temas tan controversiales como los de reforma rural (mayo de 2013), participación política de las FARC-EP (noviembre de 2013) y drogas ilícitas (mayo de 2014).

Pero será determinante la voluntad política de las partes en diálogo para sortear los obstáculos y lograr un acuerdo final que garantice una paz estable y duradera, y un futuro promisorio para Colombia. (Ernesto Vera Mellado/Prensa Latina)

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Sobre Redacción Tiempo21

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