Las Tunas, Cuba. Domingo 19 de Noviembre de 2017
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El “segundo descubridor de Cuba”: un científico polivalente, un hombre con legado universal

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Hay hombres que aunque pertenezcan por nacimiento, vida y muerte a una nación determinada, se convierten en universales debido al gran legado que por su talento, accionar investigativo y práctico dejan a otros muchos países o a la humanidad entera.

Ese es el caso del sabio alemán Alexander von Humboldt (conocido en idioma español como Alejandro de Humboldt), un científico de conocimientos enciclopédicos en ramas tan diversas como la filosofía, etnografía, antropología, física, zoología, ornitología, climatología, oceanografía, astronomía, geografía, geología, mineralogía, botánica, vulcanología y el humanismo en sentido general.

Nacido en el seno de una familia culta y acaudalada en Berlín, el 14 de septiembre de 1769, hace hoy 245 años, Humboldt, desde su más temprana juventud, consideró a la naturaleza como un gran desafío para la investigación, y se preparó para acometer grandes expediciones que le permitieran desentrañar muchos de sus misterios.

Según una síntesis biográfica suya publicada por la enciclopedia digital cubana (ecured.cu), con la asesoría de excelentes profesores y científicos, entre 1787 y 1792 Humboldt estudió en Fráncfort del Oder, Gottinga, Hamburgo y Freiberg (Sajonia), y luego se desempeñó como maestro superior en Franconia del Norte, realizó trabajos sobre instalaciones técnicas en la minería, y viajó a Silesia, Austria, Italia, Suiza y Francia, donde entabló amistad con el prestigioso naturalista francés Aimé Bonpland.

La herencia familiar le permitió poder hacer realidad su sueño de viajar por el mundo y, tras la muerte de su madre en 1796, renunció a su carrera de funcionario público y se lanzó de lleno a sus largos y fructíferos viajes científicos.

En compañía de Bonpland, en 1799 viajó a América, donde recorrió diez mil kilómetros en tres etapas, las dos primeras en Sudamérica, partiendo inicialmente de Cumaná y Caracas, hasta el Alto Orinoco, zona en la cual transitó por La Esmeralda y el río Casiquiare.

La segunda fase fue de Bogotá a Quito por los Andes, y la tercera en la Nueva España, donde obtuvo las autorizaciones necesarias de las autoridades coloniales para recorrer el vasto territorio, con la condición de que no revelara esa información al gobierno de Estados Unidos.

Logró recopilar gran cantidad de datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, la flora y la fauna de la región. Visitó Santa Fe de Bogotá con el principal objetivo de entrevistarse con el botánico José Celestino Mutis, lo que le representó tener que remontar el río Magdalena y ascender por los caminos de los Andes. Realizó importantes estudios de los volcanes del Ecuador, donde fue recibido en Quito por los aristócratas locales.

Humboldt terminó sus viajes por América con una visita a Estados Unidos, donde fue huésped del presidente Thomas Jefferson, un aficionado a los estudios geográficos, en especial sobre la Nueva España. Después se dirigió a México, país en el que investigó en torno a sus riquezas, datos que divulgó ingenuamente y fueron aprovechados luego por el gobierno de los Estados Unidos en su campaña militar para apoderarse de gran parte del territorio mexicano.

El caso de Cuba tiene una particular significación en los viajes exploratorios del gran científico alemán, quien durante estos cinco años de recorrido por América visitó la Isla en dos ocasiones (de diciembre de 1800 a marzo de 1801 y en abril de 1804).

Durante los cerca de cuatro meses en que permaneció en Cuba, el sabio germano recorrió La Habana y sus alrededores hasta Managua, Bejucal, Valle de Güines y Batabanó, así como el sur de Trinidad, siempre en compañía de su amigo francés Aimé Bonpland. Se hospedó en la casa del conde de O’Relly, y departió con Don Francisco de Arango y Parreño y el doctor Tomás Romay, entre otras personalidades de la época.

“Las investigaciones realizadas por Humboldt sobre Cuba – apunta ecured -, ampliaron los conocimientos de la geografía, las comunicaciones, la flora, la fauna, la topografía, el clima, los suelos, el cultivo de la caña y la fabricación de azúcar. Además, el científico alemán expuso una tesis sobre la formación de las Antillas y la constitución de la geología cubana, y confeccionó un mapa con mediciones exactas de la latitud de varios puertos y ciudades, entre ellas La Habana. A su regreso al Viejo Continente, dedicó una buena parte de su tiempo a registrar por escrito el resultado de su vasta y fructífera producción científica”.

Esa amplísima labor investigativa y práctica ha determinado que Humboldt sea denominado  “el segundo descubridor de Cuba”.

En el ámbito mundial, este extraordinario científico es considerado “padre de la Geografía Moderna Universal”.

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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