Las Tunas, Cuba. Viernes 15 de Diciembre de 2017
Home > Especiales > Gente > Una anciana feliz a sus 102 años de edad

Una anciana feliz a sus 102 años de edad

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

A sus 102 años, reconoce ser una mujer feliz. En una larga conversación  con María Josefa Durán Chuchundeis, habló de su vida, de su niñez, de sus hijas y de cómo ha sido su existencia en el círculo de abuelos.

María Josefa está feliz a sus 102 añosLas Tunas-. “Qué quiere que le diga, soy una vieja feliz”, es lo primero que dice  María Josefa Durán Chuchundeis, mientras una tremenda sonrisa se dibuja en su rostro.

Son las 12 del día del cuatro de septiembre de 2014  y junto a sus compañeros del círculo de abuelos “Eterna Juventud” en la calle Colón de la ciudad de Las Tunas, la anciana celebra su cumpleaños.

Confiesa que sería más elegante decir que es una “anciana feliz”, pero a ella en realidad esas cosas no le preocupan. A sus 102 años, dice lo que piensa.

Su sencillez le sale hasta por los poros, su pelo cano recogido por una trenza con una hebilla tictac y los zapatos bajos. Fiel a su  estilo de vida María Josefa decidió romper el silencio para contar cómo desde hace un tiempo le ha cambiado la vida, en el círculo de abuelos.

“Hace más o menos 20 años que me incorporé al círculo de abuelos, todo comenzó por el embullo de una amiga mía, cuyo esposo era el profesor del grupo, y tanto me insistieron que un día vine, y me sentí muy bien y continúe asistiendo  hasta que me quedé. De esa época todavía quedan dos o tres que somos fundadores”.

“Siempre disfrutamos compartiendo como una gran familia y hemos sido muy felices.”

Pero en el camino hacia esa felicidad que hoy asegura sentir, también transitó por momentos difíciles. Tuvo tres hijas, que asumió criar sola pues se separó de sus esposo y entonces decidió trabajar para mantenerlas, así comenzó su vida laboral.

“Yo nací en Zaza del Medio, a escasos kilómetros de la ciudad de Sancti Spíritus, un pueblo rural rodeado por lomas y un río famoso, Zaza. Es  un pueblecito de gente humilde, y buena que conocen del  campo y del tabaco, fue allí donde aprendí el oficio de despalilladora de tabacos, mi primer empleo”.

“En el año mil 930 a mi papá lo trajeron a trabajar a Las Tunas en la Compañía de Ferrocarriles de Cuba, y así llegué aquí, donde formé mi familia, y ascendí a apartadora de tabaco; y luego me pasé unos  años sin trabajar para atender a mis hijas, Ilda, Idania, y Milagros,  hasta que me separé del padre de ellas y tuve que volver a trabajar para mantenerlas.”

Sorprende la lucidez de su más de un siglo de vida. No sólo porque está enterada de cada una de las noticias de Cuba y el mundo, sino porque mantiene lúcidos cada uno de los recuerdos de su vida, entre estos los años en que vivió en el reparto Buena Vista  y conoció a Guillermo Tejas, en el período de la lucha clandestina.

“Guille, como le decían todos cariñosamente, era un joven amistoso, que trabaja en una tienda, muy maduro  y formaba parte del Movimiento 26 de Julio.”

“Yo lo conocí porque vivía cerca de la casa de mi  mamá,  en Buena Vista,  por esa época y una vez le compré un bono, que era una de las actividades que él hacía para  recaudar fondos para las actividades revolucionarias, todavía yo conservo ese bono,  aunque imagínese, está muy viejito, ese era el último que le quedaba”.

“En el barrio había una consigna o un acuerdo, que cuando  fueran a sacar de la casa a uno de los revolucionarios, alarmar y gritar  y alborotar para que se calmaran y se fueran, pero ese día lo llamaron y su mamá abrió la ventana y luego entraron a la fuerza y se lo llevaron y lo asesinaron. Gracias a las acciones que ellos hacían, a Buena Vista, la declararon zona rebelde.”

A María Josefa se le llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda aquellos años antes del triunfo de la revolución en enero de mil 959, pero luego vuelve la sonrisa a su rostro cuando me cuenta el cambio de vida que ha  tenido.

“Aquí hacemos ejercicios  y yo me esfuerzo por hacerlos, claro,  de acuerdo a mi edad, también participó en las actividades recreativas, en los juegos, y me río  bastante, dice mi profesor que es para ejercitar la imaginación y la memoria”.

“Al final  del curso pasado fuimos hasta la ciudad de Bayamo, y yo hice todo el recorrido a pié  junto a mis compañeros, visité la casa de Carlos Manuel de Céspedes, el Bulevar, y hasta el restaurante “El Chapuzón”, y me sentí muy bien.”

Mantener activos el cuerpo y la mente ofrece muchos beneficios a la hora de conservar la salud, sobre todo en el caso de las personas mayores, ésta  es la principal  receta para llegar a la tercera edad con calidad de vida y la experiencia que nos trasmite María Josefa Durán,  una anciana de Las Tunas que vive feliz,  a sus 102 años de edad.

/edc/

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Yaimara Cruz García

Periodista. Graduada de la Universidad de Oriente. Fue jefa de Información en Radio Victoria y del canal territorial TunasVisión, en Las Tunas, provincia al oriente de Cuba. Se desempeña como reportera de esta emisora y le da tratamiento a los temas de zafra, con el protagonismo humano y las historias de trabajadores azucareros. Le gusta andar en los campos detrás de las hazañas en la producción de azúcar. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @YaimaraCruz

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


× 3 = doce