Las Tunas, Cuba. Viernes 18 de Agosto de 2017
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Tres ausencias de septiembre

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Tres ausencias de septiembreLas Tunas.- Llega septiembre y con la algarabía del  inicio del curso escolar en toda Cuba pareciera que, al menos en estos  primerísimos días, una  verdad queda oculta: tres de Los Cinco están todavía presos, se cumplen ahora 16 años.

Y digo pareciera porque basta apenas repasar la Web y brota mucho material sobre ellos: ejemplos recientes de solidaridad, avances de acciones concretas abogando por su excarcelación y ecos de sus opiniones desde la cárcel como verdad en el fondo de una cueva, más poderosa que ejércitos.

Y basta también desandar un poco cualquier esquina cubana para tropezar con una foto, un poema, un niño o una anécdota que los traiga a la memoria y también al amor contenido de estas familias irreverentes  por ser cubanísimas. Otro septiembre, sin embargo  y no están.

Yo creo que a los cubanos no nos ha sorprendido demasiado la saña del Imperio para con ellos; pero sí, es un hecho, incomoda.

Sobre todo si conoces de encuestas en publicaciones como el Miami Herald en las que gana la opción mayoritaria de que los “Cinco espías regresen  a Cuba” ; si te enteras a tiempo de cuántas voces se alzan por lo mismo  desde el más recóndito confín o si escuchas, como yo ayer, a un joven músico decir por la radio nacional: “nos presentamos en Miami y el tema que más coreó el público fue Me dicen Cuba” y quedas medio alelada  mientras llega a la memoria la letra urgente de esa canción.

Y piensas: o el mundo está loco, o la verdad es tan relativa que hizo aguas ya, o sencillamente tiene que aparecer “alguien” que haga “algo”, tan simple como eso, “algo” para seguir creyendo en el mundo, la justicia, el derecho de los hombres, la libertad, la vida; pero pasan los días, los años, pasa toda una década… y nada.

Lo triste, lo difícil de creer, lo medularmente doloroso es que ese “alguien” ahora tiene nombre, apellidos, hijas, familia, poder: se llama Barack  Obama y además del presidente del país más poderoso del mundo es, hasta duele decirlo, Premio Nobel de la Paz.

Ya, para llegar a sus oídos, hemos hecho tribunas, proclamas, peticiones, exigencias, bicicletazos, canciones, libros, cartas abiertas, conciertos, documentales, intercambios, coloquios, escaladas, juegos, ya hemos teñido de amarillo a este país y hemos dicho Abracadabra… Y nada.

Quizás porque son muy fuertes los hilos que se tejen tras las bambalinas del poder, o porque es golondrina, ese hombre, que no compone verano, como diría mi abuelita, o porque hay que hacer más, gritar más, explicar más, intentar más.

Lo cierto es que otra vez estamos aquí, parados en el principio de un septiembre, deseosos de que sea el último sin ellos en casa, orgullosos por la entereza, agradecidos por la entrega y deudores de su juventud y sus nostalgias. Estamos inquietos, desde esta orilla del mar, otra vez, esperando.

/mdn/

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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