Opinión

Asociación de innovadores, garantía de futuro

Innovadores cubanos
Manos obreras han dado vida otra vez a añejos equipos en toda Cuba gracias al trabajo innovador.

Las Tunas.- En los últimos tiempos se ha hecho cada vez más evidente el aporte significativo de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (ANIR) a los procesos productivos y otras actividades indispensables  para el desarrollo económico y social del país.

Creada hace casi 38 años, esa organización de obreros y profesionales trasciende por su labor encaminada a la recuperación de piezas de repuesto, lo que permite mantener funcionando viejas maquinarias o introducir mejoras en tecnologías de punta.

En la provincia de Las Tunas se registran unas mil cuatrocientas innovaciones en los últimos años, lo que representa un aporte de más de 38 millones de pesos a la economía del país.

Además de sustituir importaciones, dichas soluciones han beneficiado el programa alimentario y contribuido al ahorro de portadores energéticos, al crecimiento de los niveles productivos y a una mayor eficiencia económica.

Gracias al desempeño de los innovadores tuneros se mantienen funcionando tecnologías con muchos años de uso, a pesar de la falta de piezas de repuesto y la imposibilidad de adquirir equipamientos más modernos.

Aunque la ANIR no es una organización masiva, en Las Tunas la integran voluntariamente alrededor de 10 mil asociados, siempre dispuestos a ofrecer su aporte en aras de incrementar la eficiencia de los procesos tecnológicos.

Estos hombres y mujeres están distribuidos en asociaciones de base, de las cuales salen diariamente disímiles soluciones a problemas existentes en los distintos sectores de la producción y los servicios.

Con su empeño y talento han echado a andar equipos paralizados por mucho tiempo, mantienen con vida obsoletos medios de transporte o impiden la paralización de una línea productiva y por consiguiente la interrupción de puestos laborales.

Sin embargo,  todavía existen irregularidades que limitan un mejor desempeño de esta fuerza creadora. Falta mayor coordinación entre las administraciones, los sindicatos y la ANIR para resolver los problemas que afectan a quienes buscan soluciones en los sectores económicos y sociales.

Asimismo se requiere actualizar la Ley 38,  referida a la tramitación, evaluación y retribución monetaria por concepto de los aportes más relevantes.

También que los planes temáticos respondan a las necesidades de los colectivos laborales, para que las soluciones que se deriven de los mismos repercuta más en los resultados productivos de cada entidad.

Es evidente que el aporte económico de la ANIR crece cada vez más, pero podría ser mayor de ganarse más en conciencia sobre el impacto del esfuerzo creador que se realiza en los centros laborales del territorio.

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