Opinión

Una nueva página está por escribirse

Una nueva página está por escribirseLas Tunas.- Septiembre llega a nosotros cargado de emociones. Para muchos es el mes en el que comienza una nueva vida, para otros significa el retorno; para algunos todavía es un momento donde se confunde nostalgia y añoranza entre los recuerdos de estudiante, que aún permanecen apretados al pecho.

Un nuevo curso escolar llegó; la alegría por el reencuentro llena cada espacio de las escuelas tuneras; esas que también son testigos en estos primeros días, de ojos colmados de lágrimas o temor por lo desconocido.

Para algunos es la vuelta a la rutina porque quizás no comprenden que dentro de unos años, cuando ya esa edad dorada haya pasado, sentirán ese mismo anhelo mezclado con melancolía que hoy se alberga en el corazón de los que un día fuimos estudiantes.

Aunque los tropiezos son los que históricamente han enseñado al humano a caminar, hay que aprender a discernir los colores que distinguen este momento de la vida, en el que los sacrificios, las entregas, la curiosidad, las locuras, las pasiones, se unen, pero no pueden jamás desequilibrar la balanza, pues siempre el mayor peso debe ser el estudio y un objetivo supremo, ser alguien en la vida, como dicen los que peinan canas.

Y ser alguien en la vida no significa alcanzar una profesión por ostentarla, sino convertirnos en hombres y mujeres de bien, de trabajo; mas eso solo se logra con amor hacia la vocación que quizás ya hayamos descubierto, con madurez en cada una de nuestras actitudes, y con mucha perseverancia.

Ha comenzado un nuevo camino por andar, y puede que por momentos mengüen las fuerzas; sin embargo, la meta no se puede descuidar para que en cada paso seamos mejores, y que cuando llegue ese último día podamos saborear esa indescriptible sensación que se experimenta cuando hemos salido bien.

Es un periodo en el que debe primar el respeto al maestro, al compañero, a la familia que sabe de tantos sacrificios y sobre todo el valor y respeto por uno mismo, sin caer en vanaglorias y autosuficiencias.

El verdadero tesoro del ser humano no está en equipos caros, ni en la ropa de último modelo, sino en los sentimientos, en lo que es capaz de construir con sus manos, en aquello que no lastima ni hiere a nadie, que como expresa El Principito, es invisible a los ojos.

Otro curso escolar está aquí, cada cual va a comenzar a escribir otra página de su vida, y la entrega debe ser de todas las partes pero quienes tienen el desafío mayor son los estudiantes.

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