Opinión

Casi, casi… ¡a las aulas!

familia curso escolar
La vida familiar gira, por estos días, alrededor del inicio del curso escolar. (Foto/Juventud Rebelde).

Las Tunas-. Ya se agotan los días de este agosto y con la llegada de septiembre vuelven el revolico y las energías a poblar toda la geografía cubana. La mejor prueba de que las cosas se alistan con la marcada intención de que el fin de la etapa estival y el regreso a las aulas y al deber sean procesos exitosos, se respira, en Las Tunas, desde el momento mismo de salir a las calles.

Percibes señales de lo importante que se acerca por doquier: en “las colas”, enormes y calientes, se habla solo de mochilas, gomas de borrar, medias blancas…., en las casas, ya se alistan forros para las libretas, pegamento y papeles de nylon, buscando alistar a los libros más deteriorados por tantos años de uso, de mano en mano infantil, y las abuelitas ya retocan los uniformes y corrigen pinzas y largos de tiro porque los “estirones” son notables después de dos meses de descanso.

Ya más de un alumno tiene deseos de volver al aula; al encuentro con el amiguito de juegos de mucho tiempo y también está el que iniciará otro nivel de enseñanza y la expectativa le crece en la medida en la que se acerca el día, el gran día que marca en sus vidas y en la de sus familias otro punto de giro.

En las escuelas, se limpia, se organiza la base material de estudio, se alistan ya los primeros murales, los actos de inicio, los detalles de la matrícula y hasta lucen apasionados al decir: “aquí, otra vez en la pelea”. Parece fiesta y es, por mucho, contagiosa.

Más de un alumno ha ido ya por sus libros de textos, “para forrarlos con tiempo y coger los mejorcitos”, han conversado entre sí de los cambios de maestros, del pelado que hay que hacerse porque los rayitos en el pelo no van con el uniforme y la directora es muy estricta, de las uñas tan largas que ya son cortadas y de los colores que exigen para los adornos del pelo: solo blancos, rojos y azules, como la bandera.

Se habla con ganas de hacer y eso es el inicio del curso; un proceso que se repite cada año y siempre te enreda porque hay un desafío distinto: aprender a leer, estudiar los productos, cambiar de pañoleta, llegar a la secundaria, descubrir qué te interesa ser en el mañana, alcanzar esta o aquella meta.

Parece simple, pero es un aluvión que te arrastra y da señales de asalto en cada sitio, tras cualquier paso. Así está Las Tunas hoy, revuelta por la cercanía de septiembre, feliz ante el desafío que ya está a las puertas y asomará, definitivamente, con el sonido del timbre que manda a las aulas, el próximo lunes.

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