Las Tunas, Cuba. Lunes 11 de Diciembre de 2017
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Carlos Tamayo: Las Tunas, un contexto artístico e intelectual para la promoción de la décima

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Carlos Tamayo Rodríguez, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Las Tunas. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Carlos Tamayo Rodríguez, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Las Tunas. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Las Tunas.- La décima espinela fue legada a esta ciudad por la herencia de canarios y españoles. Esa estrofa del pueblo cubano como bien le llamó José Fornaris en el siglo XIX.

“En Cuba muchas personas sin darse cuenta hablan en octosílabos, de manera que ese metro, que es musical, forma parte del cantaito de los cubanos, que cada cual tiene su tonada con una curva de entonación. En ocasiones en la zona del oriente cubano entre los santiagueros, los tuneros y los camagüeyanos se diferencia de dónde es la persona.

“Estos modismos y algunas maneras de hablar y entonar la frase en Las Tunas comienza en grande con El Cucalambé, el poeta que más le aportó a la decima espinela a partir de su libro Rumores del Hormigo, que se convirtió en un Betseller.

“Nápoles Fajardo le dio un tono de cubanía al fondo léxico de su obra llena de un amplio paisaje insular, que ya no era el mismo de España que reflejaban los demás poetas de su época. Por tanto el hecho de él reflejar la flora y la fauna cubana, los guajiros y las guajiras, de alguna manera también el marco histórico esclavista, fijó en el tiempo una historia de Cuba en un momento en el cual el concepto de Patria no existía”, así reconoce con total brillo en sus ojos este destacado estudioso que ha dedicado su vida a la investigación historiográfica de Las Tunas y de El Cucalambé.

“Este bardo tunero se considera un antecedente de la guerra de los Diez años, él no fue mambí porque terminan con su vida en 1861 y la guerra comienza siete años después, de manera que la décima y la identidad cultural cubana están muy unidas.

“La décima es la expresión más antigua de la cultura cubana entendida como la que se nutre en una raíz europea española y luego fusionada también con la llamada leyenda negra que es todo lo que le aporta a la etnia cubana África.

“No podemos hablar de identidad cultural cubana sin tener en cuenta a la décima porque durante todos estos siglos los poetas cubanos han expresado su pensamiento en versos, mayoritariamente en estrofas, porque también se han escritos romances, sonetos, letrillas, epigramas pero la estrofa preferida por el pueblo ha sido y es la decima espinela. Insisto en el tema de décima espinela porque desde hace unos 15 años aproximadamente  se habla de la decima Malara, una estrofa de versos ocatosilábicos, 10 versos de ocho silabas y se creee que fue creada por Juan de Mal Lara, otro poeta español igual que Vicente Martínez de Espinel”.

La Décima una tradición cubana

“Actualmente algunos investigadores están adentrándose en estos estudios y reconociendo que antes de Vicente Martínez de Espinel, Juan de Mal Lara había creado la décima. Pero la décima que forma parte de la identidad cultural cubana es la décima espinela, de Martínez de Espinel, ese músico español que le agregó la quinta cuerda a la guitarra, y que en Cuba ese instrumento alcanzó seis, formando parte así de los cordófonos que acompañan al punto cubano junto con el tres, el laúd y el bajo.

“Esta forma métrica no puede ser vista solamente como textos  literarios escriturarios porque tiene una vertiente de oralidad muy importante en la Isla, en la cual sobresalen deslumbrantes repentistas de un valor extraordinario, grandes poetas que han representado a Cuba en los festivales internacionales, es un arte de siglos.

“Originariamente de blancos, porque vino de España donde habían campesinos canarios y sevillanos, se mantuvo y trascendió las fronteras para apreciarla hoy en toda Iberoamérica y en la Isla se fusiona la leyenda blanca y la negra, en el texto octosilábico de un guaguancó, la Regina como se conoce el texto es una décima”.

“El arte del repentismo surgió como una inspiración de los campesinos en el caso de la oralidad y se ha trasmitido de generación en generación, con una belleza de lenguaje cuando de crear una poesía se trata.

“Esa estrofa barroca es un arte que los niños cubanos deben aprender, el arte del repentismo, de lo contrario estaríamos negando nuestra esencial étnica cultural, porque esta imbricada en la historia, se pueden encontrar la décima una novela de amor, en la historia de la Revolución, sirvió para hacer propaganda comercial en los periódicos y sueltos, antes del Triunfo de la Revolución, y hasta elegías en décima se han hecho”.

Unidos bajo una misma estrella

Bueno aunque sus padres deberían explicar su relación ocasional por fecha de natalicio con El Cucalambé, el también presidente del comité provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Las Tunas tiene también otras preferencias investigativas. “En mi vida como investigador me ha marcado el entorno donde vivo, que me sirve de motivación. Yo he escrito varios libros sobre Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), el poeta más popular de Cuba considerado figura polémica, pero también escribí un libro sobre Vicente García, porque tenía una necesidad de dar mi opinión sobre esa figura tan polémica y a la vez un patriota importantísimo en la historia de Cuba.

“Yo no podía ser otra cosa que escritor e investigador, no hubiera estudiado la carrera de Letras. Por casualidad me di cuenta mucho tiempo después de mi relación con el poeta, me interesé por él cuando estaba en la secundaria básica, cuando en cierta ocasión el poeta Raúl Ferrer fue y reunieron un grupo de estudiantes y preguntaron quién era El Cucalambé y un estudiante de aquella época dijo que había sido un asaltante de el cuartel Moncada.

“A partir de ahí me interesé por ese cultor tunero. Al inicio leía los versos del poeta y cuando ya estaba en el preuniversitario no solo leía sino que investigaba hasta que me gradué en 1979 en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba.

“Hoy estamos en el 2014 y acabo de entregar otro artículo sobre El Cucalambé quien ha marcado mi carrera de investigación literaria. Me he dedicado y me dedico, creo que no puedo hacer otra cosa”.

Los habitantes de Las Tunas debemos hacer mucho más por esta prestigiosa figura, no solo dejar su magnificencia para la Jornada Cucalambeana deberíamos estar todo el año divulgando la vida y obra, apoyando el movimiento del repentismo, aquí hay muchos jóvenes escritores que han publicado varios libros y entre ellos textos  de décimas.

Si el poeta más popular y más grande de Cuba en el siglo XIX es de Las Tunas, no podemos darnos el lujo de dejar su legado para ese evento de la cultura material e inmaterial campesina y también urbana, la décima no es un fenómeno solo del campo es también de las ciudades.

/mdn/

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yamileym@enet.cu

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