Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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La naturaleza sufre y el hombre paga

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La Habana.- La desaparición de especies en los ecosistemas a causa de la acción del hombre empobrece la biodiversidad y disminuye sus funciones, más allá de la preocupación porque las futuras generaciones no contemplen una naturaleza maravillosa.

El verdadero peligro radica en la existencia y calidad de la propia vida humana. Así pronostican el futuro los biólogos cubanos, puede que con palabras menos técnicas la mayoría de los seres humanos describan sus entornos de la misma manera, y sufran en muchos casos las consecuencias de vivir en un medio ambiente herido y maltratado.

El Doctor en Ciencias Biológicas e Investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, Jorge Fontenla Rizo, explica que la diversidad biológica comprende toda la variedad posible de organismos, entre ellos la especie humana, así como su variedad genética y ecosistemas, además de evolucionar como un tejido de relaciones.

La riqueza cultural está en relación con la diversidad ambiental donde se desarrolla y la pérdida y calidad del ambiente también empobrece a la cultura, añade el Doctor Fontenla.

LA REGIÓN DEL CARIBE

La región caribeña cuenta con una alta biodiversidad, a pesar de esto, las agencias donantes y conservacionistas la descuidan con frecuencia, mientras que esta continúa reportando pérdidas de sus ecosistemas y hábitats naturales. El libro “Biodiversidad de Cuba” cuya estructura recoge las investigaciones de un colectivo de biólogos bajo el sello editorial Polymita, menciona que existen otras razones que impiden la conservación del ecosistema, como son el conocimiento biológico limitado, la falta de conciencia de las personas, de recursos financieros, entre otros.

En Cuba, explican, los orígenes se buscan en el siglo XVIII con la llegada de la cultura europea, los datos indican que en aquel entonces el 70 por ciento del territorio cubano eran bosques.

Pero la construcción de ciudades, el cultivo de la caña y la industria azucarera, el cultivo del tabaco y la minería resultaron que en 1959 solo el 14 por ciento del país conservara bosques.

¿CUÁL ES LA GANANCIA?

Al paso de los diferentes fenómenos naturales muy pocas viviendas resisten y pocos suelos aguantan la fuerza de las aguas o los temblores de la tierra, cada año el planeta es más susceptible y frágil y como por destino bíblico, el hombre pierde la posibilidad de refugio en él.

Las investigaciones biólogas en Cuba refieren que desde el siglo XVII hasta el XX la tala de árboles se caracterizó por ser irracional lo que finalizó con la vida de especies maderables de alto valor y resistencia al clima cubano.

Así mismo se conoce que en la actualidad no se dispone de madera dura como el roble y la caoba y la elaboración de objetos grandes, medianos o pequeños simplemente no toleran el clima del Caribe ni las plagas, pues son maderas débiles.

El Doctor Fontenla explica que la deforestación provoca la erosión de los suelos, problema de prioridad para el cubano porque afecta las construcciones ya que al quedar los suelos expuestos, son arrastrados por las lluvias y con ellos todo lo que repose encima.

Un ejemplo que demuestra las nefastas consecuencias por solucionar un problema sin antes realizar pruebas pertinentes lo constituye la introducción de la mangosta (Herpestes auropunctatus) en el archipiélago cubano, el cual se pensaba controlaría a las poblaciones de roedores.

Esta especie representa una plaga para la agricultura, animales domésticos y poblaciones silvestres de otros animales, de esa misma forma ocurre con el pez gato (Clarias glariepinus), el cual es capaz de devorar todo lo que encuentre a su paso y constituye una amenaza para muchos animales entre los que resalta el manjuarí (Lepisosteus tristoechus) que es un fósil viviente.

LA PRESERVACIÓN

La reforestación fue una de las principales medidas para contrarrestar los daños, los valores de la cobertura boscosa incrementaron de catorce por ciento en 1959 a veintitrés por ciento en 2005; en estos momentos existen leyes que obligan a las entidades a desarrollar investigaciones medioambientales para disminuir los riesgos.

Durante los últimos treinta años han surgido instituciones científicas de alto nivel profesional que contribuyen a la conservación de la biodiversidad, entre ellos destacan los jardines botánicos presentes en la mayoría de las provincias cubanas y la creación de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

El mal trabajo y las malas acciones en cuestiones de naturaleza no tienen justificación, la llegada de la industria y las nuevas tecnologías no son las máximas responsables de los cambios perjudiciales del ambiente porque detrás de cada máquina está el cerebro del hombre, al menos hasta ahora, sin dudas, es este el máximo responsable.

La naturaleza parece tener tantas contradicciones y resultados inesperados como el propio ser humano y cómo mismo impresiona con sus colores más bellos y agradece los cuidados de una mano gentil, se mueve bruscamente cual piel alejándose de una punta afilada. (Yasmine Giner Díaz/Prensa-Latina)

 

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Sobre Redacción Tiempo21

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