Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Octubre de 2017
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Ataques aéreos de Estados Unidos en Iraq: pocos resultados y muchos riesgos

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La Habana.- Los ataques aéreos estadounidenses contra las fuerzas del Estado Islámico (EI) en Iraq han tenido pocos resultados concretos, constituyen serios riesgos y son insuficientes para detener la ofensiva insurgente sin la acción de tropas terrestres, estiman expertos.

Las actividades de la aviación norteamericana se centran por ahora en apoyar a las fuerzas locales que combaten a los yihadistas en las inmediaciones de Erbil, capital del kurdistán iraquí, aunque incluyen ciertas misiones en otras zonas, informó el departamento de Defensa.

Pero según el general retirado Carter Ham, especialista en contrainsurgencia, “será muy difícil proteger a los norteamericanos en Iraq, detener la crisis humanitaria y eliminar las áreas seguras de los insurgentes sin el empleo de tropas terrestres nuestras o de otro país”.

Los golpes disminuyeron el ritmo de avance de los extremistas islámicos, pero será necesario un esfuerzo superior para alcanzar un resultado a más largo plazo, estimó Ham, tras recordar que el presidente Barack Obama descartó el uso de unidades en el terreno en estas operaciones.

Aviones estadounidenses realizaron ataques contra una veintena de objetivos del EI desde que el mandatario autorizó su realización el pasado 7 de agosto.

De acuerdo con una nota oficial del Pentágono, los golpes los realizaron aviones F-15E Strike Eagles, F/A-18 Super Hornets y aeronaves teledirigidas (drones) MQ-1 Predators.

Gran parte de esas misiones las cumplen medios aéreos de la Marina a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush (CVN-77), que desde junio permanece en el golfo Pérsico, aseguró el diario Stars and Stripes, especializado en estos temas.

Las aeronaves destruyeron piezas de artillería autopropulsada, vehículos de transporte en poder de los extremistas y cuatro puntos de control que dan acceso a áreas donde se mantienen atrapados miles de civiles en las montañas, quienes intentan escapar de la violencia.

A pesar de que los bombardeos disminuyeron temporalmente el ritmo de la ofensiva del EI, es poco probable que afecten las capacidades generales de los insurgentes en otras áreas de Iraq y Siria, considera el general William Mayville, director de operaciones de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Según Mayville, cada vez resulta más difícil para la aviación estadounidense detectar los posibles blancos insurgentes, porque estos comenzaron a desconcentrarse en pequeños grupos en el terreno.

Con el fin de mantener a tiempo casi real la información sobre las unidades yihadistas, el Pentágono realiza más de 60 misiones diarias de exploración con aviones de espionaje sobre los cuales Mayville no especificó detalles.

Al mismo tiempo, ante el impulso de la ofensiva de las milicias fundamentalistas, Washington admitió el 11 de agosto que comenzó a entregar armas directamente a las fuerzas kurdas en lo que se considera un cambio de política, pues anteriormente las habían vendido solo a las autoridades centrales iraquíes.

Funcionarios estadounidenses que hablaron a medios de prensa bajo condición de anonimato se negaron a afirmar qué agencia entrega esos medios, pero expertos aseguran que pudiera ser la Agencia Central de Inteligencia (CIA), como ha hecho en situaciones similares anteriores.

Por otra parte, agencias de espionaje estadounidenses confirmaron que varios elementos de la organización extremista al Qaeda en Yemen y otras naciones se unieron a las agrupaciones del EI.

Estos movimientos son percibidos como una señal preocupante de la expansión de los insurgentes que operan en territorios de Iraq y Siria que según el diario The Washington Post “ahora están en un conflicto directo con Estados Unidos”.

Esta escalada en las acciones de Washington contra los yihadistas, como en otras ocasiones, puede provocar reacciones contra intereses estadounidenses no solo en el Medio Oriente, sino dentro del país norteño.

Expertos estadounidenses advierten que los servicios de espionaje norteamericanos yerran al subestimar la posibilidad de que miembros del EI lleven a cabo ataques terroristas contra objetivos militares y civiles en territorio continental norteamericano.

Según Thomas Sanderson, codirector del Proyecto sobre Amenazas Transnacionales del Centro de Estudios Internacionales y de Seguridad, uno de los llamados tanques pensantes con sede en Washington, “el EI está reclutando ciudadanos estadounidenses hacia sus filas”.

Aparte de la retórica belicosa de los extremistas islámicos, el grupo ha recuperado grandes cantidades de armamentos, equipos y millones de dólares en efectivo en las ciudades que ha ocupado y esas ganancias le facilitan atraer a nuevos miembros, agrega Sanderson.

De forma similar piensa la senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia de la Cámara alta, quien considera que los extremistas reclutan combatientes “para atacarnos en nuestro propio traspatio”.

Frederic Wehrey, experto en Medio Oriente de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional, considera que el EI atrae reclutas con determinado nivel de preparación técnica, incluso ingenieros que los ayuden en la fabricación de bombas de alto poder explosivo.

Con estas capacidades pueden realizar actividades violentas dentro de Estados Unidos y de otros países aliados, advierten los especialistas.

Otro aspecto que preocupa a los asesores de la Casa Blanca son las consecuencias legales que pudiera tener para Obama la continuación de las incursiones en Iraq sin la aprobación del Congreso, el cual actualmente cumple un receso legislativo hasta septiembre.

Según la Ley de Poderes de Guerra, el gobernante está obligado a informar al Capitolio los resultados de los ataques aéreos después de 48 horas de su inicio y, a partir de entonces, dispone de 60 días para convencerlo de continuar las operaciones o, de lo contrario, cesarlas de inmediato.

Así señaló al diario digital The Hill el experto Louis Fisher, del Proyecto de Derecho Constitucional, quien agregó que Obama puede extender ese período por otros 30 días si demuestra que una retirada inmediata implicaría poner en peligro la vida de las tropas.

Para una operación de esta envergadura, el líder del Ejecutivo debe ir al Capitolio y buscar apoyo, aunque en 2011 lanzó una campaña aérea durante siete meses contra Libia y ayudó al derrocamiento del Gobierno de ese país, todo sin la aprobación legislativa, recordó Fisher.

La mayoría de los analistas en este tema aseguran que Obama actuó dentro de sus prerrogativas constitucionales para defender a los ciudadanos que estaban en peligro inmediato en Erbil, pero los críticos del gobernante aseguran que este debió pedir autorización al Legislativo para una acción que pudiera durar meses.

Fischer coincide con otros especialistas en derecho constitucional en que Obama camina por una estrecha línea al emplear la fuerza contra las agrupaciones del EI en Iraq, añade The Hill.

El uso defensivo del poderío bélico está limitado a una respuesta inmediata a un ataque determinado, dijo Peter Raven-Hansen, profesor de seguridad nacional en la Escuela de Derecho de la Universidad George Washington, en la capital.

Nadie pone en duda que el presidente Franklyn D. Roosevelt en 1941 pudo ordenar que la Armada respondiera con fuerza a Japón tras el ataque nipón contra la base de Pearl Harbor en Hawai, añadió.

Pero eso no significa que dicho mandatario podía llevar a cabo una guerra durante cinco años sin la aprobación del Congreso, concluyó Raven-Hansen.

Tal situación se ve agravada en los últimos días por lo que la cadena CNN califica de “batalla política en Bagdad”, ante el rechazo del primer ministro Nuri Kamal al-Maliki a las presiones de Washington para que renuncie.

En este sentido el secretario de Estado, John Kerry, y el de Defensa, Charles Hagel, condicionaron el incremento del apoyo militar y político a la nación mesoriental con la retirada de al-Maliki y la formación de un gobierno multisectorial encabezado por Haider al-Abadi.

Estamos preparados para considerar opciones adicionales en el plano político, militar y de seguridad, manifestó Kerry, quien reiteró que Estados Unidos y la comunidad internacional cortarían todo tipo de ayuda si al-Maliki utiliza las fuerzas de seguridad para mantenerse en el poder. (Roberto García Hernández/Prensa Latina)

 

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