Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Abril de 2018
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Tigran Petrosian y el juego del ajedrez: “la alegría de la creación intelectual”

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Tigran Petrosian y el juego del ajedrez.

Tigran Petrosian y el juego del ajedrez.

No solo por haber sido campeón del mundo entre los años 1963 y 1969, el soviético Tigran Petrosian ha pasado a la posteridad como uno de los más célebres jugadores en la historia del ajedrez en el planeta.

Petrosian ganó ese derecho, también, por su juego sólido y envolvente, que en no pocas ocasiones sorprendía a sus adversarios, y su reconocida maestría en los llamados movimientos profilácticos, que además de perfeccionar la posición propia evitan que el contrario pueda mejorar la suya.

Sobre su estilo de juego, comentó acertadamente en una oportunidad el Maestro Internacional español Ricardo Calvo, admirador y estudioso de las partidas del fallecido campeón:

“Sus ideas llevan la prueba indiscutible del genio, que consiste en que la posición final está tan maravillosamente engarzada que parece una obra compuesta. Parece como si el adversario no hubiese tenido la menor idea de lo que se le viene encima hasta que es demasiado tarde. Es el suyo un ajedrez oriental, realmente sutil e impredecible.”

Tigran Petrosian fue, según otros especialistas que han analizado su forma de juego, un maestro en el arte de frustrar los planes del rival, pues se defendía de forma tan magistral que evitaba las amenazas antes de que éstas se materializaran, incluso, cuando sus adversarios no habían pensado en ellas.

Por esa forma calculadora, fría y poco agresiva de desarrollar sus partidas, algunos han opinado que su estilo era aburrido. Pero lo cierto es que su dominio del juego posicional era excelente y, antes de lanzarse al ataque, prefería lograr pequeñas ventajas que aprovechaba con mucha precisión, por lo que fue apodado por alguien “Boa Constrictora”.

Nacido el 17 de junio de 1929 en Tiflis, la capital de Georgia (Tbilisi en idioma georgiano), pero de ascendencia totalmente armenia, Tigran comenzó desde muy joven a dar muestras de su singular talento.

Según consigna el sitio web todoajedrez.com, se ha comentado que ya de pequeño  despertaba admiración cuando participaba con su familia en los juegos de mesa o de cartas, y que la mayor satisfacción de su padre era verle ganar. Sin embargo, descubrió el ajedrez algo tarde en comparación con otras luminarias del tablero, pues fue cuando contaba ya con 12 años y en un campamento vacacional un chico de su edad le enseñó a jugar. Petrosian siempre se lamentó de no haber tenido la oportunidad de aprender a más temprana edad.

La adolescencia de este insigne ajedrecista fue bastante difícil, ya que en los años de la Segunda Guerra Mundial perdió a sus padres y debió enfrentar duros trabajos para seguir adelante y mantener a sus hermanos. Pese a esa adversidad, nunca perdió su amor creciente por el llamado juego-ciencia, que siguió practicando siempre que tenía una oportunidad.

Sus primeros resultados de alto nivel los consigue a partir de 1953, cuando logra el título de Gran Maestro. En ese año, comenzó su carrera ascendente en los torneos trienales de candidatos al título mundial, al alcanzar el quinto puesto en el efectuado en Zurich, que luego mejoró con terceros lugares en Amsterdam (1956) y Yugoslavia (1959), hasta ganar el de Curazao (1962).

Ese rotundo éxito le posibilitó retar un año después al entonces campeón mundial, el legendario Mijail Botvinnik, en un match que, aunque tenía como amplio favorito al experimentadísimo maestro ruso, finalizó con marcador de 12,5 puntos a 9,5, favorable al mucho más joven Petrosian, quien luego de obtener el título del orbe lo defendió con éxito tres años después ante Boris Spassky, y lo perdió ante este mismo adversario en 1969.

En ocasión de cumplirse este 13 de agosto el trigésimo aniversario de su prematuro fallecimiento en 1984, a la edad de 55 años, vale recordar a este talentoso Gran Maestro, quien patentizó la alta valoración que tenía sobre el juego-ciencia al afirmar en una oportunidad:

“El ajedrez es un juego por su forma, un arte por su contenido y una ciencia por su dificultad. Gracias al ajedrez muchos hemos conocido la alegría de la creación intelectual”.

/ymp/

 

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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