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El rey de los ingenios en Cuba

Sancti Spíritus, Cuba.- En la villa del Espíritu Santo, actual Sancti Spiritus, al centro del país, que cumplió 500 años en el pasado mes de junio, vivió Justo Germán Cantero, considerado el rey de los ingenios azucareros de Cuba.

Pareciera que Germán Castro ostentaba un título nobiliario, pero en realidad respondía primeramente a su poder económico y al ser primado en introducir en la Isla las técnicas más avanzadas del siglo XVIII para la producción de azúcar y miel.

Según la historiadora de la también conocida Villa del Yayabo, Monumento Nacional, María Antonieta Jiménez Margolles, este hacendado vivió en Sancti Spiritus en la calle Independencia (antigua Real) y era dueño de cuatro centrales en el Valle de los Ingenios, Trinidad, Patrimonio Cultural de la Humanidad. También se le reconoce que junto a su esposa poseía varias viviendas en Trinidad, Casilda, así como dos quintas de recreo y algunos solares.

Su abolengo sobresalía entre los criollos que hicieron fortuna con el azúcar de caña, máxime cuando poseía los mayores ingenios de la zona central del país, entre ellos el Manaca Iznaga y el Buenavista.

Médico de profesión, Germán Cantero adquiere en 1843 el tren Derosne o máquina de vapor que instala en su ingenio Güinía de Soto, convirtiéndose en el primero en emplear ese adelanto tecnológico en Trinidad, tercera villa fundada por el Adelantado Diego Velázquez.

En 1856, este rico potentado escribe un libro titulado Los ingenios, con litografías de Eduardo Laplante, donde caracteriza ingenios azucareros de La Habana, Matanzas y Trinidad.

Su obra es considerada en la actualidad de gran valor y según algunos estudiosos el único ejemplar de que se tenga conocimiento se halla en la Biblioteca Nacional José Martí en La Habana.

El investigador Hernán Venegas Delgado en su libro Trinidad de Cuba: corsarios, azúcar y revolución en el Caribe (1857), califica a Germán Cantero como un hacendado progresista dentro de la órbita del esclavismo.

ESCLAVOS EN SANCTI SPIRITUS

Según la historiadora espirituana las grandes fortunas trinitarias y espirituanas estuvieron basadas en la trata negrera.

Puntualizó que en 1774 la población total de La villa del Yayabo ascendía a ocho mil 265 personas, de los cuales mil 295 eran esclavos, cifra que se incrementa en 1792 a dos mil 393.

Más del 90 por ciento de los negros estaban vinculados a la producción de azúcar y miel en 41 ingenios que producían, según datos de la época, el dos por ciento del total nacional.

Como testimonio curioso resalta que a finales del siglo XVIII empiezan a entrar chinos que van a formar parte de la dotación de cortadores de caña.

En los ingenios Mapos, Natividad y San Carlos, ubicados al sur de la capital territorial, se asentaron unos 900 chinos, muchos de los cuales morían a causa del cólera y otras enfermedades.

Mientras en el siglo XIX crece en población espirituana, comienza a declinar la producción de azúcar. A finales del mencionado siglo solo quedaban en pie tres ingenios, que se mecanizan y modernizan, logrando una gran producción de azúcar crudo.

EL VALLE DE LOS INGENIOS

El Valle de los Ingenios o de San Luis también con título patrimonial de la UNESCO, se caracteriza por los vestigios de un pasado que forma parte de la historia cubana.

Es un tesoro único del desarrollo de la industria azucarera en la mayor de Las Antillas.

Se conservan numerosas ruinas de los ingenios, los barracones, las casas de verano y otras instalaciones.

Como señal del auge de la actividad en la zona, hacia 1827 disponía de 56 ingenios, los cuales utilizaban como mano de obra a poco mas de 11 mil esclavos, más del 40 por ciento de la población de la zona.

Datos históricos confirman que en el Valle de los Ingenios se han localizado más de 70 vestigios constructivos de sus antiguos ingenios; en 1840 llegaron a funcionar un total de 48 fábricas de azúcar.

Otro dato interesante es que en 1827 aparecían censados oficialmente 11 mil 697 esclavos, de los cuales la mayoría eran hombres.

Sin embargo, la crisis económica ocurrida de 1857 a 1866, unida a otros factores sociales, perjudicaron a la industria azucarera trinitaria.

En la revista Trinidad de Cuba, de la Editorial José Martí, se afirma que en el Valle llegaron a habitar unos 12 mil esclavos africanos y permanecen aún en el lugar descendientes de aquellos que fueron los protagonistas anónimos de la hazaña.

Según obra en el libro La Trinidad embrujo del Nuevo Mundo, en el Valle de los ingenios están las huellas del período de esplendor: pailas, torres, ruedas dentadas y mansiones como las del ingenio Guáimaro, construida por José María Borrel y Padrón, hijo de un capitán de corsario y padre del primer marqués de Guáimaro.

Sus frescos italianos, balaústres de madera y arcos de medio punto, son muestras del poderío económico de la familia que sólo acudía a la finca de visita, mientras las dotes de esclavos cuidaban y mantenían sus propiedades. (Raúl García Álvarez/ Prensa Latina)

 

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