Las Tunas, Cuba. Sábado 19 de Agosto de 2017
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Félix Ramos entre la pluralidad de las cuerdas

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felix_conciertoLas Tunas.- “La música es la más bella forma de lo bello” así versa un concepto martiano que hoy va de la mano con el reconocido concertista de la provincia de Las Tunas, Félix Ramos, para quien la música es un arte que puede vivir independiente mientras las demás artes no pueden vivir sin la música.

En su concepción personal la música es un arte supremo sin el cual sería un poco menos llevadera la vida del hombre, así confesó en cierta ocasión Félix Ramos, quien tuvo en el movimiento cultural Pro-arte una continuidad de sus inicios en la música.

“Para orgullo personal mis hermanas y algunos primos formaban parte de ese movimiento que realizaba en mi casa muchos de los ensayos. Así también incursioné sin aprender a leer a cantar. Crecí junto Alfonso Silvestre, Pedro Verdecie y Pablo Armando Fernández, entre otros personalidades de la cultura cubana, Proarte me permitió rodearme de figuras exponentes del arte cubano, ello influyo no solo en mi formación sino también en mi desarrollo como artista”.

Sus primeros recuerdos musicales

“Crecí en un ambiente musical muy propicio, la guitarra en mi familia forma parte del patrimonio, la preferencia por este instrumento viene desde mi bisabuelo, mi padre, mis tíos, siempre había una motivación por tocar este instrumento. De ahí viene mi fijación por la música y en especial la guitarra”, precisaba.

Mi papá siempre tuvo la inquietud de la guitarra y conmigo sucedió lo contrario, él tenía locura con que yo aprendiera a tocarla, en cierta ocasión recuerdo estaba en el portal de mi antigua casa y mi papá llegó y me vio halando las cuerdas y eso lo molestó tanto que me dijo así no vas a llegar lejos con la guitarra”.

“Pasó el tiempo y no es hasta 1961 cuando participaba en la Campaña de Alfabetización y esa soledad en la que se te pierde la vista entre los cañaverales, decidí tomarme en serio la guitarra”.

“Desde la fecha cuando por fin mi padre me vio con interés me ayudó mucho, él no era un concertista hacia algunas cosas le gustaba la música popular y sobretodo idolatraba la música de Los Matamoros. Así comencé a recibir la formación como guitarrista bajo la tutela también de mi primo Luis Palacios”.

Compositor y concertista

“Yo comencé a tocar la guitarra de concierto en 1962, y entre 1963 y 1964 obtuve varios premios aquí en Las Tunas y en La Habana durante el Festival Regional de Aficionados de Becas, pues estudiaba en el Instituto Carlos Marx, de la capital”.

“Mi llegada a la guitarra fue muy agradable, mis estudios guitarrísticos fueron autodidácticos y me acercaba a las personas que dominaba este instrumento, por eso hoy conservo muy grandes amistades como el matancero Idelfonso Acosta y Esteban Campusano Valdés”, relata quien aún trata de seguir perfeccionando su trabajo con la guitarra y persigue el sueño de cada artista, una total complicidad con la obra, el autor y su público.

“A mí la naturaleza pensé que no me había dado el don de la composición, intente con un vals pero no me gustó y no fue hasta 1990 que la gracia se cumplió con mi primer obra El Tremur dedicada a mi esposa Silvia Gisbert, luego escribí Vals de estudio armónico, Preludio de Rosario, y ya hoy tengo unas 15 obras”.

“No puedo hablar de preferencias me encanta escuchar Música Barroca, la polifonía de la Música Coral, la genialidad de Beethoven, Chopan, Chuver, Chuman. No hay por quien decidirme, no tengo preferencia de nombres porque cada obra tiene su peculiaridad su sentido, una forma de armonizar y al final la disfruto todas. En mi casa conservo más de 300 discos de Música Clásica”.

“Mi infancia estuvo pregnada por la Música Clásica, me permee completamente de esa melodía. Hoy recuerdo profesores como Julia Rodríguez y Meli García, que desde el punto de vista de la apreciación musical me inculcaron la forma de escuchar esa armonía y eso trato de entregarlo en mis conciertos y en el programa que participo en Radio Victoria, Pequeño concierto, cuando se entiende el mensaje te vuelve un diletante de esta música”.

“Así me pasa desde niño con la música y José Martí. Tuve la suerte que toda la enseñanza primaria la hiciera en un colegio privado, su directora y profesora Rita Orozco y Batista, me enseñó amar y estudiar al Apóstol de Cuba”.

“No dejo de asombrarme con sus conceptos que dichos en el siglo XXI tienen una vigencia total. La versatilidad como escritor y crítico, la sensibilidad artística que caracterizó a Martí ese es un fenómeno único de la historia cubana, por eso soy un martiano por excelencia. Conocer a Martí y la música, es un privilegio, todo media en la apreciación y la interpretación”.

Hoy Félix Ramos es un concertista muy respetado, camina por la ciudad junto a su inseparable guitarra, busca en cada espacio la armonía, esa que lo hace un ser incondicional y comprometido con su público en los conciertos donde media con la pluralidad de sus cuerdas.

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, graduada de Comunicación Social Universidad de Oriente. Master en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana. Profesora universitaria. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Diplomada en Ciencias de la Comunicación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Premiada en varios concursos. @yami679

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