Las Tunas

Avanzan en Las Tunas modalidades del trabajo por cuenta propia

Las Tunas.- A estas alturas de la economía cubana, avanza en el trabajo por cuenta propia las cafeterías arrendadas por el Estado.

La  Unidad La Victoria, de esta ciudad, es la primera de la provincia de Las Tunas en asumir este modelo de gestión que le permite al personal de allí, adoptar las pautas para incrementar los servicios y las ganancias; que distribuyen de manera equitativa.

Dos grupo de trabajo, laboran tres días desde las 7:00 de la mañana hasta cerca de las 11:00 de la noche, luego descansan la misma cantidad de jornadas. Aglutina a una dependienta, a un chef y a una ayudante de cocina, aunque la rutina de trabajo cambia porque lo más importante es un servicio rápido, eficiente y cortés, capaz de cumplir con las expectativas de la clientela que crece poco a poco.

El administrador trabaja todos los días y garantiza el abastecimiento de los productos como: carne de cerdo, arroz, viandas, pollo, huevo, hamburguesas, ajo, cebolla, entre otros, siempre frescos.

Los precios de los productos varían según el tamaño de la ración pero se tiene en cuenta los diferentes bolsillos. Una completa de potaje, un plato tradicional que se oferta, incluye frijoles, arroz y vianda a un costo de siete pesos, equivalente a menos de 50 centavos dólar.

Aun cuando se mantienen los precios competitivos con los que oferta la gastronomía estatal, estos trabajadores de La Victoria alcanzan salarios entre los 500 y 700 pesos mensualmente que triplican a los de otros con igual función en cafeterías y restaurantes con otro tipo de gestión.

Las cooperativas no agropecuarias surgieron en Cuba amparadas por la Ley 113 del Sistema Tributario puesta en vigor desde el año 2013, vinculadas a los servicios y la gastronomía fundamentalmente. Se insertaron como una gestión económica del sector privado, empleando a un grupo de personas en locales estatales arrendados. Esta iniciativa es una de las más significativas aplicadas a la economía de la Isla sin renunciar a la propiedad social sobre los medios de producción.

Para la vecindad, La Victoria resurge con mayor variedad de ofertas y con buena calidad en el servicio. Para los jóvenes que allí laboran se brinda como una oportunidad de ganar mejores salarios, en correspondencia con el empeño que le pongan. Para el país un aporte a la economía sin necesidad de inversiones.

Allí se gestan iniciativas, se piensan en posibles especialidades de la casa y se hilvana con amor para mantener la preferencia. Se ponen en prácticas las estrategias empíricas y estudiadas de la cocina cubana como quien planifica levantar el cetro de la victoria.

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