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Suelos que alimentan

Midaisy Escriba
Midaisy Escriba retoma las tradiciones campesinas para cosechar éxitos con la ceba de toros.

Las Tunas.- Cuentan que cuando Midaisy Escriba entró a la parcela de tierra que sería su finca, se perdió entre la maleza y el marabú que poblaba el suelo de lo que es hoy su hogar en la carretera del municipio de Jobabo, en la oriental provincia de Las Tunas.

Ella es una de las más de mil 400 personas que optaron por el cultivo de las tierras en usufructo en la provincia gracias a los Decretos 259 y 300.

A dos años de aquellos acontecimientos esta mujer, orgullosa de ser campesina, reporta ingresos superiores a los 30 mil pesos en el primer semestre del año gracias a su esfuerzo y al de su familia.

En la provincia son cada vez más los que apuestan por el retorno al campo luego de que el país aplicara legislaciones que favorecen los ingresos del campesinado y al decir de muchos, una nueva Ley de Reforma Agraria con el objetivo de potenciar la producción de alimentos, indispensable en un país netamente agrícola como el nuestro.

Aunque es insuficiente la incorporación de mujeres y jóvenes como propietarios de tierras se visualiza la disposición del Estado para facilitar el otorgamiento de suelos a estos sectores vulnerables que demuestran capacidades productivas y buenos resultados en la diversificación de cultivos y prácticas bondadosas con el medio ambiente.

Las ferias de agro-diversidad bajo el principio del fitomejoramiento participativo les permiten a las familias escoger las variedades que prefieren sembrar en sus parcelas, priorizando las que más se adaptan a las condiciones de sequías propias del territorio. En estos escenarios se hace común la donación de semillas que luego prosperan gracias a la agricultura familiar.

A pocos años del retorno real a la tierra, en Las Tunas, se ven los frutos con el incremento en las producciones pues se cosecha el 80 por ciento de lo que se consume.

Además, se apuesta por la colaboración y no por la competencia entre las pequeñas fincas donde se promueven los policultivos frente al cambio climático y el empleo de técnicas agroecológicas como los microorganismos eficientes, la rotación de los cultivos y las barreras vivas ante los plaguicidas altamente costosos que provocan daños para la salud humana.

Usufructuarios y usufructuarias como Midaisy Escriba retoman las tradiciones campesinas para cosechar éxitos con la ceba de toros, la producción de leche fluida, los cultivos varios y hasta apuestan por la siembra de frutales y la cría de animales como: codornices, pavos, ovejos, conejos, entre otros.

El trabajo de estas personas demuestran la realidad del precepto martiano de que la agricultura es la única fuente constante, cierta y enteramente pura de riquezas.

 

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