Las Tunas, Cuba. Jueves 14 de Diciembre de 2017
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Cuba: Un paradigma de la juventud, el General Juan Bruno Zayas

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La Habana.- Cuando José Martí, Héroe Nacional de Cuba, fundó el Partido Revolucionario Cubano, su objetivo era la unidad de los patriotas, principalmente entre los veteranos de la Guerra del 68 y los llamados Pinos Nuevos que se incorporaban a la nueva contienda. Entre estos últimos se encontraba Juan Bruno Zayas.

Este mambí nació el 8 de junio de 1867 en el reparto del Cerro en La Habana, en una mansión contigua al Colegio El Salvador, que durante muchos años fue el santuario de la formación patriótica y moral de la juventud cubana en el siglo XIX, gracias a la obra de José de la Luz y Caballero, discípulo del Precursor de la Independencia Félix Varela.

Su padre, abogado, amigo y a la vez sucesor de José de la Luz y Caballero, le inculcó desde la infancia los ideales de amor a la Patria. Sus contemporáneos dijeron de él que era amable, serio, respetuoso, con facilidad para hacer amigos y, sobre todo, defensor de los débiles y las mujeres.

En la década de los años 80 comenzó a manifestar sus ideas separatistas y fue uno de los jóvenes de la famosa Acera del Louvre, quienes colaboraron con el General Antonio Maceo Grajales durante la vista de este a La Habana en 1890. Aunque aquel intento de alzamiento no fructificó, Juan Bruno Zayas quedó vinculado al proceso de gestación de un nuevo período de lucha armada en la Isla.

Graduado de médico en 1891, ejerció su profesión en la región central de Cuba, lejos de la capital, donde ya era conocido por sus acciones contra el dominio colonial español. Atendía a los pobres de las áreas rurales y no les cobraba. Vivía en la zona de Camajuaní, poblado de Las Villas en el cual tenía parientes y una pequeña propiedad familiar.

Al llamado del clarín el 24 de febrero de 1895, sus convicciones y sentimientos lo llevaron a las filas de la Revolución, y dirigió el alzamiento en Las Villas hasta la llegada de la expedición de los veteranos generales Carlos Roloff y Serafín Sánchez. Este último, jefe supremo villareño, estuvo de acuerdo con el ascenso del joven insurrecto a Teniente Coronel por los méritos acumulados en los difíciles primeros meses de la guerra.

Cuando se organizó el Regimiento de Infantería “Narciso”, Juan Bruno Zayas quedó al frente. Pero la fama de hábil jinete lo llevó el 24 de junio de 1895 a mandar el Regimiento de Caballería “Villa Clara”, que convirtió en el más disciplinado y temerario del territorio. Fue ascendido a Coronel el 15 de agosto e incorporado al Cuartel General de Serafín Sánchez, jefe de la Primera División del Cuarto Cuerpo.

El 15 de diciembre de 1895, con un escuadrón de caballería de 300 hombres, se incorpora a la Columna Invasora de los jefes militares de la revolución, Máximo Gómez y Antonio Maceo, en pleno campo de la Batalla de Mal Tiempo, en cuya segunda fase participa. Fue felicitado por el Lugarteniente del Ejército Libertador, quien lo incluyó en el Estado Mayor de la Invasión a Occidente.

Permaneció junto a Maceo durante tres meses de campaña. El 25 de diciembre de 1895 tomó Coliseo al asalto y lo conservó en medio de intenso batallar hasta que los líderes invasores ordenaron continuar la marcha. A los cuatro días fue protagonista del combate de Calimete y, luego de entrar en territorio habanero, se batió con admirable coraje en el ataque y toma de Güira de Melena el 4 de enero de 1896.

Fue considerado el héroe del combate de Las Taironas, el 17 de enero de 1896, al cumplir con eficacia la orden del Lugarteniente de cargar al machete a las fuerzas combinadas de dos columnas que amenazaban con copar a los mambises, a las cuales hizo retroceder para facilitar el avance hacia el extremo occidental de Cuba.

Llegó con Maceo a Guane, donde el jefe invasor le informó su decisión de proponerlo al General en Jefe Máximo Gómez para General de Brigada. Al frente de la marcha final hasta los confines de Occidente, llegaron ambos a los Mangos de Roque, antesala de Mantua, último baluarte colonial en Cuba.

En el Ayuntamiento del poblado fue uno de los firmantes del Acta célebre que reconoció, el 22 de enero de 1896, el triunfo de la empresa de llevar la lucha emancipadora de un extremo a otro de Cuba.

En los 17 meses de su vida mambisa, participó en más de 60 acciones bélicas, tanto en breves escaramuzas como en duras batallas, y fue reconocido por su proverbial hidalguía con los prisioneros y heridos a los que atendía personalmente.

Se destacó también en las cargas de Paso Real de San Diego el 1 de febrero de 1896 y en la de Río Hondo el día siete, en ambas al lado del General Antonio Maceo, quien llegó a nombrarlo su segundo al mando y se dispuso a proponerlo para un nuevo ascenso militar.

En plena Campaña de Occidente, el esforzado oficial cumplió la difícil misión de ir al centro de la Isla para traer desde Las Villas una tropa de refuerzo de 200 hombres y 20 mil tiros, que le enviaba Máximo Gómez al Lugarteniente.

El Titán de Bronce elevó al General en Jefe la propuesta de ascenso de Juan Bruno Zayas a General de Brigada, lo cual fue aceptado y aprobado a su vez por el Consejo de Gobierno de la República de Cuba en Armas, dirigido por el Presidente Salvador Cisneros Betancourt, el ocho de abril de 1896. Se convirtió así, a los 28 años, en el General más joven del Ejército Libertador de Cuba.

En plena cima de su carrera se dirigía una vez más hacia los predios de combate de Maceo, cuando el 29 de julio de 1896, acampado cerca de Quivicán, en el sur de La Habana, con solo unos pocos mambises, fue delatado por un traidor en La Jaima, donde lo rodearon fuerzas abrumadoras. Decidió vender cara su vida antes que entregarse al enemigo y se lanzó a una carga suicida.

La noticia de la caída en combate del General Juan Bruno Zayas fue una de las más dolorosas recibidas por la dirección de la Revolución Independentista y, al respecto, el propio Antonio Maceo expresó: “Muerte que lamento por sus extraordinarias condiciones de valor y su celo en el orden y disciplina del ejército, unidos a su amor infinito a la causa que defendemos”.

Juan Bruno Zayas tuvo una intensa vida, como estudiante, médico y combatiente por la libertad. (Rafael de la Morena Santana/Prensa Latina)

 

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