Las Tunas, Cuba. Sábado 21 de Octubre de 2017
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Adolfo Alfonso: un pilar en la historia de la música campesina cubana

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adolfoEn la rica historia de la música campesina de Cuba, y en especial en la rama de la poesía improvisada por los repentistas, Adolfo Alfonso inscribió su nombre con letras indelebles no sólo por su larga trayectoria artística sino, fundamentalmente, debido a la calidad de su obra, emergida de forma espontánea, como a borbotones de manantial, de una personalidad sencilla, carismática y de acendrado arraigo popular.

Adolfo había nacido el 8 de julio de 1924, hace 90 años, en Melena del Sur, y desde muy pequeño su familia fue a vivir en Güines, ambos territorios de la actual provincia cubana de Mayabeque, para luego trasladarse hacia La Habana, donde a los 12 años de edad comenzó a aficionarse a las décimas que escuchaba en las emisoras radiales de la época en la voz de los repentistas.

Ya en 1939, con apenas 15 años, inició su carrera profesional como decimista, en la planta radial CMBF, y la gran aceptación de su labor le posibilitó en años posteriores contratos con otras emisoras  como la Mil Diez (conocida también con el nombre de Radio Popular Onda Colectiva, “La emisora del pueblo”), CMQ,  Unión Radio, Radio Mambí, Cadena Habana y Radio Progreso.

Su éxito como intérprete de la música campesina y decimista improvisador se consolidó luego en la televisión, cuando en 1956 participa en el popular programa El Guateque de Apolonio, transmitido por Telemando, canal 2, en el cual tuvo el privilegio de compartir su actuación durante más de un año con el prestigioso poeta y repentista Jesús Orta Ruiz, “El Indio Naborí”, donde se enfrentaban en controversias los personajes Liborito (Naborí), que representaba a la Patria, y Manengue (Alfonso), que simbolizaba para los cubanos de la época la corrupción de los políticos.

Esta pareja artística, escudada en escenas humorísticas, realizó duras críticas a la dictadura de Fulgencio Batista, imperante entonces en Cuba, debido a lo que el programa fue clausurado en 1958 por las fuerzas de la tiranía.  

Luego del triunfo de la Revolución Cubana, en 1959, Adolfo continuó su ascendente carrera artística y, al surgir en 1962 Palmas y Cañas, que aún se mantiene en el aire y es el más antiguo programa de la Televisión Cubana, se inició el clímax de su quehacer como repentista, al formar una formidable pareja con su gran amigo y colega, el prestigioso poeta Justo Vega, con el cual mantuvo durante más de 25 años las famosas controversias que tanto gustaron a los aficionados a la música campesina.

Las habituales “broncas” que escenificaban estos dos excelentes repentistas hicieron historia no sólo por su riqueza poética, musicalidad y variedad de tonadas, sino por la personalidad de ambos artistas.

La improvisación de Justo representaba al hombre serio, distinguido y cortés que realmente era, y contrastaba de forma muy amena con los versos jocosos y satíricos de Adolfo, que siempre lograba “sacar de sus cabales” al comedido Justo.

Los dos entrañables amigos integraron, indudablemente, una de las más grandes parejas artísticas entre las muchas que, en diferentes manifestaciones, han enriquecido la cultura cubana.

Adolfo Alfonso falleció en La Habana, el 23 de enero de 2012, a los 87 años de edad, víctima de una afección cardio-respiratoria.

Su obra es y será recordada siempre por los amantes de la poética y la buena música campesinas en toda Cuba y en países en los que realizó giras artísticas, entre ellos Panamá, Perú, México, Venezuela, España y Angola.

Recibió, entre otras, importantes distinciones como el Premio Nacional de Música (2004), la Orden Félix Varela de primer grado y la Distinción por la Cultura Nacional.

Con especial cariño se recuerda a este excepcional repentista en la oriental provincia de Las Tunas, sede todos los años de la Jornada Cucalambeana, a la que asistió como invitado en múltiples ocasiones.

Durante la edición correspondiente a 1984 de esta Jornada, el más masivo y multifacético evento cultural del campesinado cubano, se le entregó a Alfonso el Laúd Cucalambeano, reconocimiento instituido en ese año para reconocer la obra de figuras cimeras de la cultura cubana vinculadas a la música campesina, y en 2005 todas las actividades de este festejo fueron dedicadas al destacado decimista.

Una muestra elocuente de la ágil capacidad creativa de Adolfo son estos versos improvisados:

La décima siempre ha sido
latir de mi corazón,
casi la resurrección
para mi pecho dormido:
es mi profundo latido
como lo es en Naborí.
La décima para mí,
haciendo una breve suma,
es como lo fue la pluma
para el Apóstol Martí.

/mdn/

 

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Trabajó como reportero en el diario 26, donde fue además, jefe de Redacción y Jefe de Información. Fue reportero de la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento a los temas de la agricultura y la salud, entre otros. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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