Las Tunas, Cuba. Viernes 17 de Agosto de 2018
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Hombre de poesía y cubanía

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Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, máximo exponente de la poesía bucólica del siglo XIX en Cuba.

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, máximo exponente de la poesía bucólica del siglo XIX en Cuba.

Allá del mar en la orilla
Y al murmullo de las olas,
Cuando entonar pueda a solas
Mi trova alegre y sencilla,
Veré la hermosa barquilla
Que surca el agua ligera,
Veré como reverbera,
El sol con vivos fulgores,
Mas nunca veré las flores
De mi nativa ribera.
Adiós a  mis lares.

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo.
(El Cucalambé)

 

Las Tunas.- Quiso la vida tal vez tener un hombre de singular estatura, reflejada en un inteligencia avezada, que irrumpiera con su métrica en la singularidad del paisaje cubano.

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, “El Cucalambé”, el más destacado representante de la poesía bucólica de Cuba en el siglo XIX, nació en los predios de la oriental provincia de Las Tunas el primero de julio de de 1829.

El Cucalambé, dueño de una prosa que enfilaba su razón a prestigiar la Cultura Campesina, constituyó su poesía un antecedente de la Guerra de los 10 años, pues como bien afirmó el investigador de su obra Carlos Tamayo fijó en el tiempo una parte de la historia de Cuba en un momento en el cual el concepto Patria no existía.

A él se le debe el merito de reflejar por vez primera el paisaje insular, una poesía alejada de los espejos de la colonia española, y mirador fecundo de la flora y la fauna cubana, cual pincelada general y fragmentada de la vida en la campiña.

El Cucalambé recogió sus versos en Rumores del Hórmigo, su primer libro publicado,

El Cucalambé recogió sus versos en Rumores del Hórmigo, su primer libro publicado.

Hijo soy de las montaña
De mi idolatrada Cuba
Entre “ El Dagame” y “ la Juba”
He comido dulces cañas
Ya he corrido en las marañas
de las sierras de Bayamo
he navegado en el Guamo
sobre una tosca chalana,
y es también una cubana
la belleza que bien amo.

Yo contemplo esas colinas,
esas escarpadas sierras,
y esas deliciosas tierras
con sus flores peregrinas.
Veo las selvas vecinas
donde canta el tocororo,
oigo del zorzal canoro
el dulce y alegre acento,
Y repito en mi contento:
¡Cuba mía, yo te adoro!

El amor por Cuba fue uno de los motivos de inspiración para legar una obra cargada conceptualmente de cultura como sostén e identidad de la nación que hoy aboga en la décima su declaración de patrimonio intangible.

Nombre de frutas, árboles, pájaros, pueblos, ríos, montañas, costumbres, tradiciones, y sentimientos cobran vida en cada métrica emanada y que tuvo de inspiración para sus múltiples espinelas, sonetos, letrillas y epigramas, publicadas en diversos periódicos y revistas de la época

Esta figura prominente de la espinela del siglo XIX en Cuba, cumbre del siboneísmo literario, es fuente de inspiración para los poetas de diferentes generaciones, quienes encuentran en sus versos  la cumbre  poética de un amplio glosario de valores autóctonos del folclor cubano impregnados de  frescura y espontaneidad.

Samuel Feijóo, en su ensayo “Sobre los movimientos por una Poesía Cubana hasta 1856”, muestra su admiración por  El Cucalambé al decir … se mueve seguro por su conocimiento gregario, portador del cuerpo generoso general, dando en sanas y limpias voces el alegre milagro del sabor y el equilibrio virtuoso de su tierra, hacia fija y constante trascendencia.

Halo de entrega total a la defensa de la cultura cubana caracterizan los reencuentros del autor de Rumores del Hormigo en su variada obra literaria, en sus expresivas rimas octosílabas que ofrecen al lector una mirada acuciosa de la vida rural, la historia y el amor, un sentido de nacionalidad eternizado .

Hatuey y Guarina
(Fragmento)

Con un cocuyo en la mano y un gran tabaco en la boca, un indio desde una roca miraba el cielo cubano. La noche, el monte y el llano con su negro manto viste, del viento al ligero embiste tiemblan del monte las brumas, y susurran las yagrumas mientras él suspira triste.

Un silbido se escapó de sus labios, y al momento, con pausado movimiento una indiana apareció. Cuando a la roca subió el indio ante ella se inclina, fue su frente peregrina el imán de su embeleso, oyóse el rumor de un beso y la dijo: -“¡Adiós, Guarina!”

-“Vete, pues, noble cacique, vete, valiente señor, pues no quiero que mi amor a tu patria perjudique; mas deja que te suplique, como humilde esclava ahora, que si en vencer no demora tu valor, acá te vuelvas, porque en estas verdes selvas Guarina vive y te adora.”

-“¡ Sí! Volveré, ¡indiana mía!”, el indio le contestó, y otro beso le imprimió con dulce melancolía de ella al punto se desvía. Marcha en busca de su grey, y cedro, palma y jagüey repiten en la colina, El triste adiós de Guarina, el dulce beso de Hatuey.

Su desaparición física marca en la historia por ser el único de los escritores cubanos del cual se desconoce dónde están enterrados sus restos, su figura cuenta bajo el epígrafe de El desaparecido, en el texto Poetas cubanos del siglo XIX, de Cintio Vitier y seguirá por siempre en esa incertidumbre.

Su seudónimo artístico Cucalambé procede de la combinación bilingüe del término en inglés “cook” (cocina), y el aborigen “lambe”,  y su legado familiar trasciende una herencia dada por sus padres fueron Manuel Agustín Nápoles Estrada y Antonia María Fajardo, además de hacerse acompañar en la herencia por sus hermanos Antonio José (poeta), Antonia, Ismaela, Manuela, Ana Gertrudis, María de la Concepción y Manuel, quien fuera el primer editor de José Martí, además de iniciarlo en la poética y la retórica.

Las Tunas como cada año rinde homenaje a Juan Cristóbal Nápoles, en sus jornadas cucalambeanas de base, un movimiento artístico que identifica una tradición, que involucra a los pobladores de los asentamientos rurales en los ocho municipios de la provincia, donde cada tonada en comunión con la controversia acarician los encuentros de la nueva generación de jóvenes cultores del verso y la poesía improvisada.

 

Miradas sobre Juan Cristóbal Nápoles Fajardo:

Imaginarios: Juan Cristóbal Nápoles Fajardo “El Cucalambé”
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Juan Cristobal Napoles Fajardo, el Cucalambé
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El Cucalambé vivió en Santiago de Cuba

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yami@rvictoria.icrt.cu

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