Jóvenes por la tierra

jovenes_campesinosLas Tunas.- El futuro está en manos de la juventud, esta es una verdad de perogruyo, como lo sería que Cuba es un país agrícola que apuesta por el regreso de las personas al cultivo de la tierra.
Por eso resulta indispensable potenciar la incorporación de jóvenes al sector cooperativo y campesino cuando menos del ocho por ciento de los que producen la tierra son jóvenes, lo que pone en riesgo el futuro de la agricultura en la provincia de Las Tunas donde se cultiva más del 80 por ciento de lo que se consume.
Con el objetivo de enfrentar las problemáticas de la agricultura y las insatisfacciones en este grupo etario se realizaron activos rectorados por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Entre las trabas que identifican los menores de 35 años para incorporarse, se encuentran el pago de una seguridad social que desconoce el apoyo financiero en caso de limitaciones temporales.
Por otra parte, quienes se dedican a la ganadería están insatisfechos con el sistema de muestreo de la leche fluida porque se escoge una pequeña parte para determinar la calidad y se juzga todo el producto por esta, lo que provoca penalizaciones en el precio por un rango importante de tiempo, sin tener en cuenta el ciclo de ordeño que afecta el producto pero lo mantiene apto para el consumo de la población.
Otras restricciones se encuentran en la venta de ganado menor y de carne porcina pues existen incongruencias entre el precio en que vende la empresa y en el que luego le compra al campesinado, en detrimento para los hombres y las mujeres que producen la tierra.
Mientras, se reconoce la voluntad política de priorizar a aquellos que optan por esta labor tras concluido el periodo de adiestramiento para la defensa de la Patria, a quienes se les brindan facilidades y servicios gratuitos.
Hasta la fecha, cerca de mil 400 jóvenes se dedican a las producciones agropecuarias en Las Tunas y entre ellos se encuentran algunos muy exitosos que reportan más de 20 mil pesos de ganancia anualmente, lo que representa más del triple de lo que percibe un profesional por su trabajo.
Aún así, el incremento de estos en el cultivo de los suelos es lento pues en la mayoría de los casos no se cuenta con el capital para iniciar el desmonte de los suelos llenos de marabú que les permite luego, solicitar el crédito bancario.
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