Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Julio de 2018
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Cucalambeana, otra vez, al centro de Las Tunas

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cucalambeana14_6Las Tunas-.  Tengo en mis manos el programa  general de las actividades previstas para la ya cercana  Jornada Cucalambeana en su edición  47, la fiesta suprema del campesinado cubano que cada año llega a Las Tunas y rinde tributo al bardo primoroso que fue Juan Cristóbal Nápoles Fajardo.

Reviso y vuelvo a revisar el documento, tecleado  con pulcritud y cada vez están  más lejos de ser las actividades previstas lo que llama poderosamente mi atención de esta edición guajira.

Y no es que me parezcan mal, hay,  más o menos, lo mismo de otros convites: encuentros de trovadores,  eventos teóricos, espacios para la poesía, la décima, el verso improvisado, galas especiales… además,  se avizora, Dios mediante, mucha  y feliz algarabía.

Sin embargo, lo que realmente celebro de este año es que la fiesta regresa al centro de la ciudad de Las Tunas, como en sus inicios, cuando la gran  Celina González, aseguran mis mayores, cantaba en la Plaza Calet y salía el jolgorio a recorrer, de verdad, esta comarca oriental, coreando arrullos,  sin tapujos,  ni miramientos.

Eran tiempos de volver a la urbe toda un guateque y hacer que los grandes de la cultura campesina cubana se entremezclaran con la gente sencilla de este lugar y todos, en nombre de la espinela, intercambiaran lo mejor de su sabia.

Que conste, no soy una enemiga de los predios de El Cornito y también me gusta que las actividades centrales (entiéndase concurso Justo Vega y similares) se mantengan a la sombra del embrujo de aquel lugar; pero, no hay que exagerar y llevarlo  todo para allá, lejos de concentrar el festejo, lastimamos  el arraigo y destrozamos  la pasión.

Por años los tuneros hemos cargado con ese lastre y revertirlo, si lo hacemos bien, puede dar nuevos bríos a un encuentro anual esperado, importante, trascendente, necesario, único.

Claro, como todo lo que cambia o se redescubre, tiene muchos ribetes peligrosos y hacerlo bien supone una organización de lujo (y que conste,  “lujo”, en este caso, no es sinónimo de más presupuesto).

Lo que digo  tiene que ver con respetar “al respetable”, entender la importancia de los horarios y no permitir, ni por asomo, que los reguetones, la salsa o alguna que otra baladita comercial se imponga ante la controversia y el punto cubano  que deben  primar en los espacios abiertos de esta ciudad durante estos días.

Es verdad que todo no se puede controlar a pie juntillas, pero sí se pueden intentar grandes cosas en una ciudad que ama su Cucalambeana, una fiesta que puede darse el gusto de alistar espacios para el traguito, los juegos campesinos tradicionales y todo lo demás…. Los lugares están, la gente también, solo hace falta darles la vida.

/mdn/

 

 

 

 

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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