Cuba ante la amenaza global de enfermedades emergentes y reemergentes

La Habana.- Las enfermedades emergentes y reemergentes y los desastres sanitarios vinculados a eventos climatológicos u otros, constituyen en la actualidad una amenaza para todo el mundo.
Cuba, dada su posición geográfica, el impacto del cambio climático, constante intercambio con el extranjero, fundamentalmente con los países subdesarrollados, incremento del comercio internacional y del arribo de viajeros procedentes de áreas de riesgo, no escapa a esta problemática.
Dado el reto que esto representa, el país tiene muy bien organizado el sistema de respuesta rápida, y los organismos e instituciones se encuentran preparados para el enfrentamiento de situaciones de emergencia, aseguró el doctor Manuel Santín, director nacional de epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap).
La isla, con un sistema sanitario de cobertura universal, gratuito, integrado, regionalizado y estructurado en una amplia red de unidades, cuenta con planes de preparación en los tres niveles de atención.
Además se encuentran habilitados locales de Terapia intensiva para emergencias sanitarias con el personal capacitado y los medios en todos los municipios del país, planes de recursos humanos para responder a las demandas y un programa nacional de prevención y control de las enfermedades transmisibles.
El sistema de vigilancia integrado es capaz de detectar oportunamente la circulación de patógenos, como el caso del Chikungunya, una afección conocida en África desde hace unas tres décadas, pero de reciente aparición en la región.
Al respecto, Santín dijo a Prensa Latina que la isla está preparada para atender a la población que pueda ser afectada por esta dolencia transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus, ambos presentes en la nación. Existen medios diagnósticos y personal capacitado, aseguró.
Explicó que el padecimiento es muy similar al dengue, se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, generalmente acompañada de dolores articulares.
Otros signos y síntomas frecuentes son dolor de cabeza, náuseas, cansancio y erupciones cutáneas. Los dolores articulares suelen ser muy debilitantes, pero generalmente desaparecen en pocos días.
Destacó que existen otros escenarios de riesgo, por ejemplo en África actualmente se reportan brotes de Ébola, y dado el constante arribo de viajeros, incremento del turismo y comercio internacional, así como la permanencia de misiones de colaboración, entre otros factores, se debe mantener la vigilancia epidemiológica.
Por otra parte, Santín señaló las condiciones que favorecen el desarrollo de epidemias, como elevada virulencia y potencial de difusión del microbio, alta capacidad transmisora y de adaptación y cambios, incumplimiento de medidas higiénico-sanitarias, creciente interrelación entre hombre y fauna doméstica salvaje.
Se refirió también a los factores a controlar para evitar la aparición de brotes epidémicos, entre los que distinguió la búsqueda activa de los casos, aislamiento de enfermos, control de pacientes y portadores, lavado de manos después de ir al baño y antes de manipular e ingerir alimentos, acciones de educación sanitaria.
Por último mencionó algunas medidas para mantener y mejorar la salud ante epidemias, hábitos de vida saludables, higiene personal, colectiva y de los alimentos, inmunización, quimioprofilaxis y las cuarentenas, además de campañas y programas para la prevención y control de enfermedades. (Vivian Collazo Montano/Prensa Latina)

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