Las Tunas, Cuba. Lunes 11 de Diciembre de 2017
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El ángel que resguarda a Danger

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pediatrico1Las Tunas-.  A esta hora el corazoncito de Danger late como el de cualquier niño tunero; sus ojos parecen mirar el infinito, y siempre quieren estar despiertos, porque siente cerca a  la persona más importante de su vida.

No conoce el mundo, no puede moverse por sí solo; ni siquiera ha estado una vez fuera del Hospital Pediátrico “Mártires de Las Tunas”.

Acaba de cumplir cuatro años y ha crecido poco a poco en las camas de las salas de intermedia o intensiva de la institución médica. Cada día desafía la muerte, no quiere partir, y es que tiene un motivo muy fuerte para mantenerse despierto; desde hace cuatro calendarios Leonel Pupo, su papá, vela sus días y noches, sin prácticamente moverse de su lado.

El 16 de junio del 2010 su mamá entró al salón para inducirle el parto, pero la presión arterial subió e hizo un paro cardíaco. Los médicos realizaron la cesárea, mas el pequeño tuvo una parálisis cerebral infantil; ella falleció. Desde entonces Danger lucha por la vida, aún sin sospecharlo, y junto a él está un hombre excepcional.

“Desde ese momento he sido la madre y el padre de Danger. A los treinta y tres días lo pasaron para terapia intensiva, ya vino ventilado, y así pasó casi los dos primeros años; luego lograron quitarle el equipo y vinimos para terapia intermedia; aquí estamos, cuando se pone malito lo pasan para allá, retornamos y así. Yo siempre estoy en el hospital, no tengo nadie que me releve; cuando está tranquilo las enfermeras se quedan con el niño y entonces voy a la casa, en Manatí”.

“Yo pienso que él me reconozca porque cuando voy a la casa, se pone inquieto, se queda despierto, y a penas llegó, lo topo, lo beso, le hablo y se duerme; ya, él abre los ojitos normal, no hace más nada”.

pediatrico2El doctor Otilio Heredia Rivero, especialista en pediatría y médico de asistencia a la sala de terapia intermedia del hospital, es otro de los vigías de Danger.

“Es un paciente que ha tenido dificultad para respirar; se le hizo una matraquiotomía; tampoco ha podido alimentarse por sí solo, es decir, que tiene una serie de cuidados que han sido aquí en el hospital, por lo que no ha podido egresarse; se ha tratado de mantenerle la vida”.

“Hay que estarlo aspirando constantemente; hay que estarlo alimentando; el papá tiene un grupo de conocimientos que ha adquirido aquí en el hospital y él mismo lo alimenta”.

“Yo creo que es un ejemplo de dedicación y todos los días cuando uno lo ve trata de hacerle un poco más confortable su estancia aquí; ya hay un raport con él, porque realmente es digno de admirar; él ahí todos los días y con su preocupación por su nené. Yo pienso que todo el esfuerzo que hagamos es poco, para esta familia que tanto ha sufrido”.

A Leo, como le dicen cariñosamente, de pronto la mirada se le llena de brillo y me dice: “Aquí en el hospital yo no tengo queja de nadie. Todos son atentos; al niño no le falta nada y estoy súper agradecido; ¡vaya, es lo máximo!”.

pediatrico3La ternura y profesionalidad de un equipo de enfermería, en el que se encuentran personas como la licenciada Odalys Elías, con 27 años dedicada a la labor, dan fuerzas al pequeño Danger y su papá.

“Leo ha sido un padre ejemplar, siempre ha estado al pie de la cama del niño. De los cuatro años que ha estado aquí, prácticamente ha sido solo, sin una familia que lo venga a visitar. Nosotros para él hemos sido la familia. A veces uno se va y dice: Al otro día cuando regrese, ¿estará? Siempre ahí acostadito; lo tenemos con mucha higiene, cada tres horas se alimenta. Padre como Leo pienso que por aquí no ha pasado”.

Leo tiene el andar cansado y la humildad salta a la vista. Entre palabras cortadas me confiesa que sabe que Danger fallecerá, pero prefiere no pensar en eso, porque es motivo de su vida, y cada día de los padres vividos se ha sentido un hombre grande.

“Yo nunca había tenido un hijo y pienso que eso es lo más lindo que hay, por eso exhorto a los padres a darle mucho amor a sus pequeños, porque es un tesoro grande, y son los que harán por ellos al final de la vida”.

Ahora Danger cierra los ojos, quizás está en algún lugar lejano, y aunque no puede expresarse, desde hace cuatro años sabe que alguien lo ama, que junto a su cama cada día y noche está un ángel y esa es razón más que suficiente para volver a despertar.

/edc/

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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