Las Tunas, Cuba. Miércoles 18 de Julio de 2018
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Narración Oral un don en Verónica Hinojosa

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Verónica Hinojosa

Verónica Hinojosa una huella original en la escena.

Las Tunas.- Elocuente, consigue la atención hasta de quien pasa por su lado. Sobresale por su tono vocal cuando se entrega en su profesión. Así se distingue Verónica Hinojosa, comunicadora por excelencia, quien sabe muy bien dominar las curvas dramáticas de su obra, esa que le merece hoy el premio Maestro Formación en la Narración Oral.

Ese lauro otorgado por el Festival 10 de octubre cuenta y la Red Internacional de Narración Oral, reconoce la obra de esta artista con 39 años vinculada al teatro en sus inicios y que luego encontró en el arte de contar su distinción profesional.

“Este lauro me sorprendió nunca imagine que me fueran a entregar esta distinción”, comenta Verónica alucinada aún tras recibir el premio que se entrega al maestro más destacado en Latinoamérica, junto al artista de la nación de Colombia, Álvaro Gascaf director del Festival de Narración Oral ¡Viva la Palabra, Viva!.

“Me complace obtener un premio que por vez primera lo tiene también la provincia de Las Tunas, esa que me acogió en mis inicios en el teatro y que ha permitido consolidar mi labor profesional hasta llegar a ser organizadora del Festival Internacional Palabra Viva”, destaca Verónica.

“Estoy haciendo una labor profunda, dejando una huella en la cultura, y me satisface saber que voy a tener continuadores”, confiesa Hinojosa quien es oriunda de la provincia de Camagüey.

La Narración Oral es un arte de contar y ella tiene el don de hilvanar historias tras historias como bien estrenó recientemente su espectáculo Amores y leyendas de mi Camagüey, en la jornada inicial de la IV Fiesta de raíces y tradiciones.

¿Qué inquieta actualmente a la artista?

“Actualmente estoy trabajando la narración oral en específico en los modalidad de los cuentos cantados, de temáticas que abordan las culturas campesina y negra, esta última mediante los poemas de Nicolás Guillén”.

“Mi reto actual, independientemente de las narraciones que hago de la obra del Poeta Nacional de Cuba, incursiono en la posibilidad de llevar a escena sus inquietudes, hago un estudio de su obra y voy enlazando todo un espectáculo”.

“En la cultura campesina abordo en preferencia a los destacados escritores Samuel Feijoo y Onelio Jorge Cardoso, así como también me gusta tratar las obras de los escritores tuneros, esos que por desconocimiento de los más jóvenes, no son los más buscados en las librerías”.

Un narrador oral puede transformar esa literatura y mostrar al público una obra atractiva, fresca y llamativa, en la cual el público se interesa y en ocasiones llega a guiar al propio artista, en dependencia de su interés.

¿Cómo se vincula a la Narración Oral?

“Yo tengo 39 años de vida artística, narraba y no sabía que era un arte. Luego de varios años curso un diplomado en el Instituto Superior de Arte con la especialista Maira Navarro, y es que empiezo a conocer al detalle este arte de contar cuentos, y desde esa época comenzó en mí una conciencia fuerte que es un arte que no tiene que ver con el teatro”.

“Desde 1996, sin dejar al teatro, comencé a dedicarme más a la narración, al estudio de la oralidad esa que se divide en su clasificación en el cuentero popular tradicional y el no tradicional, que escuchan los cuentos de otros y lo llevan con diversas versiones, y que por demás tienen una preparación académica”.

Este arte que requiere de mucho estudio, con un exhaustivo trabajo de mesa, semejante a una obra de teatro, con una dramaturgia, la búsqueda de sucesos, estudio de gestos no verbales y las intenciones, sin memorizar el texto, caracterizan el trabajo diario de esta amante de la lectura y el café.

“La narración oral viene en mis venas. Mi papá era un narrador oral popular tradicional, contaba historias y cosas que ocurrían en Camagüey. Subí a escena desde los cuatro años en la fábrica donde él trabajaba, sin pena me paraba al frente de sus compañeros y recitaba. Luego en mis primero años de juventud empecé en el movimiento de artistas aficionados e incursioné en el teatro, posteriormente estudié académicamente mi profesión, a la cual me he dedicado con amplias satisfacciones ”.

Vuelve a sus recuerdos y rememora esta reconocida artista, “Mi padre era un cuentero popular tradicional con inclinación por la música porque tocaba el Tres. Mi familia viene de una rica mezcla. Eso lo corrobora mi hija Leonor Pérez que tan solo con 23 años ya ostenta un premio Juglar, premio que entrega la Unión de escritores y Artistas de Cuba al mejor narrador del año, como parte de esta herencia cultural y familiar”.

Ella se descubre como narradora y docente, busca hacer una labor cada día más interesante y única. Trabaja en grupo aunque también individualmente con cada alumno, porque cada cual debe descubrirse a sí mismo como narrador, explorar la posibilidades, las empatías comunicativas.

Momento cúspide

“El evento internacional Palabra viva es mi hijo. En Las Tunas la Narración Oral estaba muerta, empecé a investigar dónde estaban los cuenteros, los narradores y efectivamente no había narradores académicamente preparados, y de esa forma inicié aquí los talleres, inicialmente con cuatro personas y ahora se han convertido en un verdadero evento con carácter internacional desde 2013”.

“Palabra viva es un puente entre pueblos, culturas, es notorio porque se hace de la palabra una fiesta cada mes de octubre, cuando a la sede provincial de la UNEAC en Las Tunas confluyen artistas no solo de Cuba sino de varias naciones del orbe”.

La también fundadora de la Oficina de la Fundación Nicolás Guillen, se siente realizada con sus propuestas, esas que dieron ideas también a la Fiesta de las Raíces y tradiciones, un certamen para la promoción de la obra del poeta nacional de cuba, un espacio para conocer a profundidad la obra de Guillén.

Verónica, merecedora de la Distinción Hija Ilustre de Camagüey, Premio Nacional de Cultura Comunitaria, y en cuatro ediciones laureada con el galardón Juglar, de la UNEAC, vive hoy no solo en las historias y  relatos de los tuneros, sino para la cultura cubana y latinoamericana.

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yami@rvictoria.icrt.cu

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