Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Abril de 2018
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Vilma, flor en el tiempo

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Pocas mujeres, como Vilma Espín, han sido capaces de conjugar una fuerza temible y sagaz con una dulzura a ultranza y una mirada buena.Las Tunas-. Pocas mujeres, como Vilma Espín, han sido capaces de conjugar una fuerza temible y sagaz con una dulzura a ultranza y una mirada buena.

Las historias que se cuentan de su tiempo  en el clandestinaje rebelde confirman lo primero y las anécdotas de sus años de dirigente y madre que recorren toda Cuba, validan con creces lo segundo.

Hija de Santiago de Cuba y  parte de una familia tradicional, de esas en las que no se puede faltar a la mesa los domingos,   esta mujer sencilla, lejos de ser simple, apostó desde pequeña por lo justo y lo difícil, quizás una prueba fehaciente fue su decisión de estudiar Ingeniería Química Industrial,  en aquellos tiempos de hombres.

Sin embargo, de la mano de Frank País y haciendo por el Movimiento 26 de Julio desde el llano primero y la Sierra Maestra después, marcó un antes y un después en la Historia de la mujer en Cuba.

Delgada, de fácil sonrisa y una determinación impresionante Vilma Espín se insertó en la vorágine revolucionaria desde el escenario de una ciudad ardiente, generosa y febril que la desentrañó toda y la hizo crecer como mujer y como cubana hasta una dimensión que, imagino, llegó a sorprenderla a sí misma.

Vilma se entregó toda y la vida demostró cuán bien lo hizo. En medio de la lucha conoció al amor, cuando ya contaba  28 años y muchos de sus amigos la tenían como “chaperona perfecta” por la etiqueta de seriecita y responsable que la acompañaba a cada lugar.

Decía que ella a Raúl lo embrujó cantando temas cubanos como “dame un beso y olvida que me has besado…” y también recordó en una ocasión sus temores porque nunca antes se había enamorado y no sabía con certeza qué sentía ante aquel rebelde jaranero que con ella se volvía todo respeto y seriedad.

Pocas mujeres, como Vilma Espín, han sido capaces de conjugar una fuerza temible y sagaz con una dulzura a ultranza y una mirada buena.Se casaron el 26 de enero del propio 1959 en Rancho Club, en su Santiago de Cuba y dos días después de la ceremonia ya estaban imbuidos en el  trabajo de la revolución triunfante: les  nacieron cuatro hijos y, con los años, ocho nietos.

Vilma se despidió de la vida un 18 de junio, dicen sus cercanos que muy satisfecha por la manera en la que escogió vivir, a pesar de las ausencias, los dolores, los tiempos difíciles de cualquier existencia humana.

Su espíritu, sin embargo, su hacer constante por la reivindicación de las féminas y la inserción plena de derechos en la sociedad mejor que se construye cada día en este país, la trasciende y se respira en cada tarea naciente,  pequeña y duradera, como las buenas obras.

Está, indudablemente, forma parte de la ocupación de una mujer, la sensibilidad de un poema, el vuelo de un tomeguín en  medio del monte  y  el empeño intrépido de alguna conquista.

 

 

 

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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