Las Tunas

La oferta de alimentos agrícolas como diaria comidilla

Las Tunas.- Aunque la producción de alimentos agrícolas en la provincia de Las Tunas se ha incrementado ininterrumpidamente durante los últimos años, todavía la oferta dista de satisfacer la demanda, tanto en cuanto a cantidad como respecto a los precios, y ese hecho constituye diario tema de conversación, o la comidilla de la gente, como suele decirse en español.

Y si bien es cierto que para minimizar los negativos efectos del problema deben obtenerse mayores volúmenes de viandas, granos, frutas y hortalizas; también existen errores organizativos y concepciones que afectan el acceso de la ciudadanía a dichos bienes de consumo.

Así lo constató Tiempo21 en varios municipios, y sobre todo en esta ciudad, capital de la provincia de igual nombre, a 690 kilómetros al este de La Habana.

Por ejemplo, en la sureña localidad tunera de Colombia, en lo que va de año se sobrepasa la producción de viandas prevista, con excepción del boniato, cultivo muy afectado por la sequía, y se incumple, por igual motivo, el programa de hortalizas.

Sin embargo, mientras el mercado estatal mantiene una inestable y poco variada oferta, los vendedores particulares tienen a disposición del cliente más de 10 renglones, incluidos el propio boniato y varios comestibles hortícolas, pero a precios mucho más elevados.

Aquí en esta cabecera provincial la situación es más compleja. Los comercios pertenecientes al Estado también están insuficientemente abastecidos, al igual que muchas de las placitas a cargo de las cooperativas campesinas, y hay una alta concentración de personas, la mayoría de las cuales dependen en gran medida de esos establecimientos.

Como en otros municipios, los puntos de venta por cuenta propia en esta urbe tienen mayor variedad de productos, pero los precios son aun más caros que en las demás localidades.

Principales causas y posibles soluciones 

Una de las principales causas que originan la incongruencia en cuanto al gradual aumento de las cosechas y la insuficiente oferta, acompañada de excesivos precios, es la deficiente contratación de las producciones entre las empresas comercializadoras del Ministerio de la Agricultura (Minag) y las direcciones de las bases productivas, y estas últimas con cada uno de sus agricultores, a lo cual se añade el frecuente incumplimiento de lo acordado.

También entre el productor primario y los consumidores finales hay una serie de mecanismos e intermediarios, tanto estatales como particulares, que hacen lento el proceso de comercialización, provocan pérdidas, desvío y deterioro de los alimentos, además de encarecerlos.

Persisten, igualmente, realidades objetivas que no pueden obviarse, y unas de las fundamentales son la falta de medios de transporte y otros recursos para el acopio y distribución de las mercancías, junto a la escasa infraestructura industrial para conservar frutas y vegetales, sobre todo en los períodos de mayor cosecha.

Esas y otras circunstancias están bien identificadas por las autoridades de la provincia y el país; incluso se adoptan medidas para transformar la situación, como calificar a los dirigentes agropecuarios de base en temas económicos, jurídicos y comerciales, capacitar a los productores y vendedores en igual sentido y otras especificidades, además de seguir desarrollando un amplio plan de inversiones en esta importante rama agroindustrial.

Pero, hoy por hoy, dichas transformaciones podrían avanzar de manera más rápida, y si así no sucede es porque abunda la inercia, la resistencia al cambio, muchas veces involuntaria e inconscientemente, y además se está en espera de los resultados que aporte un experimento llevado a cabo en las occidentales provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque para extenderlos a todo el país.

Acá en esta oriental demarcación, hace poco se llevó a cabo una experiencia en el mayor mercado agropecuario estatal, prueba lamentablemente muy fugaz, mediante la cual se demostró que si se crean las condiciones necesarias, numerosos agricultores concurren con sus producciones, en vez de venderlas a los intermediarios. La principal traba está en que los impuestos que deben pagar aún son muy altos; sin embargo, eso podría solucionarse con meros trámites burocráticos al nivel correspondiente.

Actualmente en Las Tunas se espera con gran interés la anunciada creación de cooperativas de servicios, que estarían encargadas no de producir alimentos, sino de comercializarlos y facilitar su ágil llegada a manos de la población.

Mientras esto suceda, se precisa una gestión más eficaz y abarcadora para disminuir el desvío de las producciones a manos de los intermediarios y los altos precios hoy vigentes.

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