Las Tunas, Cuba. Jueves 26 de Abril de 2018
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Ímpetu y cubanía

maceo_bnEl brillo de su estirpe vuelve a iluminarnos en el año, nos recuerda que en la otrora calle Providencia No 16, hoy Los Maceos No 207, en Santiago de Cuba, nació el Titán de Bronce de nuestra historia. Antonio Maceo trae de vuelta su intransigencia revolucionaria para que los cubanos no olvidemos las raíces de este espíritu indomable.

Fue de mármol la convicción que inculcó su madre Mariana Grajales; tan blanca, que parecía total transparencia.

Maceo era un hombre de guerra; su machete fue testigo, y la táctica militar la asignatura que jamás recibió en escuelas, pero hija de ese amor por la libertad que alimentaban sus ancestros negros, víctimas de la esclavitud.

Pudo escoger una vida tranquila; evitar las 600 acciones combativas, entre ellas alrededor de 200 combates de gran significado; las marcas de 26 cicatrices de guerra, porque su vida era desahogada e incluso poseía tierras; pero amaba este país.

Jamás vaciló ante el poderoso enemigo. José Martí lo confesó; Maceo tenía tanta fuerza en la mente como en el brazo. En febrero de 1878 se probó al percibir una paz sin independencia, la propuesta de Martínez Campos en el Pacto del Zanjón.

Pero ese no era el rumbo que merecía la Cuba saqueada durante siglos, humillada, tesoro de un pueblo ajeno.

Ni su amada María Magdalena Cabrales Fernández, con la que contrajo matrimonio el 16 de febrero de 1866, y de la que no nació descendencia, pudo detener su bravura.

Traía en la sangre la disciplina, el amor filial, el trabajo, la pulcritud en el vestir y el pensar, la cortesía, honestidad, valentía, tenacidad y patriotismo de un Maceo.

La Guerra del 68 lo tuvo entre sus patriotas, la del 95 entre sus mejores hombres. La Invasión de Oriente a Occidente, los combates de Duaba, El Purial, Los Indios, La Caoba, Hato del Medio y Sabana del Cayo, conocieron el ímpetu del Titán de Bronce.

Baraguá le dio abrigo por siempre en la historia, por eso Fidel Castro en el centenario de la Protesta reconoció que (…) con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo.

Antonio Maceo vaticinó nuestro destino desde San Pedro Sula en Honduras, en una carta a José Dolores Poyo, director del periódico El Yara, en Cayo hueso:

“Cuba será libre cuando la espada redentora arroje al mar (a) sus contrarios (…) Pero quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, sino perece en la lucha”.

Y murió el Mayor General del Ejército Libertador, con 51 años, sin ver a su Cuba libre. Sus ojos no se cerraron en su Oriente indómito, pero ya había viajado a la posteridad, por eso cada 7 de diciembre este pueblo le rinde homenaje haciendo reverencia a los caídos en la lucha de la Patria y el 14 de junio Maceo otra vez se presenta ante nosotros para mostrarnos el camino que hemos recorrido los cubanos y a quienes no debemos defraudar.  

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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