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Eddy Martin y su imperecedero legado de maestría en el periodismo deportivo

Eddy Martin
Eddy Martin

No son muy comunes los casos, pero hay hombres que por su inteligencia innata, su acendrada vocación y proverbial empeño, ascienden a la cumbre de sus respectivas profesiones sin haberse beneficiado con los estudios de alto nivel que proporcionan las universidades o por las amplias posibilidades de conocimientos que hoy posibilitan las técnicas de la informática.

El Bárbaro del Ritmo, Benny Moré, jamás asistió a una escuela de música, tampoco el genial José Raúl Capablanca, Campeón Mundial de ajedrez y considerado por muchos entre los tres más grandes de todos los tiempos, aprendió a jugar magistralmente en un centro de enseñanza del llamado deporte-ciencia ni se auxilió de computadora alguna, por sólo citar dos ejemplos.

Antonio Eddy Martin Sánchez (Eddy Martin) también pertenece a esa pléyade excepcional de personas que, de forma autodidacta y a base de talento y perseverancia, llega a convertirse en un paradigma para los colegas de su época y la posteridad, pese a que en su juventud no tuvo acceso a los estudios universitarios del periodismo ni a las técnicas de la computación y los medios audiovisuales de que hoy disponemos.

Al cumplirse hoy 14 de junio el aniversario 85 de su natalicio, vale recordar a los ya mayores y transmitir a los más jóvenes al menos una modesta síntesis de la biografía de este destacado periodista, locutor, narrador y comentarista deportivo, que llegó a gozar de fama  no sólo en Cuba, sino también en varios países de habla hispana, por la larga trayectoria y reconocida calidad de su labor informativa.

Eddy había nacido en 1929 en el poblado de Tamarindo, actual provincia de Ciego de Ávila, donde realizó sus pininos en el apasionante mundo de los medios de difusión masiva y los deportes.

En la década de los años 50 se trasladó hacia La Habana, donde comenzó a trabajar como suplente en anuncios comerciales de varias emisoras capitalinas y, cuando obtuvo una plaza como locutor, se empeñó en vincularse a la actividad deportiva, fundamentalmente a las transmisiones del béisbol, su gran pasión.

A partir de entonces comenzó a desarrollarse su multifacética y fecunda carrera como narrador y comentarista deportivo, que tuvo su punto más alto en los años en que integró inmortales parejas de trabajo con otros dos grandes de esa rama en Cuba, Bobby Salamanca y Héctor Rodríguez.

Su participación protagónica en la narración y en los comentarios en 45 Series Nacionales  y 17 Campeonatos Mundiales de Béisbol, siete Olimpiadas, 19 Juegos Centroamericanos y del Caribe y 11 Panamericanos, entre otros muchos eventos internacionales, son muestra de su inigualable impronta informativa en el deporte cubano.

Pero, aunque por esa amplísima hoja de servicios se asocia siempre a Eddy Martin con el deporte, hay que recordar que también fue un excelente y confiable periodista que en los primeros años de la Revolución reportó, entre otros trascendentales eventos, cuatro conferencias de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) y dos asambleas generales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y realizó varios recorridos con el Comandante en Jefe Fidel Castro, además de cubrir para la televisión cubana la salida del histórico vuelo espacial conjunto URSS-Cuba en el que participó el primer cosmonauta latinoamericano, el cubano Arnaldo Tamayo Méndez.

A Eddy debe recordarse, además, como un maestro de varias generaciones de periodistas y narradores deportivos, pues dedicó dos décadas de su vida a la enseñanza, siempre de forma voluntaria y desprendida, ofreciendo a los noveles su inagotable caudal de conocimientos y experiencias, una labor que incluyó conferencias en las universidades cubanas de La Habana y Santiago de Cuba y también en Las Palmas de Gran Canaria, España, y la Universidad Autónoma de Barranquilla, Colombia, donde se reconoció su excepcional calidad periodística.

Jamás olvidaré la infortunada noche del lamentable accidente que, el 21 de julio de 2006, provocó unas tres semanas después el fallecimiento del admirado compañero Eddy Martin.

Junto a mi colega camagüeyano Adolfo Silva, esa noche me encontraba en la capital, laborando como editor en las oficinas centrales de la Agencia de Información Nacional (AIN), donde recibíamos y transmitíamos las noticias que nos llegaban desde los Juegos Centroamericanos de Cartagena, en Colombia.

La colisión ocurrió en la  esquina de 19 y J, en el Vedado, apenas a unas dos cuadras de nuestras oficinas. En cuanto supimos del accidente, Silva se dirigió a la sala de terapia intensiva del hospital Calixto García, donde estaba siendo atendido Eddy, y ya a altas horas de la noche trajo la triste noticia de la considerable gravedad de las lesiones que había sufrido el prestigioso comentarista. Sobrecogidos, transmitimos por el circuito de la AIN quizás el primer despacho sobre el nefasto accidente.

Ni los ingentes esfuerzos de los especialistas de las ciencias médicas ni la fortaleza física y espiritual de Eddy pudieron contra lo ineluctable y, unos días después, el 15 de agosto, fallecía el decano de los comentaristas deportivos cubanos.

En ocasión de cumplirse este 14 de junio el aniversario 85 de su natalicio, es justo reconocer el imperecedero legado de maestría que a todos los periodistas cubanos nos legó Eddy Martin Sánchez, merecedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí y de la condición de Héroe Nacional del Trabajo, entre otras múltiples condecoraciones.

 

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