Las Tunas, Cuba. Sábado 21 de Octubre de 2017
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Bibliotecología: una profesión desde el alma

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Pável Leyva Martí, destacado joven bibliotecario de Las Tunas, merecedor del Premio Nacional Olga Hernñandez 2014. (Foto: Angeluis/Tiempo21)

Pável Leyva Martí, destacado joven bibliotecario de Las Tunas, merecedor del Premio Nacional Olga Hernández 2014. (Foto: Angeluis/Tiempo21)

Las Tunas.- Traspasar el umbral de la Sala Abdala, rodeado de pequeños infantes que van siempre en busca de textos, es un mito sagrado para Pável Leyva Martí, quien con ocho años en el manejo y gestión de bibliografía, resultó uno de los bibliotecólogos de la oriental provincia de Las Tunas que recibió el Premio Nacional Olga Hernández, que se otorga al bibliotecario joven destacado por su labor.

El concepto de colección, fondo y desarrollo de colección y almacenamiento activo, se incluyen en la gestión de información tan frecuentes en su trabajo diario, que ve a ciencias ciertas el tropiezo con un nuevo libro como el momento de mayor éxtasis en el día.

“Comienzo mi labor como bibliotecario en el 2007, pero antes de empezar a trabajar en el Sistema de Biblioteca Pública mi profesión era maestro de preuniversitario, en el poblado de Vázquez, pero siempre me había gustado participar en los espacios de biblioteca y en la escuela donde trabajaba era una “polilla de libros”.

“La especialista de ese centro me dejaba intercalar los libros y las boletas, realizar los préstamos, y así comencé. Cuando entré al Sistema realicé el curso de nivelación, pues en la provincia hace tiempo no existen cursos de bibliotecología, que es lo más a fin que los especialistas que laboramos en estas instituciones debemos de realizar aparte de que tengamos otra licenciatura”.

“El libro es insustituible para cualquier el lector, y junto a él  estará el bibliotecario para la promoción del saber”

“Luego de laborar en la Biblioteca Pública Sucursal de Vázquez, Isabel Cruz Saavedra tuve la propuesta de trabajar en la Biblioteca Municipal Carlos Manuel de Céspedes, del municipio de Puerto Padre, atendiendo principalmente el proyecto Por la vida, dedicado al trabajo con los adolescentes y la sala infanto-juvenil. Ambos espacios fueron un reto para mí pues tuve que prepararme aún más conocer sobre terminologías nuevas, los usuarios no eran los mismos, por ello me impuse en lo adelante ser un profesional de la información, incorporar nuevos conocimientos”.

Para este joven de tan solo 26 años, ocho de ellos dedicados a la bibliotecología, estas instituciones culturales son un centro de información que muestra también cada proceso de la sociedad, retoma una búsqueda de todo los libros que hablen sobre temas actuales y su posible interpretación para la más nueva generación mediante diferentes géneros, siempre en busca de la promoción de la lectura.

Siguiendo el camino del padre de la bibliografía cubana, Antonio Bachiller y Morales, Pável hoy forma parte de ese sistema creado, no sólo para preservar el patrimonio bibliográfico e histórico, sino para entregar en manos ávidas valiosos documentos guardados, que hoy forman parte de ese fondo que se preserva y se presta en la Sala Abdala.

“En el 2012 es propuesto para que trabaje en la Biblioteca Provincial José Martí, y accedió gustoso pues para él “es el horizonte para realizar aún más como profesional de la gestión de información”.

En sus inicios no solo era bibliotecario, sino que retomó junto a otros de sus compañeros espacios para darle mayor vida a la Sala Abdala, entre ellos el espacio de la Bebeteca, un proyecto que surge en Cuba 1995 en la sala infanto-juvenil Eliseo Diego de la Biblioteca Nacional como una alternativa para mediante los padres formar el hábito de la lectura en los niños menores de cuatro años.

La Bebeteca: un proyecto mágico en Las Tunas

La Muñeca Negra, del libro de la Edad de Oro recibe a cuantos llegan al lugar, mesa y sillas pequeñas, libros de colorear, cojines, todo muy bien organizado. Llegar hoy a la Sala Abdala es fácil reconocer el espacio que ocupa como una de las actividades principales del centro donde el especialista Pável, es un narrador oral, “me vuelvo un personaje real para esos infantes, soy un miembro más de su familia, rellenamos caritas, se les enseña a trabajar de conjunto y a compartir, cantamos, es un espacio que se rescata con el apoyo de los padres”.

“La Sala Abdala no es solo la sala infantil sino juvenil, y la Bebeteca se ha convertido en una opción cultural para brindar amor y mostrar cómo desde edades tempranas se puede formar en los infantes a cuidar los juguetes y los libros en especial”.

“Toda iniciativa que se emplee para lograr el hábito en la lectura favorecerá el desarrollo posterior de ese ser humano, sus conocimientos, su empatía comunicativa con sus compañeros y la sociedad, siempre que se logre que un niños le guste la lectura, procuraremos una mejor aceptación por la sociedad”.

La Biblioteca Provincial José Martí ha sido un reto para Pável, un joven que todos los días viaja unos 30 kilómetros desde el poblado de Vázquez hasta la ciudad de Las Tunas para entregar el mejor trato a esos infantes que día a día vuelven en busca de personajes e historias.

El también presidente de la filial provincial de la Asociación Cubana de Bibliotecarios  (ASCUBI), retoma hoy la profesión bibliotecaria con mayor esfuerzo para dar a conocer cuánto se hace en Las Tunas, con gran presencia de bibliotecarios menores de 30 años, y que incluye ya dos premios consecutivos Olga Hernández, José Luis Yero (2013) de la Biblioteca de Majibacoa, y en el 2014 lo fue otorgado a él.

“El Sistema de Bibliotecas Públicas en Las Tunas cuenta con una institución provincial, siete municipales y cuatro sucursales, casas bibliotecas, minibibliotecas, puntos de lectura y la modalidad del bibliotecario en el barrio”.

“Si volviera a nacer fue nuevamente bibliotecario, porque ante todo me gusta trabajar con niños”, refiere este joven al cual acompañan en su gusto por la lectura tres nombres principales, mentores de sapiencia como bien los define, Rosa Acosta, la primer directora que tuvo en sus inicios en esta profesión, su madre Maritza Martí Pérez  por sobre todo, y la presidenta de ASCUBI y subdirectora del Sistema Nacional de Biblioteca Públicas de Cuba, Margarita Bellas Vilariño, quienes lo apoyan en este bien común.

“Me enorgullece llegar a la Biblioteca Nacional y que me reconozcan como el gestor de la Bebeteca de Las Tunas, así me han dado a conocer por el trabajo que realizo, al cual me entrego con calidad y amor, y en ello también precisar el apoyo de personas como Edys Rodríguez, jefe de la sala circulante de esa institución”.

“En Las Tunas se hace un buen trabajo y eso se corrobora con los sellos Bachiller y Morales, los premios nacionales Olga Hernández, y ese esfuerzo es de todos los trabajadores del sistema en la provincia, quienes cada día en el quehacer precisamos fomentar el hábito de la lectura”.

La importancia de poner en las manos un libro, cualquier que fuera, para invitar a la lectura, es el mérito de este joven de Las Tunas, quien sobresale en Cuba por su labor a favor de la promoción de la lectura y de las necesidades de información de los infantes que vuelven cada día por ese tesoro patrimonial organizados, de forma alfabética, en estantes largos que indican la amplitud y profundidad de un mundo de letras, y que invita a pesar de los añejos años de su edición a hojearlos, constatar la belleza letrada de su autor, en busca de líneas bien documentadas.

Las bibliotecas son aún un lugar que muchos prefieren para leer o desentrañar las historias que guardan sus libros.

Lea más:

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Biblioteca Nacional José Martí
Personalidad de la Bibliotecología y la cultura de Cuba Olga Hernández
Antonio Bachiller y Morales

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yamileym@enet.cu

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