Las Tunas, Cuba. Domingo 25 de Febrero de 2018
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Fidel, Chávez, Martí, nosotros mismos

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No es de extrañar que en ese ambiente de culta y sana convivencia el centro más importante de la comunidad sea la escuela, que acoge a niños de la enseñanza primaria y lleva el nombre de Águedo Morales Reyna, maestro internacionalista cubano asesinado por la contrarrevolución en las montañas de  Nicaragua, cuando altruistamente ayudaba a los hijos de esa hermana nación a salir de la ignorancia.

Y es esa escuela una fragua de espíritus, al calor de las ideas y la obra de Fidel Castro Ruz, líder histórico de la Revolución cubana; Hugo Rafael Chávez Frías, forjador y guía de la Revolución Bolivariana, y José Martí, Apóstol de la independencia de Cuba.

Aunque todo el claustro, el alumnado y la mayoría de las familias de Palmarito contribuyen a mantener vivo el ideario y el ejemplo de esos tres grandes de América, nadie lo hace con tanta pasión y fervor como la joven maestra Oivia Infante Cervantes. Bien lo sabe Lázaro Azcuy Pérez, representante del Ministerio de Educación (Mined) en aquella zona del municipio de Las Tunas y director del centro docente local.

–Si hay alguien que adora, adora, adora a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro, a Chávez y a Martí, esa es Oivia –afirmó el Máster en Ciencias de la Educación–. Incluso colecciona sus discursos y escritos, y muchos de esos documentos se los aprende de memoria. Gracias a su ayuda tenemos muy buenos resultados en la educación patriótica e internacionalista de los niños y en el enriquecimiento de la cultura política de nuestros estudiantes y trabajadores.

Pero la admiración de Lázaro por Oivia también tiene que ver con otras virtudes de la joven.

–Es una excelente compañera, muy buena amiga y una madre ejemplar –dijo, y con la voz cambiada por la emoción, miró a la multitud reunida esa mañana para participar en un proyecto comunitario denominado Por nosotros mismos y propuso al periodista–: pregúntele a cualquiera.

Sin embargo, no hubo necesidad de interrogar a nadie: los más cercanos se sumaron al diálogo, las opiniones llegaron espontáneamente y corroboraron el cariño y el respeto que ha cultivado esta maestra entre los habitantes de su comunidad.

Eliberto Álvarez Galván, delegado de la circunscripción del Poder Popular (órgano local de gobierno), había estado atento a los comentarios de la gente sobre la conducta y los valores humanos de la educadora, y cuando cada quien dijo lo suyo, él reafirmó, parcamente:

– ¡Tremenda muchacha, sí señor!

Un rato antes, Oivia había conducido un homenaje de todo el barrio a Chávez y al Mayor General Vicente García González, líder independentista tunero fallecido en Venezuela hace 128 años. Tanta pasión hubo en las palabras de la sencilla mujer, que al concluir el acto muchos la felicitaron y este periodista quiso conocer más acerca de su amor por el líder bolivariano.

–Mi ídolo es Fidel –dijo, firme y llanamente–. A lo largo de la historia, él, que es decir nosotros mismos –aclaró–, ha tenido muchos amigos: el Che, por ejemplo; y el otro gran amigo, a mi entender, ha sido Chávez. No escuché ningún discurso suyo en el cual no mencionara a nuestro Comandante en Jefe y a la Revolución cubana.

En tono reflexivo, como si hablara para sí, la maestra continuó fundamentando sus apreciaciones:

–Si hay dos pensamientos políticos que se parecen como dos gotas de agua, son los de Fidel y Chávez. Ambos estudiaron a los clásicos del marxismo-leninismo, a Bolívar y a Martí, a la luz de nuestros tiempos, y llegaron a las mismas conclusiones y determinaciones –aseguró.

Con su voz dulce y pausada, Oivia prosiguió sus reflexiones:

–Escuchar a Chávez cuando ya, por problemas de salud, no teníamos a Fidel frente a nosotros, era como estar escuchando a nuestro propio Comandante en Jefe –expresó, con voz suave pero resuelta–. En Naciones Unidas y en cualquier lugar que ese hombre se parara, siempre abogaba por los pobres del mundo, por la libertad de todos los seres humanos y la unidad de América Latina. Bueno, de hecho fue el artífice de lo que se ha avanzado en los últimos tiempos en cuanto a la integración de nuestros pueblos.

Oivia está convencida de que Chávez vino a darle continuidad a “aquello grande que siempre ha sido Fidel”, y que lo hizo con absoluta humildad y sencillez.

–Él mismo lo dijo: “Dios en el Cielo y Fidel en La Tierra”, y admitió que  se quedaba chiquito y se quitaba el sombrero ante el líder cubano –comentó la joven.

La amorosa maestra recordó que el desaparecido Presidente de Venezuela venía a Cuba y se fundía con el pueblo, que llegó a quererlo entrañablemente.

–Para nosotros, él y Fidel eran, y son, uno mismo. Los queremos por igual. Nadie se atrevía a bromear con el Comandante en Jefe, sin embargo él, como un hijo al fin con su padre, le hacía jaranas e incluso lo invitaba a cantar, porque era muy alegre y carismático– aseguró Oivia, con la voz ya hecha un susurro y las lágrimas a punto de alumbrarse con el sol de la mañana.

Tras un breve silencio, retomado su anterior aplomo, la maestra continuó:

–Ha sido una pérdida enorme, pero nos legó numerosas enseñanzas y una América mucho más libre y unida. Siempre me gustó ver cómo él y Fidel adoraban a Bolívar y a Martí. En sus oficinas, en su íntimo entorno, nunca han faltado las fotos de ellos y las referencias a sus ideas y su obra.

A estas alturas de la conversación, ya Lázaro Azcuy, director de la escuela local, le había informado al periodista que por iniciativa de la joven maestra en diversos espacios del centro docente las fotografías de Martí, Fidel y Chávez ocupan un sitio especial.

–No son meros adornos –afirmó Oivia, cuando se le habló al respecto–. Converse con cada alumno o con cualquiera de los trabajadores, y comprobará que esos tres inmensos hombres están vivos y cada día nos acompañan en el cumplimiento de nuestras misiones.

/mdn/

 

 

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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