Lecturas

Mujer hecha luz

madre_14Entre gemidos y dolor concibes la mejor obra del planeta; retas a la edad, las diferencias, las condiciones, porque eres elixir y tu ser habita la savia donde revolotea la existencia; das rostro, corazón, vida.

Aprietas contra el pecho la ventura y desde hoy ya alguien te susurra con los ojitos un MAMÁ, que luego llegará lleno de travesuras y alborotos; después con incomprensiones -a veces con besos esquivos, pero sinceros- y más tarde con un simple, Mi Vieja, y el brazo tirado por el hombro.

Todo puede venir, mas tú ya te sabes invencible; de los labios nace el bien; te vuelves sonrisa y abandonas esa mujer que mora en ti para duplicar fuerzas y consentir el fruto de las entrañas.

Madre, madrecita, mujer que llevas la vocación en la sangre, o en el corazón, porque quizás de tu vientre no venga la vida, pero la formas con cada palabra, en cada gesto, sin vacilaciones…

Y te vuelves tormenta cuando lastiman tu obra y eres calma mientras los días corren sin contratiempos y crece el retoño.

Casi sin notarlo saboreas cada minuto de preocupación, porque lo importante es que tu siempre pequeño esté bien. Como Afrodita de tu tierra le haces un guiño al pecado y te empeñas en enrumbar la vida, el futuro.

Porque tú eres esencia, prodigio, secreto; amanecer, noche, fuerza, ternura, sueños, consejo, certeza; porque jamás habrá miramientos o esperas; porque eres MADRE, mereces la mayor poesía del mundo, todas las rosas blancas y provocas la inspiración de la pequeñita Paula.

Felicidades mamá, hoy es un día de fiesta. La rosa blanca se abrió. Felicidades mamá. ¡Felicidades!

/mdn/

 

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