Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
Home > Cultura > En el aniversario 120 de su natalicio | Matamoros: un sólido pilar de la merecida fama universal de la música cubana

En el aniversario 120 de su natalicio | Matamoros: un sólido pilar de la merecida fama universal de la música cubana

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page
Miguel Matamoros

Miguel Matamoros.

Junto a figuras excepcionales como el  “Bárbaro del Ritmo” Benny Moré, Sindo Garay, Arsenio Rodríguez, Manuel Corona y el recientemente fallecido Juan Formell, entre otros muchos destacados autores e intérpretes que resultaría muy difícil enumerar, Miguel Matamoros está por derecho propio en el Olimpo de la pléyade de estrellas que enaltecen la historia de la música popular cubana, y son pilares creadores y promotores de su inobjetable prestigio mundial.

En ocasión de cumplirse hoy el aniversario 120 de su natalicio, resulta incuestionable y justo el deber de recordar, aunque sea con unas modestas líneas, a esta personalidad tan egregia de la música cubana.

Olvidarlo sería imperdonable porque su obra, además de imperecedera tanto por ser copiosa y multifacética como por su calidad, resultó asombrosa debido a que, al igual que el inolvidable Benny, Miguel nació en cuna de pobres y, sin realizar nunca estudios musicales de nivel profesional, compuso e interpretó piezas que hoy son antológicas en el quehacer musical de la Isla y gozan de merecida fama internacional.

Matamoros había nacido el 8 de marzo de 1894 en la humilde barriada de Los Hoyos, en Santiago de Cuba, y fue un digno heredero de las tradiciones musicales de afamados músicos y trovadores coterráneos que le antecedieron como Pepe Sánchez, Sindo Garay y Alberto Villalón, entre otros.

En su juventud se vio obligado a ganar el sustento desempeñándose como chofer, carpintero y pintor de brocha gorda, entre otros oficios.

Nunca, sin embargo, esa azarosa lucha por la subsistencia económica pudo frenar en él la incontenible vocación musical, por lo que paralelamente a su trabajo fue dominando la guitarra y el canto de forma autodidacta y sólo con algunas enseñanzas que le aportaron amigos y compañeros de trabajo, entre ellos el guitarrista Ramón Navarro.

Serenatas en las que cantaba mientras rasgaba su guitarra constituyeon los inicios musicales de Miguel en las calles de su natal Santiago, donde fue adentrándose en el mundo de la trova y asimilándolo apasionadamente. En estos años de su juventud compuso sus primeras canciones y aprendió a tocar también la armónica, conocida también como filarmónica, y la corneta china.

Luego de integrar un dúo con Trino Martinelli y formar el Trío Oriental, sus primeras incursiones artísticas organizadas, el año 1925 marcó un hito en la vida de Miguel, al conformar su afamado Trío Matamoros, en el que se desempeñó como guitarrista y voz prima, junto a Rafael Cueto (guitarra) y Siro Rodríguez (maracas y segunda voz).

Aunque por la necesidad de adaptarse a las costumbres de la época y a las exigencias de las casas disqueras tuvo que constituir otras agrupaciones musicales que llevaron su nombre (sexteto y conjunto), fue el excelente trío el que se mantuvo en activo durante más de tres décadas y ganó gran popularidad.

Según datos aparecidos en la enciclopedia digital cubana (www.ecured.cu), Matamoros realizó más de 400 grabaciones en Cuba y en el extranjero, y grabó decenas de discos.

Con su trío realizó giras por varios países, entre ellos Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá y Curazao.

Aunque incursionó en casi todos los géneros de la música cubana, sus mayores éxitos los alcanzó con el bolero, el son y el bolero-son, creado por él.

Compuso y ejecutó con su trío piezas antológicas de la música popular cubana que han sido y aún son versionadas por afamados cantantes y agrupaciones nacionales e internacionales, entre las que sobresalen “Lágrimas negras”, “Juramento”, “Reclamo místico”, “Mariposita de primavera”, “Olvido”, “Mamá, son de la loma” y “El que siembra su maíz”, entre otras muchas.

Matamoros falleció en su natal Santiago de Cuba, el 15 de abril de 1971.

Al valorar su personalidad artística, en el sitio web Cubarte (www.cubarte.cult.cu) se expresa sobre Miguel Matamoros:

“Como guitarrista y voz prima, Miguel tenía gran seguridad en el punteo, buen gusto y un singular sentido del ritmo y el fraseo. Compositor de ideas frescas, ritmo elocuente y buen gusto profundamente cubanos, hizo que su música fuera una de las más genuinamente populares, síntesis de cubanía”.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Trabajó como reportero en el diario 26, donde fue además, jefe de Redacción y Jefe de Información. Fue reportero de la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento a los temas de la agricultura y la salud, entre otros. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


+ tres = 4